Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ARGENTINA
Conflictividad laboral y aumentos salariales
Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 26/04/06.-

Sumario

  • 1. Más movilizaciones, pero también más negociaciones colectivas
  • 2. La táctica de las organizaciones afiliadas a la CGT
  • 3. Tres mercados de trabajo, tres políticas públicas particulares
  • 4.Conclusiones

1. Más movilizaciones pero también más negociaciones colectivas

Durante 2005 y el primer trimestre de 2006 ha continuado la correcta política del gobierno de fomentar la negociación colectiva para canalizar las demandas salariales. Se firmaron unos 200 convenios colectivos de trabajo por rama, y otros 300 por empresas. Pero, dado que el 80% de los trabajadores/as estables, y por lo tanto protegidos por la legislación laboral, ganan salarios por debajo de la canasta básica de alimentos (unos 2.000 pesos), en un contexto de inflación de 2,9% para el primer trimestre de 2006 y de 3,9% en el costo de la canasta básica de alimentos en el mismo trimestre, la presión sindical para mejorar los salarios no cede. (1)

En el horizonte inmediato se prevén nuevas movilizaciones en trabajadores del Estado, alimentación , mecánicos, petroleros, metalúrgicos y aeronáuticos. Los sindicatos que representan a estos trabajadores son en su mayoría uniones y confederaciones miembros de la Confederación General del Trabajo (CGT), pero también, aunque en minoría, de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

El aumento de las movilizaciones obreras ha sido inversamente proporcional al descenso de las movilizaciones de trabajadores/as desocupados (piqueteros). Este último hecho se explica por la combinación de varios factores, entre ellos el descenso de la desocupación abierta, que ronda el 11% (sin contar los subsidios al desempleo, con lo cual asciende a un 13%), el "cansancio político" que se observa en los movimientos piqueteros de izquierda "duros" y el control sobre parte de los desocupados por movimientos piqueteros afines al kirchnerismo, relativamente desactivados.

Las huelgas realizadas y las que se realizarán son huelgas sectoriales y de empresa que pueden ser controladas. La poderosa CGT no se muestra interesada en provocar ninguna huelga general. Pero son huelgas que se desarrollan junto con una seguidilla de "eclosiones populares" en algunas ciudades y pueblos que no deben ser subestimadas; en noviembre de 2005 en Haedo, provincia de Buenos Aires, por el mal funcionamiento del transporte ferroviario, incluyendo el incendio de la estación; violentos enfrentamientos entre la policía y los habitantes de la rica localidad de Chascomús, en la provincia de Buenos Aires, en enero de 2006; la mencionada confrontación de febrero de 2006 en Las Heras, con participación popular; bloqueo del transporte urbano entre Argentina y Uruguay por la cuestión de las empresas papeleras, que se prolonga desde febrero en Gualeguaychú y Colón; destrucción por parte de los vecinos de una sede policial en la provincia de Misiones, en marzo; movilización popular en Tartagal, Salta, en abril, por las inundaciones y destrucción de viviendas, etc. En otras palabras: las huelgas son sectoriales y controlables, pero se observa un constante proceso de "puebladas" focalizadas, en un contexto de aumentos de precios de la canasta básica de alimentos.

2. La táctica sindical

Los sindicatos exigido aumentos que duplican, como mínimo, la suma de la tasa de inflación que se espera para 2006 (12-14%), y el aumento del costo de vida de 2005 (11,1%). Los sindicatos ha exigido aumentos salariales del 40% promedio, con un año de vigencia, pero esperando lograr -como está ocurriendo- aumentos sectoriales de 18-20%, que es el equivalente de la suma entre el aumento del costo de vida de 2005 y el aumento del PBI, que ha sido del 9% durante el 2005. Es decir, plantean un 40% para lograr un 18-20%. Los sindicatos saben perfectamente que aumentos mayores al 20% no lograrán mejorar la distribución del ingreso al afectar las grandes variables macroeconómicas que persigue el gobierno nacional, especialmente el control de la inflación.

Los sindicatos creen que si los aumentos salariales son iguales a la suma de la inflación más la productividad, ya se lograría mejorar los ingresos reales de los trabajadores, estimulando al mercado interno. Al mismo tiempo, aumentos del 18-20% protegen a los salarios frente a expectativas inflacionarias para 2006 que, como hemos dicho, son de dos dígitos.

Los reclamos pueden explicarse, en síntesis, a) porque el salario real, esta en el valor mas bajo de los últimos 30 años, b) por la alta inflación del año 2005 y la prevista para este; c) por la aumentos, muy por encima del Indice de Precios al Consumidor(IPC), en los productos de mayor consumo popular; d) por la mayor productividad adeudada a los trabajadores y e) fuertes desniveles en la relación entre productos + precios y los salarios, entre 2000 y en 2005. Como "caso testigo" existe, además, el aumento masivo del 30% de salarios aprobado por el Presidente Kirchner en su provincia natal (Santa Cruz), que estimula las demandas salariales en el sector público en otras provincias.

El día 5 de abril, el Presidente Kirchner, rodeado de parte de su gabinete, recibió en la Casa Rosada al Secretario General de la CGT, Hugo Moyano, junto a otros importantes dirigentes sindicales, para concluir un acuerdo por el cual el sindicato de camioneros (del cual Moyano es su Secretario General) recibirá un aumento de salarios del 19%, vigente hasta marzo de 2007 (2) . El día 6 de abril el Presidente recibió también en la Casa Rosada a Víctor Santa María, Secretario General del sindicato de porteros -SUTERYH-, para acordar un aumento de salarios del 18,5% (3). El l7 de abril recibió a Armando Cavalieri, Secretario General de FAECYT, acordando un aumento salarial del 18% para los empleados de Comercio. El 23 de abril el Presidente recibe a Andrés Rodriguez, Secretario General de UPCN ( empleados públicos) y firma un acuerdo por un 19% de aumento salarial (sin participación de ATE-CTA, el otro sindicato nacional de este sector).

Estas cuatro reuniones del Presidente con importantes líderes de la CGT están dando la pista sobre la táctica sindical de Kirchner a los dirigentes sindicales: demostrar al "establishment" que es capaz de controlar la conflictividad laboral, manteniendo los aumentos salariales dentro de topes compatibles con la tasa de inflación anual prevista, y sumar apoyos sindicales para su gobierno y su proyecto de nuevo partido peronistas-desarrollista.

La CGT plantea, al mismo tiempo una serie de reivindicaciones generales, que son:

  • a) un aumento general para todos los trabajadores cercano a la canasta familiar ($1.800);
  • b) aumento salarial para los trabajadores del Estado, cuyos sueldos promedio son actualmente de $1.000;
  • c) aumento de las jubilaciones y asignaciones familiares;
  • d) aumento del salario mínimo, del actual de $650 a $850, que beneficiaría a los trabajadores en negro y los asalariados/as formales más rezagados.

3. Tres mercados de trabajo, tres políticas públicas particulares

En el discurso de asunción presidencial del 25 de mayo de 2003, Kirchner dijo:

"Sabemos que el mercado organiza económicamente pero no articula socialmente, debemos hacer que el Estado ponga igualdad allí donde el mercado excluye y abandona... Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales, en un trabajo permanente de inclusión".

Kirchner, que aspira a fundar un régimen neodesarrollista-peronista de larga duración, es consciente que su estrategia política será exitosa si logra, a través de políticas públicas y laborales, revertir la actual distribución del ingreso. Según el INDEC el 10% más rico de la población percibe 31 veces lo que obtiene el 10% más pobre, y si se compara por hogares esa distancia sube al 34,2%. Entre los más pobres se encuentran el 63% de los jubilados y pensionados que cobran menos de 480 pesos mensuales, es decir, 1,5 millones de personas (4).

En Argentina, la Población Económicamente Activa (PEA) urbana suma actualmente 16.400.000 personas. Si sumamos las ocupaciones rurales, se llega a 17.500.000 personas (entre ellas, 700.000 son obreros rurales).

Entre la PEA urbana, los trabajadores/as asalariados suman 11 millones. De esa cifra se puede establecer que existen tres mercados de trabajo diferentes:

  • a) Un mercado de trabajo formal, con 5,9 millones de trabajadores registrados.
  • b) Un mercado de trabajo no registrado ("en negro"), que suma 4 millones de trabajadores precarios
  • c) Un mercado de trabajadores/as "potencial", compuesto por asalariados desocupados y trabajadores del sector informal, que incluye a unos 2 millones de personas (de los cuales 1,5 millones recibe planes de subsidio al desempleo). En este segmento, los trabajadores/as desocupados asalariados son la mitad del total del segmento.

Ahora bien, en cada mercado de trabajo existen situaciones laborales concretas. En el mercado de trabajo formal, la situación actual es la siguiente:

- Una parte de los trabajadores/as( 20%) recibe salarios cercanos a la canasta básica ($2.200). Son trabajadores que ganan sueldos altos o que la suma de los ingresos de los miembros de la familia alcanza para la canasta básica. Estos trabajadores son aproximadamente 2 millones.

- La otra parte de los trabajadores la constituyen los que ganan 1.000 pesos mensuales ( y que solo en el caso de familias en las cuales el padre y la madre trabajan, llegan a un promedio de $1.600 mensuales). En este universo de trabajadores/as que ganan por debajo de la canasta básica, se ubican el 80% de los trabajadores/as registrados (incluyendo los empleados públicos estables).

En el segmento de trabajadores registrados es donde actualmente se desarrollan las negociaciones colectivas. Entre 2005 y el primer trimestre de 2006 se beneficiaron con negociaciones colectivas acotadas a mejoras salariales sólo unos 2,4 millones de trabajadores del sector privado. Quedan todavía sin mejoras salariales unos 2,5 millones de trabajadores/as privados y del sector público. Así las cosas, en este segmento persiste el descontento social. Pero es el segmento en el que, extendiendo la cobertura de la negociación colectiva, se podría fundar a corto plazo un fuerte sistema de concertación social institucionalizado.

En el segmento del mercado de trabajo en negro (trabajo no registrado), las situaciones laborales se caracterizan por un fenómeno que es común a los trabajadores, pero también a una gran parte de los empresarios: la ilegalidad. Es el mundo de la mayoría de las pequeñas empresas, en el que el trabajador trabaja sin contrato, carece de capacitación laboral y la productividad del trabajo es muy baja, pero también una parte de los empresarios está también en negro, porque recurre a la evasión impositiva para sobrevivir. En el mercado de trabajo en negro, el promedio de los salarios es menor al salario mínimo ($650).

Ahora bien, el trabajo en negro requiere de políticas destinadas a mejorar la "calidad" de las empresas. Es decir, si bien es clave la acción del Estado y los sindicatos para combatir el trabajo asalariado en negro, es imposible terminar con la precariedad laboral si una parte numerosa de los propios empresarios son "clandestinos" o "semiclandestinos". Por lo tanto, en este segmento del trabajo en negro la gran tarea es "blanquear" tanto a trabajadores como empresarios. Se trata de una tarea progresiva, por tramos. Para los empresarios, es necesario acentuar los controles impositivos y sobre la violación a la negociación laboral, pero apoyándolos simultáneamente a través de políticas de créditos blandos, capacitación, etc. Para los trabajadores, se trata de apoyar a los sindicatos en su esfuerzo por sindicalizar e incorporar a los trabajadores a las Obras Sociales y a los sistemas de seguridad ocupacional.

Por último, existe el mundo de los desocupados: el 14,5% de la PEA (asalariada). Como hemos dicho, unos 1.500.000 desocupados inscriptos reciben diversos subsidios al desempleo, la mayoría para Jefas y Jefes de Hogar ($150 mensuales). En este gran segmento, desde 2003 se observa un constante proceso de "autoempleo" (cooperativas de trabajo) y de asociacionismo (comedores populares, construcciones de viviendas comunitarias, etc.). Al mismo tiempo, unos 100.000 desocupados han encontrado empleos, la mayoría precarios. En consecuencia, el objetivo a lograr en este segmento es fortalecer esas nuevas formas de trabajar y de asociarse en el segmento de la desocupación.

5. Conclusiones

La economía argentina se ha recuperado. Pero la industria (en un país de desarrollo industrial medio) produce al mismo nivel que en 1997, con un 15% menos de trabajadores industriales. Se registra un aumento de la productividad del trabajo en la industria. La progresiva reutilización de la capacidad industrial se ha combinado entre 2003 y 2005 con una revitalización de la inserción de productos primarios en el mercado mundial. La balanza comercial es favorable, basada en la soja y el petróleo.

Pero las bases del modelo neodesarrollista descansan en dos variables que pueden cambiar de signo: a) las rentas provenientes de la explotación de productos primarios pueden extinguirse; y b) con ello, la recaudación fiscal -fuertemente asociada al boom exportador- pueden contraerse peligrosamente, afectando a la capacidad de pago de la deuda externa.

El crecimiento de la economía es alto y constante. Ha sido útil para bajar la desocupación y fomentar la negociación colectiva. Pero ese crecimiento no ha derramado sus frutos por igual. Un crecimiento sólido difícilmente sea sostenido sin: a) mejorar sustancialmente la distribución del ingreso; b) mejorar la calidad de los empleos para aumentar la productividad del trabajo; y c) reducir la tasa de desempleo a un dígito.

La economía crece, pero con insuficiente tasa de inversión. Se calcula que entre 2002 y 2006 se ha agotado el impulso de la utilización de la capacidad productiva instalada, y que de aquí en más los límites de ofertas de bienes industriales amenazan con provocar escasez y mayor inflación. La economía está fuertemente endeudada. Las capacidades del Estado dado el compromiso de superávit fiscal- son limitadas para volcar recursos en la inversión pública y el consumo. Se requiere avanzar más en el mejoramiento laboral en los tres segmentos o mercados de trabajo mencionados. La actual etapa económica de transición será "en zigzag", y por lo tanto, sumamente compleja.

Nota:
(1) "Inflación del 1,2% en marzo, con fuerte alza en los alimentos", La Nación, 6/4/06.
(2) "Moyano consiguió un aumento del 19%", La Nación, 6/4/06.
(3) "Kirchner terció en otra paritaria y los porteros cerraron un acuerdo", Clarín, 7/4/06.
(4) Claudio Lozano y otros, Ingresos y salarios, CTA, 2006.
(*)Director del Instituto del Mundo del Trabajo.
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