Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ANÁLISIS
Importancia estratégica de la Plataforma Laboral de las Américas
Por Julio Godio (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 15/08/07.-

l. Las organizaciones sindicales serán más fuertes, cuanto mas profundamente perciban y actúen sobre la base de reconocer que están saliendo cultural y políticamente del túnel neoliberal en el que entraron hace veinte y cinco años. El llamado sindicalismo sociopolítico es la gran herramienta teórico-política con que cuentan los sindicatos para elaborar la estrategia sindical post dominio del neoliberalismo sobre las instituciones que organizan los mercados de trabajo.

Como signo de la recuperación de poder político-sindical, se registra el hecho que los sindicatos en las Américas están experimentando desde hace varios años un extraordinario proceso de construcción de unidad sindical continental. Este proceso se ha acelerado a partir de 2006 con la creación de la Confederación Sindical Internacional (CSI), a partir de la unificación de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Central Mundial de Trabajadores (CMT).Además se han afiliado numerosas centrales sindicales nacionales de países europeos y países periféricos que eran autónomas. Como consecuencia de ha fundado una gran organización sindical mundial con más de 200 millones de trabajadores/as.

Las organizaciones sindicales en las Américas - ese contexto de unidad sindical mundial - están desarrollando acciones que deberían culminar en 2007-2008 con la creación de una gran central sindical continental. Las negociaciones se desarrollan en dos vías y dos escenarios sindicales. Por un lado a través el diálogo y la ejecución agenda de acuerdos sobre temas prioritarios para sustentar unidad entre las centrales sindicales nacionales afiliadas a la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), antigua filial CIOSL, la Central Latinoamericana de Trabajadores CLAT, antigua filial de la CMT, y varias centrales nacionales independientes; Por otro lado también se avanza en la unidad entre organizaciones sindicales y de sectores de actividad y ramas miembros en este continente de las Federaciones Sindicales Internacionales( FSI) vinculadas históricamente con la ex CIOSL y sus homólogos de la ex CLAT. Ambos procesos regionales forman parte del proceso sindical mundial de fortalecimiento de la "Agrupación Global Unions".

Los procesos de cooperación/unión orgánica sindical en las Américas tienen como base experiencias convergentes en la región entre sindicatos con diferentes orígenes ideológicos y sindicales al movilizarse contra los resultados negativos para los trabajadores de la aplicación en la región del Consenso de Washington.

Como resulta de un análisis objetivo de las realidades económicas y laborales experimentadas, no es correcto identificar mecánicamente a la globalización con el Consenso de Washington, aunque ambos fenómenos se han retroalimentado mutuamente en las últimas dos décadas.

El Consenso de Washington fijó la direccionalidad política -neoliberal- de la instalación de la globalización en nuestros países. Pero la globalización (sustentada en la segunda ola de mundialización de la economía) es el resultado de una gigantesca autorrevolución tecnológica del capital, del triunfo en escala mundial de las economías de mercado, y con ello un aceleramiento de los movimientos de capitales y mercancías y de la concentración y centralización provocados por las empresas multinacionales. Lo permanente es la constitución de la economía de mercado global. Lo transitorio, aunque fuerte y duradero, es la hegemonía neoliberal en la globalización.

Es el torrente común de la acción sindical lo que ha impulsado la unidad. Pero dentro de este torrente surgen nuevas ideas, valores y propuestas que están dando lugar a un proceso de construcción de una nueva cultura intersindical regional. Este texto ha sido redactado pensando y reflexionando sobre esos nuevos valores, ideas y propuestas, que van configurando en zigzag el escenario político-sindical común. Ideologías que fueron poderosas en el pasado hoy deben adaptarse (o correr el riesgo de perecer) frente a la tozudez de estas experiencias y nuevas formas de acción sindical.

Este artículo aspira a facilitar el debate y la reflexión entre las distintas tradiciones y tipos de organizaciones sindicales existentes en la región, para: a) favorecer el desarrollo de una nueva cultura intersindical basada en los valores de la solidaridad y el internacionalismo y b) fortalecer las capacidades de los sindicatos para desarrollar sus políticas a través de la lucha sindical y al mismo tiempo practicar el dialogo social a nivel nacional y regional. Aquí corresponde establecer esquemática pero claramente - frente al creciente proceso de libre comercio e integración que experimenta la región que una cosa es el ALCA neoliberal inaceptable y otra cosa es la alternativa estratégica - que comparten los sindicatos de la Américas - de promover un la integración, y al mismo tiempo, practicar un regionalismo abierto y multilateral, que debe incluir necesariamente la dimensión social en la globalización.

Se registra el gran esfuerzo de los sindicatos para ubicar las nuevas categorías teóricas y programáticas que han surgido para dar cuenta de nuevas realidades económicas, políticas, sociales y culturales, y transformar esas categorías teóricas en herramientas para acelerar las transformaciones que reclaman los países y escenarios de integración. Las categorías aquí utilizadas no son el producto de ninguna especulación abstracta. Son categorías utilizadas por los sindicatos que se pueden encontrar en las plataformas aprobadas en Congresos y otros órganos de decisión sindicales. Aquí sólo se pretende extraer esas categorías y explicitarlas con el sustento político de las resoluciones oficiales de los sindicatos. Al mismo tiempo, se trata de establecer los nexos entre esas categorías y la batería de conocimientos y recursos institucionales generados por la OIT.

2. El sindicato necesita presentarse frente a las organizaciones de la sociedad y la política como institución que propone un conjunto de políticas para hacer posible el desarrollo con sustentabilidad ambiental. Esta base teórica - programática se podría resumir en la categoría Plataforma de desarrollo. Modos de desarrollo productivos.. La esencia consiste en fundamentar desde la economía política del desarrollo la constitución de modos de desarrollo productivos (funcionamiento de la economía) con rigor conceptual y capacidades operativas para fundar nuevas estrategias de desarrollo democrático alternativas y viables a los modelos económicos, políticos y laborales neoliberales.

Los modos de desarrollo sustentables se despliegan a través de plataformas programáticas. En este texto se desataca la importancia de la Plataforma Laboral de las Américas (PLA) actualmente vigente. En el contexto político actual en la región, la PLA es un importante aporte sindical para establecer acuerdos programáticos con gobiernos, partidos políticos, organizaciones empresarias y movimientos sociales identificados actualmente con alternativas reales de progreso económico- social y fortalecimiento de la democracia, frente al fracaso del neoliberalismo. Las categorías de la economía política del desarrollo que articulan la PLA requieren ser transformadas en herramientas de evaluación de los avances y progresos concretos de los sindicatos( técnicamente "indicadores de progreso").

3. La plataforma de desarrollo incluye a la "sociedad de trabajo", tema desarrollado en el capítulo segundo. Este tema articula, como hemos adelantado, a todo el texto. Es una propuesta central del sindicalismo en la región: la lucha progresiva por la constitución de sociedades de trabajo en oposición a la constitución actual en muchos países los modelos "social darwinistas" de "sociedades de mercado" como institución constitutiva del capitalismo neoliberal. En la PLA se hace referencia a la categoría sociedad de trabajo bajo la modalidad de "sociedades de trabajo democráticas". La categoría "sociedad de trabajo" puede adoptar otros nombres. Pero lo esencial es que es una categoría que permite dotar de fundamentos sólidos a los modos y las plataformas de desarrollo que el actual proceso de constitución de una original "civilización latinoamericana" requiere para su cristalización.

Las utopías son saberes que todavía no se han realizado en la historia concreta de la humanidad. La sociedad trabajo es una utopía movilizadora que es espera verse realizada en la historia. Pero esta utopía de la " sociedad de trabajo", cuya realización es imperiosa, necesita de la iniciativa político laboral de un actor que es central en el mundo del trabajo: ese actor central son los trabajadores/as organizados en sindicatos, que constituyen la fuerza socio política mas decidida a luchar por concretar esa utopía. Pero, para ser realizable, la utopía necesita encarnar la voluntad de transformación de amplios bloques sociopolíticos amplios. Es que la utopía es vivida como también como necesidad histórica entre segmentos empresarios y clases medias urbanas y rurales con culturas y prácticas productivistas, personal especializado de los centros científicos y de tecnologías aplicadas, políticos progresistas, movimientos sociales y otros que no se resignan a vivir en "sociedades de mercado" neoliberales. Todas estas fuerzas sociales se han vitalizado enormemente por la participación de la mujer con sus políticas y prácticas de género.

Lo sindicatos son objetivamente partidarios de sustentar el desarrollo en "sociedades de trabajo". La solidez de los fundamentos de la sociedad de trabajo residen en reinstalar al trabajo de calidad como "núcleo duro" civilizatorio. El trabajo productivo ha sido y seguirá siendo la práctica social que ha permitido a los hombres constituir sociedades. Esto significa, en nuestra época, lograr a) desarrollar empleos formales de calidad y otras formas no asalariadas de trabajo decente en la perspectiva de la economía informacional y la sociedad de conocimiento, b)librar una lucha que involucre la sociedad contra el desempleo y distintas formas de precariedad laboral, c) colocar la cuestión genero en el centro de las políticas laborales y d) incluir en la economía política de desarrollo las políticas públicas publicas laborales de capacitación destinadas a recuperar ("recalificar") diversas formas de trabajar informales y " precapitalistas". La capacitación continua es central.

La participación activa de los trabajadores organizados en la economía y en la política, es garantía de la vigencia de logros civilizatorios que justifican la lucha contra la "sociedad de mercado" neoliberal y sus políticas dualizadoras y excluyentes, afines con al "social darwinismo" cuya esencia consiste en institucionalizar la división de clases y capas sociales en el interior de la comunidad entre " vencedores y perdedores" e instalar el individualismo y la competencia salvaje entre los propios trabajadores.

La categoría sociedad de trabajo es una propuesta todavía genérica. Requiere mayores discriminaciones. Pero es una categoría que establece una conexión directa con las decisivas formulaciones de la OIT sobre empleo decente, trabajo digno y dimensión social de la globalización, entre otras formulaciones significativas. La sociedad de trabajo será firme sustento de la democracia, en un continente en el que se observa que una parte importante de la sociedad, acuciada por la pobreza y el desempleo, prioriza al desarrollo económico aunque sea a costo de la perdida de las libertades políticas.

La sociedad de trabajo es una herramienta fundamental para dotar de "racionalidad progresista" a la economía global y a la sociedad informacional. Ambas realidades son potencialmente constitutivas de un nuevo despliegue civilizatorio progresista en escala mundial. La sociedad de trabajo como categoría abstracta experimenta metamorfosis y se transforma en realidad socio-política a través de la aplicación de plataformas sociolaborales, y particularmente potenciando la democratización de los institutos normativos de los sistemas de relaciones laborales. Los procesos de construcción de la sociedad de trabajo se miden también a través de los indicadores de progreso en los sistemas económico-sociales y en la organización de las empresas.

4. Junto a la aparición de la PLA , la OIT ha elaborado y difundido (2006) un estudio, titulado "Una Agenda Hemisférica para Promover el Trabajo Decente en América Latina y el Caribe". Se trata de un documento de relevancia por innovador. Propone políticas laborales y sociales especificas y mecanismos de seguimiento, para que el trabajo recupere progresivamente su centralidad en un contexto regional de crecimiento económico, pero con fragilidad y estancamiento en la productividad y la persistencia de un alto porcentaje de pobreza (242 millones sobre 551 millones de habitantes en 2006) . El nuevo contexto muestra los inicios de cambios políticos promovidos por varios gobiernos de América del Sur( Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Venezuela) en favor de la recuperación de la capacidad del Estado para " organizar" las economías de mercado, lo que incluye de políticas públicas dirigidas a aumentar el crecimiento económico dentro de estrategias de desarrollo sustentables y con creación de empleos decentes.

El problema, como indica el documento de OIT, es que se registran retrocesos sociales y laborales en una región en la que se comprueban progresos en la democracia política o electoral. Por lo tanto, pasa a ser central para crear empleos decentes, avanzar en la instalación de la dimensión social, asentada en los derechos fundamentales de trabajo formulados por OIT, objetivo que se integra armoniosamente con la meta histórica de la sociedad del trabajo. Fortalecer la democracia implica instalar democracias políticas, económicas y sociales en los países de América Latina y el Caribe.

El documento de OIT coloca a la política como el factor decisivo para un correcto diseño y aplicación de las herramientas técnicas que permitan generar empleo decente en mercados de trabajo heterogéneos. Es decir es un aporte para la elaboración de políticas y acciones concretas destinadas a favorecer la construcción gradual de sociedades de trabajo. Sobre estas bases se presenta una agenda para promover el trabajo decente en la región. Esa agenda se basa en una estrategia compuesta de tres elementos fundamentales: precondiciones, políticas laborales específicas y mecanismos de implementación en la perspectiva de crear trabajo decente.

El documento plantea metas específicas que oscilan entre los cinco años y más, garantizados por sistemas reestructurados de inspección, para el cumplimiento de diversas metas en las políticas laborales. Se trata de un estudio sumamente detallado que identifica políticas y metas para enfrentar los desafíos de crear empleo decente en los universos de género, jóvenes, trabajadores de PyMES y de los sectores informal y rural de la economía. La agenda otorga, como es lógico, un papel central a la creación de empleo decente en las empresas modernas del sector formal de la economía.

La Agenda laboral se instala como componente en las estrategias de crecimiento inclusivo, y la herramienta principal es la promoción del diálogo social para favorecer modelos de acumulación con inclusión social..Para ser abarcativo e incluyente, el diálogo social debería incluir no solo a los actores sociales del sector formal de la economía, sino también a los actores sociales de la economía rural y del sector informal.

Los sindicatos, dice el documento de OIT, para avanzar en "todos los frentes" del mundo del trabajo , necesitan de un enfoque correcto sobre la relación, en las empresas, entre derechos laborales y productividad en el trabajo. La clave en esta dimensión es la presencia y libertad para accionar del sindicato dentro de la empresa.

Por último, la metodología utilizada por el documento de OIT resulta de singular utilidad para los sindicatos, para la elaboración de Programas Nacionales de Trabajo Decente, con sus herramientas para el seguimiento de los progresos obtenidos.

5. Se requiere en este artículo resumir y comentar la PLA. Ante todo, porque es necesario fortalecer la idea de que las plataformas político laborales no son escritas solo para ilustrar a dirigentes sindicales y sociales, sino ante todo para convencer a los y las trabajadoras sindicalizadas y asegurar así la aplicación de las estrategias político-sindicales. Sin plataformas concretas, que son guías para la acción, las grandes ideas estratégicas carecen de sustento teórico y objetivos precisos que aseguren el rigor y la sistematicidad de la acción político-sindical. Entonces las ideas estratégicas terminan disgregándose y anulándose por las presiones cotidianas que exigen a los sindicatos abocarse a resolver las cuestiones diarias que afectan la vida de los trabajadores. La PLA, sin duda, ha sido un gran aporte de los sindicatos para establecer la línea divisoria ente el ALCA neoliberal (inaceptable) y la integración hemisférica económico-social (deseable), que permita el desarrollo sostenido y equilibrado entre los países de las Américas.

La PLA fue escrita para centralizar la unidad sindical frente al ALCA neoliberal y para fortalecer la presencia sindical en los procesos y realidades políticas nacionalistas y neodesarrollistas en la región. La PLA es una contribución elaborada por la ORIT y todas las coordinadoras sindicales subregionales más las centrales sindicales de los países del norte de las Américas con el objeto de acelerar la unidad sindical el continente basada en una estrategía común. Por eso la PLA contiene y expresa el pensamiento de las centrales sindicales nacionales afiliadas a ORIT, la CLAT e independientes, y por eso puede considerarse un importante aporte al proceso de unidad sindical en las Américas en curso.

La PLA está estructurada en cinco grandes áreas programáticas y de seguimiento a su ejecución, a saber:

  • a) Por un nuevo consenso democrático con soberanía popular y perspectiva de género
  • b) Por una nueva economía que impulse un desarrollo sostenible y ponga en el centro al empleo decente y al trabajo digno
  • c) Promoción y cumplimiento de los derechos sociolaborales
  • d) Garantizar una sociedad sin excluidos
  • e) Para hacer realidad la Plataforma Laboral de las Américas

La PLA contiene varias novedades teóricas y de concepción operativa, que dan cuenta de avances importantes en sindicatos que, después de una difícil y compleja resistencia al Consenso de Washington, están saliendo cultural y políticamente del "túnel neoliberal".

¿Cuáles son estas novedades? A modo de síntesis, se podría decir lo siguiente:

  • La PLA establece con claridad que los sindicatos se plantean ser parte de los complejos procesos socio-políticos de resistencia popular y estatal que se han iniciado desde 2000 en la región contra el neoliberalismo y el Consenso de Washington. Son los procesos nacionalistas y neodesarrollistas y el fortalecimiento de institutos de integración, especialmente en los países de América del Sur. Registra con precisión la nueva " línea de fuerza" sociopolítica nacionalista que explica la existencia en América del Sur de gobiernos nacionalistas "neodesarrollistas" que aspiran a sustituir al neoliberalismo por modelos de desarrollo productivos revolucionarios o partidarios de "reformas de estructura" duras. Se señala claramente que en el proceso para implementar políticas públicas de desarrollo es fundamental la participación de los movimientos sociales, sindicatos y organizaciones empresarias identificadas con el desarrollo, lo mismo que la recuperación/organización de los partidos políticos afines con los intereses del mundo del trabajo. Se formula con claridad que se necesita un "Nuevo Consenso Democrático con Soberanía Popular" con alcances no sólo nacionales sino subregionales y hemisféricos.

    En síntesis, la primera novedad interesante es que la PLA comienza por colocar la política como la gran articuladora de las sociedades, realza el rol del Estado como "organizador" de los mercados a través de políticas públicas de desarrollo, reconoce a las economías de mercado como motores del desarrollo integrado y destaca que la sociedad civil no es una construcción artificial del Estado sino su fundamento autónomo. La PLA es una plataforma sindical con perspectiva de género, que convoca a las sociedades a movilizarse para construir verdaderas democracias políticas, económicas y sociales.

  • La PLA se propone qué modos de desarrollo son positivos para los países del ALC en los marcos de la economía global y de la creciente liberalización e integración de los mercados nacionales. En el área "Por una nueva economía que impulse el desarrollo sostenible y ponga en el centro al empleo decente y al trabajo digno", se proponen 20 medidas económico-sociales y laborales que representan los contenidos básicos de las plataformas de desarrollo. En esta área la PLA cumple con el requisito básico de la economía política de desarrollo, que consiste por un lado en considerar al desarrollo como el fundamento del crecimiento económico sostenible, y por el otro, resalta la interdependencia entre la economía política con el mundo del trabajo. Los intereses y demandas legítimas del mundo del trabajo (cuyo núcleo duro es la unidad de trabajadores y sindicatos, empresas y centros generadores de tecnologías aplicadas) son parte integrante de la economía política del desarrollo. Las demandas de los trabajadores/as organizados, cuando son reconocidas en los sistemas jurídico-laborales (como se analiza en la sección de la PLA titulada "Promoción y cumplimiento de los derechos sociolaborales) dan textura sociolaboral a través del derecho laboral tanto a la economía política del desarrollo, a los modos de desarrollo productivos y a las plataformas de desarrollo.
  • De lo que se trata, en síntesis, es, como plantea la PLA: "garantizar una sociedad sin excluidos", haciendo realidad progresivamente los objetivos sociolaborales de la plataforma. La PLA es también novedosa en tanto incluye la propuesta de elaborar indicadores económicos y sociolaborales con perspectiva de género que permitan medir los progresos u obstáculos o en su realización. Se trata de indicadores que podrían ser nacionales, regionales y subregionales que midan los progresos en los sistemas económico-sociales y especialmente en el desenvolvimiento de las empresas.

6. Por último como conclusión práctica, se podría decir que se requiere resolver cómo transformar las "ideas-fuerzas" contenidas en la PLA en programas concretos. Las ideas-fuerzas aquí desarrolladas deberían ser reelaboradas y transformadas en indicadores para medir la evolución y los progresos que se registran en las economías nacionales y en las empresas como resultado de las acciones dirigidas a concretar progresivamente la sociedad de trabajo. Estos indicadores están íntimamente vinculados y dependen de: a) grandes categorías teóricas que se han planteado muy resumidamente en este artículo, y que son: economía política de desarrollo, modos de desarrollo productivos, plataforma de desarrollo, sociedad de trabajo y el concepto de la empresa como comunidad de trabajo; y b) las formulaciones técnicas de OIT de empleo decente y trabajo digno y de dimensión social de la integración, la batería de convenios internacionales junto con la metodología de análisis económico-laboral utilizada por OIT en sus estudios publicados especialmente en "Panorama Laboral. América Latina y el Caribe" y en la Agenda Hemisférica.

Las categorías teóricas y las formulaciones técnicas formuladas en este artículo (que resumen las propuestas conceptuales y metodológicas de los documentos de OIT y la PLA) , son importantes para diseñar y organizar el proceso de elaboración de los indicadores mencionados. Se trataría de indicadores destinados a medir el progreso en dos niveles, a saber: a) en los sistemas económicos, sociales y laborales y b) en las empresas. Los indicadores de progreso en los sistemas económico-laborales miden la relación y la performance de la aplicación de políticas públicas ajustables a las plataformas de desarrollo. Los indicadores de progreso en las empresas miden si las empresas se van adecuando a estándares de funcionamiento requeridos para funcionar como "comunidades de trabajo", realizando sus transformaciones de acuerdo a los estándares laborales que se correspondan con las normas internacionales del trabajo y con las legislaciones laborales nacionales (y las incipientes legislaciones laborales y sociales en los escenarios de integración en la región) , cuyos cumplimientos permiten transformar en " palancas" para pasar de los escenarios caracterizados por las tensiones y conflictos entre el capital y el trabajo en ámbitos de cooperación entre gobiernos, sindicatos y organizaciones empresarias.

Como se señala en la PLA, se requiere la creación de "instancias" en la que el Estado y las organizaciones empresarias y de trabajadores trabajen en común para hacer posible la elaboración de indicadores de evaluación del progreso a nivel macro y en la empresa y los incorporen las mediciones públicas y oficiales.

La mejor fórmula a nivel macro es la creación de comisiones o comités tripartitos de técnicos que den seguimiento al proceso de elaboración de los indicadores con el apoyo de organizaciones estatales y/o académicas especializadas y su incorporación - como hemos dicho - a la encuestas oficiales de hogares y otras.

Pero también se trata de crear instituciones independientes. La creación de Consejos Económico-Sociales tripartitos ( o cuatripartitos incluyendo un "sector social") puede ser una de las modalidades institucionales que implementen y den seguimiento a las iniciativas políticas y técnicas adoptadas para hacer compatible el desarrollo económico sustentado en aumentos de la productividad del trabajo alcanzados con empleos decentes y metas de pleno empleo. En la empresa los cuerpos de delegados, comités sindicales, comités mixtos, y otros mecanismos de participación de los trabajadores en la gestión, deben asegurar que los empresarios garanticen el desarrollo de la acción sindical en los lugares de trabajo, de acuerdo con las legislaciones laborales o supranacionales y los convenios internacionales de OIT.

Según las condiciones políticas prevalecientes en cada país o en instituciones de la integración, se debería flexibilizar el objetivo, pudiendo en muchos casos comenzar por asociarse para la ejecución de encuestas ámbitos intermedios como instituciones con prestigio y garantías de imparcialidad, como universidades, centros de investigación sociolaborales especializadas y otras. Desde el principio de las acciones se debe potenciar el vínculo entre las instituciones especializadas y los medios de comunicación para legitimar en las sociedades los fines y acciones político-laborales y técnicas acordadas. En el caso de las organizaciones de trabajadores nacionales y regionales, es vital el apoyo y la cobertura por parte de las organizaciones sindicales internacionales.. Por último, al concretarse la unidad sindical continental, mayor fuerza tendrán los sindicatos para impulsar la realización de los grandes postulados de la PLA.

(*) Director del Instituto Mundo del Trabajo / Web
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones