Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Elecciones: consolidación del kirchnerismo y cuadro electoral esclarecedor de posiciones
Por Julio Godio (*)
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 27/10/05.-
Sumario
  • 1. El acontecimiento electoral
  • 2. Se perfila una nueva bipolaridad
  • 3. Conclusiones

1. El acontecimiento electoral

El día 23 de octubre se han realizado en Argentina las elecciones legislativas nacionales, provinciales y municipales en todo el país. Estas elecciones de renovación parcial de legislaturas eran importantes por las siguientes razones:

  • a) El gobierno nacional presidido por Néstor Kirchner necesitaba legitimarse a través de las elecciones, dado que como es sabido llegó al poder en 2003 con el 22% de los votos, en un país convulsionado y movilizado por el impacto de la crisis global de 2001.
  • b) El gobierno nacional, que lleva adelante un programa "neodesarrollista" sustitutivo del programa neoliberal (vigente hasta la crisis de diciembre de 2001) requería que la ciudadana avalase el nuevo curso económico-social. Las elecciones legislativas nacionales de renovación parcial han sido siempre un acontecimiento clave de evaluación de la gestión del gobierno a mitad de término.
  • c) La crisis de diciembre de 2001 significó un momento de grave cuestionamiento político por la sociedad del sistema de partidos vigente en la Argentina. Estas elecciones verificarían qué fuerzas políticas siguen en una curva descendente de sustento social y electoral, y qué fuerzas políticas emergen como nuevas líneas de fuerza dominantes.
  • c) Dado que el sistema de representación está en crisis por el descreimiento popular en los partidos y que los porcentajes de abstención, voto blanco y nulo llegaron en las elecciones nacionales del ciclo electoral del 2003 al 30%, estas nuevas elecciones darían cuenta de si la evolución de esos comportamientos adversos a depositar votos efectivos se había agravado o no.

Los resultados de estas elecciones dan respuesta a estos interrogantes.

El gobierno de Kirchner necesitaba vencer para resolver un problema y comenzar a enfrentar con posibilidades de éxito otro. Resolver el problema significaba convertirse en la primera fuerza política y aumentar sus niveles de representación en el Congreso Nacional, los congresos provinciales y los municipales. Cómo enfrentar con éxito el segundo supone la tarea de constituir una nueva organización o partido político de base peronista pero aglutinante de otras fuerzas no-peronistas y sumar una parte sustancial del voto independiente. En otras palabras, significaba lograr que en estas elecciones una sigla unificadora kirchnerista emergiese como símbolo de la "nueva política" planteada por Kirchner. Ambos desafíos debían ser enfrentados y resueltos bajo el fortalecimiento de la figura del Presidente Kirchner, de acuerdo a los cánones argentinos de aglutinar fuerzas alrededor de un caudillo-conductor.

Los resultados electorales nacionales con el triunfo de un gran espacio político neodesarrollista, formado por el Frente para la Victoria (FPV) y el Partido Justicialista (PJ) alineado con el Presidente, junto con alianzas de kirchneristas en varias provincias con sectores de la UCR, Frepaso y fuerzas provinciales, dan cuenta del éxito del gobierno: el conglomerado FPV-PJ y aliados ha logrado el 40,1% de los votos, constituyéndose en la fuerza política dominante en el sistema nacional de partidos. (1)

Los resultados electorales son la verificación de otra hipótesis: la maduración en la sociedad de una actitud favorable a la emergencia de una convergencia de partidos de centro-derecha, heredera de los cambios de los años del menemismo, pero aggiornada por los nuevos vientos favorables a revalorizar el rol del Estado en la economía de mercado. En un país donde la derecha política ha estado asociada a regímenes dictatoriales durante décadas y carece de base electoral de masas, la nueva tarea no era fácil, pero tampoco imposible: efectivamente, en estas elecciones ese polo de centro-derecha comienza a tomar forma todavía módicamente, principalmente con el triunfo en la Capital Federal del empresario Mauricio Macri y su partido Compromiso para el Cambio y la alianza PRO. El centro-derecha sumado a nivel nacional sólo alcanza todavía el 7,9% de los votos, pero su desarrollo es posible y su techo electoral es potencialmente alto.

En estas elecciones el centro-izquierda neodesarrollista y progresista aparecía simbolizado principalmente por el FPV kirchnerista. Pero era posible que otra fuerza no peronista -formada por rupturas en la UCR y un sector del Frepaso- disputara al kirchnerismo el espacio de centro-izquierda. Tal fuerza era el ARI, liderado por Elisa Carrió. Esta fuerza aspiraba a ganar las elecciones en la Capital Federal, y catapultarse como alternativa en varias provincias. Tal objetivo no ha sido alcanzado por el ARI por la derrota que sufrió en la Capital Federal. Pero ha logrado convertirse en la segunda fuerza en esa ciudad y en varias provincias, y la tercera en la provincia de Buenos Aires. El ARI es un partido nacional.

En estas elecciones era previsible que algunas fuerzas políticas sufrieran fuertes derrotas, simbolizando la crisis profunda de la "vieja política". Parecería que el sistema de partidos tradicionales (PJ y UCR) está en extinción. En los años '90 sumaban a nivel nacional el 80% de los votos, mientras que en 2005 sólo lograron el 20%. Los partidos damnificados por los cambios en el comportamiento electoral de la ciudadanía son:

  • El PJ "duhaldista" en la estratégica provincia de Buenos Aires, que sufrió una fuerte derrota a manos del FPV y de la candidata a primera senadora nacional, Cristina Fernández de Kirchner, esposa del presidente. Cristina Kirchner sacó 26 puntos de ventaja sobre Chiche Duhalde en la provincia de Buenos Aires. El FPV sacó el 46% de los sufragios (2.924.402 votos), y el PJ el 19,7% (1.251.827).

    Es una paradoja que el duhaldismo y su líder, el ex-presidente Eduardo Duhalde, que abrieron en 2003 el camino para el triunfo electoral del kirchnerismo, ahora hayan sido los primeros afectados por la política partidaria de Kirchner. Sin embargo, la paradoja es aparente, dado que el duhaldismo, acostumbrado a gobernar la provincia de Buenos Aires durante décadas, no pudo impedir que su resistencia a la emergencia del kirchnerismo lo convirtiese también, frente al electorado, en un "estorbo" al nacimiento de la nueva política. De todos modos, el duhaldismo es todavía una fuerza electoral temible.

  • El otro sector peronista gravemente afectado por el resultado electoral es el menemismo y su líder, el ex-presidente Carlos Menem, que perdió como PJ "oficial" en la provincia de La Rioja, siendo incapaz de mantener fuerza propia en otras. El menemismo y el propio Menem como nuevo senador nacional por La Rioja (por la minoría) tendrán una pequeña representación en el Congreso Nacional.
  • El partido más golpeado es la UCR, que ha perdido su importancia en las provincias de Buenos Aires y Córdoba y en la Capital Federal. La UCR es la tercera fuerza electoral a nivel nacional, pero muy lejos del peronismo, y sólo con el 13,8% de los votos. La UCR sobrevive como partido territorializado ("provincializado"), sin capacidad por el momento de unirse política o ideológicamente en una sola dirección nacional. Es una confederación de fuerzas provinciales limitadas.
  • Merece una mención especial el Partido Socialista (PS), que aliado con la UCR ha triunfado en la provincia de Santa Fe, derrotando al PJ kirchnerista, y cuenta con el fuerte prestigio del nuevo diputado nacional Hermes Binner, a nivel nacional sólo ha logrado el 4,9% de los votos. El PS es un partido sin implantación nacional importante, que oscila entre caminar junto con el kirchnerismo sin perder su autonomía o sumarse al ARI y sectores de la UCR como partido opositor .

    El PS es un partido "congelado", porque no ha podido aprovechar la crisis y los cambios que se producen en la sociedad a partir de 2001. Sigue siendo un partido "testimonial", con la excepción de su destacado éxito electoral en Santa Fe.

  • Por último, ni las izquierdas marxistas tradicionales (comunistas, trotskismo y otras pequeñas formaciones autorreferenciadas como "leninistas") ni la derecha abiertamente "procesistas" y cuasi-fascista (Luis Patti en la provincia de Buenos Aires, que fue a las elecciones junto al duhaldismo) lograron capitalizar la crisis y dificultades de los viejos partidos políticos. Toda la izquierda sumada (y "ultradividida" en fuerzas pequeñas) sólo llega al 5,3% de los votos a nivel nacional. Dados estos resultados negativos, son previsibles nuevas crisis en la izquierda clásica.

Como resultado general de estas elecciones nacionales, se registra el siguiente cuadro. Sobre 26.098.099 inscriptos en el padrón electoral, con un porcentaje de votantes positivos del 60% del padrón electoral, los resultados son los siguientes: (2)

Resultados generales
Votos positivos
Partido
Votos
%
FPV y PJ aliado al gobierno
6.808.305
40,1
UCR
2.342.795
13,8
PJ no kirchnerista
1.905.976
11,2
Partidos de centro-derecha (PRO + Recrear + aliados provinciales)
1.339.613
7,9
ARI
1.240.240
7,3
Izquierda
904.861
5,3
Socialistas
828.385
4,9
Otros
1.590.104
9,5

Como resultado de estas elecciones se han producido cambios en la composición política en las cámaras de Diputados y Senadores del Congreso Nacional. En la Cámara de Senadores, la nueva correlación de fuerzas es la siguiente: (3)

Cámara de Senadores
Total de bancas: 72 senadores. Quórum: 37 senadores
Bloque PJ
43 bancas
pasó de 38 miembros a 43. Sumó 2 kirchneristas puros y 2 aliados; habrá una duhaldista
Bloque UCR
13 bancas
perdió parte de su bancada pero sigue siendo el bloque opositor mayoritario
Provinciales
6 bancas
tendrá 1 senador menos. Quedan: 2 de Tucumán, 1 de Salta, 1 de Córdoba y 2 de Neuquén
Lealtad y Dignidad Justicialista
3 bancas
opositores al gobierno de Kirchner; se sumaron a él Menem y Rodríguez Saa
Radicales rebeldes
2 bancas
dos senadores de la UCR que conforman bloques unipersonales: Terragno y Luis Falcó
Bloque socialista
1 banca
es un bloque unipersonal del representante de Santa Fe, Rubén Giustiniani
Frente Grande
1 banca
lo ocupa Vilma Ibarra por Capital Federal, que apoya a Kirchner
Frente Cívico y Social
2 bancas
los radicales Oscar Castillo y María Colombo, por Catamarca
Vacante
1 banca
corresponde al senador por Corrientes Raúl "Tato" Romero Feris, que no pudo asumir

 

Cámara de Diputados
Total de bancas: 257; Quórum: 129 diputados
FPV + PJ kirchnerista
112 bancas
oficialistas puros más los que responden a gobernadores aliados
Peronistas opositores
42 bancas
30 duhaldistas, 3 menemistas y 5 adolfistas, entre otros
Bloque UCR
41 bancas
algunos acordaron con el kirchnerismo en su provincia, como Misiones, Santiago y Corrientes
Centro-derecha
21 bancas
8 macristas, 4 de López Murphy, 4 sobischistas y provinciales
ARI
14 bancas
1 escaño vacío, por la kirchnerista Graciela Ocaña
Aliados no peronistas a Kirchner
10 bancas
los 6 que responden al cordobés Luis Juez y 4 transversales
Otros bloques
17 bancas
PS: 6 bancas, Frepaso: 1, CTA: 1, Nuevo Espacio Entrerriano: 2, otros: 7

El FPV y el PJ aliado al gobierno vencieron en 14 provincias: Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Misiones, Formosa, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Roja, San Juan, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El PJ no kirchnerista venció en La Pampa, Salta y San Luis. La UCR en Chaco, Mendoza, Santiago del Estero y Corrientes. Los partidos del centro-derecha en Capital Federal y Neuquén. El Partido Socialista en Santa Fe.

El fortalecimiento del kirchnerismo es evidente. Pero los resultados dentro del heterogéneo espacio peronista muestran posibles complicaciones para el kirchnerismo hacia fuera (con el duhaldismo) y hacia adentro del PJ oficial. Efectivamente, si se mantienen unidos kirchneristas y duhaldistas, el PJ tendrá quórum propio en ambas cámaras. Los kirchneristas "puros" son aproximadamente 80 diputados, aunque con los diputados peronistas que lo apoyan sin identificarse ideológicamente, son 112. El duhaldismo puro tiene 30. Sin embargo, el kirchnerismo tiene 10 diputados elegidos en listas transversales aliados. Pero el heterogéneo conglomerado kirchnerista transversal (dado que suma a corrientes peronistas sólo identificadas con el apoyo al presidente, pero no ideológicamente peronistas) podría también sufrir pérdidas si las cosas no van bien en el futuro del gobierno. En síntesis, el kirchnerismo es en Diputados la primera minoría, pero todavía no consolidado políticamente.

En el Senado, el kirchnerismo tiene quórum propio. Pero una ruptura con el duhaldismo y otros sectores peronistas no kirchneristas podría producir vacilaciones en el espacio kirchnerista, dado que sólo 20 senadores son kirchneristas "puros".

2. Se perfila una nueva bipolaridad

Es conocido que el Presidente Kirchner es partidario de que en Argentina se formen dos grandes fuerzas políticas partidarias, una de centro-izquierda y otra de centro-derecha. Kirchner aspira a que Argentina cuente con un sistema de partidos parecido al que existe en España, Francia, Alemania, Italia o Gran Bretaña. Desde la perspectiva de Kirchner, el hecho de que su figura y la de Mauricio Macri aparezcan como los grandes vencedores es positivo. Aporta a la constitución de tal sistema bipartidista con capacidades para atraer a fuerzas políticas menores e intermedias. Por lo tanto, para Kirchner la derrota del ARI por el "macrismo" con la erosión en particular de Elisa Carrió en la Capital, es positiva, en tanto debilita al espacio de centro-izquierda opuesto al gobierno. El ARI se posiciona como tercera fuerza en varias provincias, pero su objetivo de constituir una fuerza de centro-izquierda se retrasa por la derrota en la Capital.

Pero ni Kirchner ni Macri cuentan con partidos políticos como en Europa. No son partidos ni socialdemócratas ni demócrata-cristianos o nacionalistas católicos liberales (como en Francia). El FPV de Kirchner o Compromiso para el Cambio son hasta ahora movimientos políticos autocalificados de centro-izquierda o centro-derecha que organizan a corrientes políticas, intereses políticos territoriales, etc., unificados por grandes caciques o caudillos.

Comencemos por el kirchnerismo. Kirchner necesita que el resultado electoral sea el punto de partida para la construcción de una nueva fuerza político-partidaria nacional. Necesita de ese partido para resolver varias cuestiones:

  • En primer lugar, debe garantizar a su electorado que cuenta con una herramienta partidaria para organizar su fuerza socio-política en todo el país. Es imperioso para Kirchner contar con una nueva voluntad nacional-popular kirchnerista organizada y capaz de asegurar la gobernabilidad.
  • En segundo lugar, necesita formar un gran compacto de dirigentes peronistas y no-peronistas kirchneristas que se identifiquen con el peronismo desarrollista y funcionen como correa de transmisión de las decisiones del gobierno.
  • En tercer lugar, necesita que un partido kirchnerista "único" organice y discipline la variedad de grupos políticos y lobbies provinciales que responden a intereses territoriales.
  • En cuarto lugar, necesita consolidar su liderazgo en los bloques legislativos nacional, provinciales y municipales para lograr que los poderes legislativos lo apoyen con convicción en la gestión presidencial.
  • En quinto lugar, necesita constituir un núcleo central nacional partidario con dirigentes reconocidos por sus liderazgos y que garanticen el funcionamiento de la maquinaria partidaria. El punto de convergencia principal de todas esas fuerzas y corrientes es el FPV, al cual piensa reforzar con las estructuras del PJ afines y con estructuras de corrientes provenientes del Frepaso, de la UCR, de movimientos piqueteros y algunos sindicatos. Kirchner se considera ya el "jefe natural" del PJ. (4)

En resumen, necesita un partido u organización que le permita hacer converger -sobre la base del peronismo "aggiornado"- a peronistas-kirchneristas y dirigentes no peronistas en una fuerza federal, asentada sobre las realidades provinciales, pero centralizada bajo el liderazgo presidencial. Una especie de síntesis entre el peronismo y el modelo del Partido Demócrata de EE.UU. La formación de una nueva fuerza política progresista de centro-izquierda peronista-kirchnerista está en camino.

En el campo opositor, para Macri, Sobisch (gobernador de Neuquén, presidente del MPN) y López Murphy, la tarea de organizar una fuerza de centro-derecha a nivel nacional no será fácil, dado que como hemos dicho coexisten en este proyecto diferentes corrientes ideológicas, intereses grupales y aspiraciones presidenciales. Pero como también hemos dicho, el techo de un centro-derecha democrático es alto. La unificación del voto de centro-derecha (tradicionalmente disperso) ha sido importante en estas elecciones. El centro-derecha tiene también a su favor la disposición a apoyar del grueso del mundo empresario, medios de comunicación, etc. Pero necesitará sumar a sectores del peronismo (menemismo y otros), los partidos conservadores provinciales y sectores peronistas que hoy apoyan a Kirchner o se mantienen neutrales pero afines al discurso y el programa de centro-derecha (un ejemplo podría ser el PJ de Córdoba, liderado por el gobernador De la Sota). No debe descartarse que en las elecciones presidenciales de 2007, si el centro-derecha encuentra un único liderazgo reconocido, pueda sumarse a ese espacio el propio duhaldismo.

La nueva polaridad kirchnerismo vs. centro-derecha cristalizará durante 2006. Si es así, será dominante en el cuadro político-electoral. Para las fuerzas que queden aprisionadas por tal bipolaridad, será difícil escapar de sus tenazas. El ARI, la UCR y el PS tendrán muchas dificultades para preservar sus identidades partidarias en un contexto de nueva bipolaridad. Esta funcionaría como una única fuerza de succión de sectores y segmentos del electorado provenientes de esas terceras fuerzas.

3. Conclusiones

De estas elecciones se pueden sacar algunas conclusiones básicas: (5)

En primer lugar, el kirchnerismo ha obtenido una contundente victoria: sacó el 40% de los votos, el 54% de las nuevas bancas de diputados y el 71% de las de senadores nacionales. El kirchnerismo, a través del FPV o de alianzas con sectores de la UCR, triunfó en 18 de 24 distritos electorales. Es la única fuerza nacional significativa.

El avasallante triunfo del kirchnerismo sobre el duhaldismo en la provincia de Buenos Aires, junto con la derrota del menemismo (Menem perdió en su propia provincia, La Rioja) y otras corrientes peronistas tradicionales (en primer lugar, la corriente liderada por el dirigente sindical Luis Barrionuevo en Catamarca), indican que Kirchner es el líder del PJ. Emerge un nuevo partido peronista-transversal con un eje en el FPV-PJ kirchnerista.

En segundo lugar, la oposición de centro-derecha emerge pero no amenaza hoy al kirchnerismo. El PRO, el MPN de Sobisch y aliados provinciales, suman sólo el 7,9% de los votos. Aunque si estas fuerzas se unifican podrían crecer constituirse en un polo nacional fuerte, su futuro es todavía incierto. Macri deberá optar entre concentrarse en la Capital Federal (para aspirar a ser Jefe de Gobierno de la Ciudad en 2997) o lanzarse a dirigir una fuerza nacional y colocarse como candidato presidencial. Sobisch ya ha dicho que él será también candidato presidencial. López Murphy, duramente golpeado en la provincia de Buenos Aires, no podrá convertirse en figura presidencial unificadora del centro-derecha.

El ARI intentó correrse en las elecciones a una posición de centro. Pero quedó atrapado por el hecho de que competía con el kirchnerismo en el mismo espacio de centro-izquierda, al tiempo que ubicaba al exitoso Kirchner como "enemigo principal". Como resultado de ese "anti-kirchnerismo furioso", perdió a sectores sociales que no son kirchneristas pero que tampoco desean enfrentar sistemáticamente al actual gobierno. Una parte de los votos potenciales del ARI en la Capital Federal fueron para el socialismo, dado que deseaban candidatos afines al "contrato moral" propuesto por Carrió, pero no aceptaban la incorporación del ARI del Vice Jefe de Gobierno de la Capital Federal durante la gestión de De la Rúa, Enrique Olivera.

La UCR, si bien logró mantener su tercer lugar en términos legislativos, mostró nuevos signos de decadencia. Sólo triunfó en cuatro provincias (perdiendo en Río Negro y Catamarca frente al kirchnerismo). Prácticamente desapareció en Capital Federal y su performance en la provincia de Buenos Aires fue lamentable.

Sólo logró mantener un perfil de centro-izquierda propio el PS. Pero lo logró a nivel provincial (Santa Fe), y a través de un complejo juego verbal de diferencias y simpatías mutuas entre Binner y Kirchner.

Debe destacarse que en estas elecciones ha vuelto a ser significativa la fracción de ciudadanos que no han votado a ningún candidato. Suman aproximadamente el 41% del padrón electoral, y se dividen así: 29,2% de abstención, y 12,2% de votos en blanco o nulos. En un país donde el voto es obligatorio, son porcentajes muy altos. Dan cuenta de un proceso de alejamiento por distintos motivos de segmentos del electorado del sistema de representación política. (6)

El kirchnerismo ha vencido, y su futuro es promisorio. Pero gobernará como fuerza dominante pero no hegemónica en la Cámara de Diputados y Senadores. Tiene por delante una agenda política inmediata complicada, dado que en los próximos meses la conflictividad laboral será persistente, necesita de un nuevo acuerdo con el FMI, deberá frenar el gasto público y al mismo tiempo resolver el atraso tarifario de las empresas privatizadas, y se enfrenta con el peligro de una escalada inflacionaria. La sociedad reclamará al gobierno capacidades para enfrentar esos nuevos desafíos. El gobierno debe enfrentarlos, al tiempo que resolver con urgencia la nueva conformación del Poder Ejecutivo Nacional, reemplazando a varios ministros y subsecretarios de Estado que dejarán sus funciones actuales para ocupar cargos electivos legislativos.

Notas:
(1) "Cristina Kirchner y Macri ganaron con amplitud en Buenos Aires y la Capital", La Nación, 24/10/05.
(2) "El kirchnerismo cuenta votos propios y ajenos en todo el país", Clarín, 24/10/05.
(3) "El Congreso Nacional, con mayoría oficialista", Clarín, 24/10/05.
(4) "El Presidente no desea ir por el PJ, porque se considera su líder natural", Clarín, 25/10/05.
(5) Juan Abal Medina, "El oficialismo obtuvo un respaldo contundente", Clarín, 24/10/05.
(6) "El 40% no votó a ningún candidato", La Nación, 26/10/05.
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
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