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¿Qué pasa en el Ecuador del 2003?

Por Francisco Hidalgo Flor (*)

Rebanadas de Realidad - Ecuador, 18/07/03.- Un cambio sustancial viven los movimientos sociales y populares ecuatorianos desde el 15 de Enero de este año, un sector clave del movimiento indígena, la CONAIE es parte del gobierno actual, al igual que un sector del movimiento obrero, con la central sindical mas numerosa, la CEOSL, y el gremio de los profesores públicos, la Unión Nacional de Educadores, con ellos los partidos políticos Pachakutik y el MPD. Fuera del gobierno quedan pocos sectores, los trabajadores petroleros, una fracción del movimiento indígena, la FENOCIN, el Partido Socialista y varios agrupamientos locales.

Esta presencia en el gobierno por parte del movimiento indígena y otros sectores populares, es el resultado de muchos años de lucha, particularmente de la etapa que arranca en Junio de 1990 con el primer levantamiento indio de alcance nacional, y que tuvo en el camino de la década la sumatoria de otros actores como los profesores, los trabajadores petroleros y eléctricos, la juventud, y muchos más. Lo particular de este proceso fue la unión entre una reivindicación fuerte en el campo de la cultura, el reconocimiento de la plurinacionalidad y multiculturalidad del Ecuador, que ponía en cuestionamiento los fundamentos ideológicos del Estado-nación, y las reivindicaciones económicas contra algunos aspectos del modelo neoliberal, como las privatizaciones y los programas de ajuste.

La presencia allí del movimiento indígena y popular no es una dádiva, ni una concesión desde las élites del poder, sino una conquista lograda.

Pero estos sectores son una de las fracciones dentro del gobierno, que esta presidido por un militar, el Coronel Lucio Gutiérrez, cuyo principal espacio de acción en su vida fueron precisamente las Fuerzas Armadas, los otros sectores que se han ido sumando, desde finales de la primera vuelta, en la segunda vuelta y en las vísperas de asumir el mandato, son fracciones de la burguesía, especialmente banqueros y comerciantes.

El debate parece girar en torno a: ¿qué pueden hacer estas agrupaciones políticas y sociales desde el interior del gobierno, y desde fuera, en la acción popular, en las condiciones actuales de correlaciones de fuerzas en el Ecuador, bajo las determinaciones que impone la globalización del mercado capitalista a un estado de la periferia, para implementar políticas anti-neoliberales y que fortalezcan un pensamiento crítico?.

Si la respuesta debiera partir del balance de lo cumplido por el gobierno de Gutiérrez en los primeros seis meses de gobierno, el resultado es decepcionante, con muy aspectos positivos y un alto porcentaje negativo.

Existe un verdadero abismo, por un lado entre los postulados de los programas que estos mismos movimientos presentaron, donde destaca el programa del Congreso del Pueblo de marzo de 1999, y la propuesta de la Junta de Salvación Nacional de enero del 2000; y, por otro lado, la realidad de lo que hoy este gobierno está haciendo.

Mencionemos algunos de los eventos mas duros, este gobierno de entrada volvió a aplicar un clásico programa de ajuste del FMI, a las tres semanas suscribió un acuerdo con el mismo Fondo Monetario Internacional, que obliga a una conducción de las políticas de gobierno en el propio marco neoliberal, su principal herramienta económica es la dolarización, e incluso se ha pronunciado como partidario de una dolarización de América Latina toda.

En la balanza es necesario sopesar con aspectos positivos como la presencia de líderes indígenas al frente de los ministerios de relaciones exteriores y de agricultura, de profesionales vinculados a los movimientos populares en los ministerios de educación, ambiente y turismo, una política valerosa en la AGD para cobrar las deudas a los empresarios y banqueros corruptos, y apoyos presupuestarios para los gobiernos locales indígenas.

La evaluación, repito, es negativa; quizás el aspecto mas complejo no está en el campo de las medidas económicas, sino en el campo de las ideas y las interpretaciones ideológicas, pues permite que se acentúe el siguiente criterio: hablar de alternativas al neoliberalismo está bien para el discurso de la protesta, la arenga de agitación, y el texto en el aula de universidad, pero en el momento de ejercer gobierno, de aceptar el reto de conducir un país, son políticas inaplicables, irreales.

Una cosa es con guitarra y otra con violín, recalcan los voceros de las élites. Esto es, que el debate de alternativas está para el momento "distraído" de la guitarra; pero jamás llegará para el momento "serio"del violín.

El caso ecuatoriano demuestra una vez más el estrecho vínculo entre el espacio de la economía y el espacio de las concepciones de mundo. Es en el campo de la economía donde el Fondo Monetario Internacional proclama "mi reino esta aquí", y los delegados de los banqueros y discípulos del FMI, como el Ministro Mauricio Pozo, mandan allí implacablemente. Y es en ese campo donde supuestamente también se probaría la "irrealidad" de las alternativas.

Las estructuras del poder pueden verse obligadas a aceptar flexibilidades y concesiones en los otros campos, en los espacios del ministerio de relaciones exteriores, en las bancadas parlamentarias, en los gobiernos locales, incluso pueden aceptar que un advenedizo oportunista alcance transitoriamente a la presidencia, pero la economía está para los que saben como son las cosas, los burgueses y banqueros.

Esto simplemente nos demuestra que las luchas populares han alcanzado logros en los círculos externos del poder, en la superficie, pero que falta mucho para llegar a los pilares fundamentales del dominio.

Lo logrado no es poco, el Ecuador de inicios del siglo XXI es distinto de aquel de los años 70 u 80, el reconocimiento de los pueblos y nacionalidades indígenas es un avance sustancial en un país donde es muy acentuado el racismo y el patriarcalismo, donde por cerca de quinientos años se desconoció el valor de las culturas originarias; los espacios de participación democrática y de debate logran preservarse dando batalla al autoritarismo y la represión; todavía los privatizadores no pueden hacer suyas las empresas estatales de petróleo, de electrificación y la seguridad social.

Pero lo logrado tampoco es suficiente para alcanzar esa perspectiva anti - neoliberal, y hoy son evidentes los límites de los partidos de izquierda y los movimientos populares. La izquierda ecuatoriana se ha caracterizado por ser "putchista", a lo largo de los últimos 25 años ha apostado varias veces a los golpes de estado o revueltas lideradas por fracciones militares, enumeremos solo algunos de los personajes que desde las Fuerzas Armadas arrastraron simpatías de la izquierda, y en ocasiones alineamientos políticos: Richeliu Levoyer (1979), Frank Vargas Pazzos (1988), Rene Vargas Pazzos (1988), Paco Moncayo (1998), y Lucio Gutierrez (2000).

La izquierda ecuatoriana ha confiado mucho en lo que llama "los sectores nacionalistas de las Fuerzas Armadas" y varios de sus programas se han ajustado al perfil del "desarrollo nacional" para ganar la simpatía de estos sectores.

Otro de los límites de la izquierda ecuatoriana es que la construcción de la conciencia política se la ha forjado en torno al gremialismo y corporativismo, y al final no ha logrado rebasar esos límites. En muchos casos, la consigna de "acumular fuerzas" significa acentuar ese corporativismo de cada sector. Y eso, lamentablemente, se ha vuelto también válido para el movimiento indígena, en torno a reivindicaciones de desarrollo local y de sus agrupamientos, en una especie de corporativismo étnico.

Una de las cosas que llama la atención es que cada uno de los sectores de izquierda que están en el gobierno marcha por su lado, aparte de los demás, ni los de Pachakutik coordinan acciones con los del MPD, ni con los de la CEOSL, y viceversa, incluso entre Pachakutik y CONAIE existencia cada vez mayores distancias. ¿Qué es lo que impide una acción conjunta, de bloque?. Probablemente que cada uno está encerrado en su propio reducto. Con esa manera de actuar será muy difícil arrancar medidas que golpeen a las oligarquías y beneficien al conjunto del pueblo, y no solo a un sector.

Seis meses es muy poco tiempo para dictar sentencia, estamos en el inicio de la travesía, pero sin capacidad de retorno. La situación de la izquierda ecuatoriana y del movimiento popular en el Ecuador no será igual luego de la experiencia del gobierno de Gutiérrez.

Los acontecimientos también evidencian los enormes límites de una acción social, política y cultural reducida a los límites del estado - nación. Nos cuesta todavía cobrar una conciencia integral de cómo la globalización del mercado capitalista a incidido en nuestros países, en sus economías y en las mentalidades de la población.

Los aparatos gubernamentales en países de la periferia, como el caso ecuatoriano, son "solo cáscara", durante los últimos quince años las políticas anti-estatistas los han ido desmantelando progresivamente, de sus capacidades reales de gobernar, en muchos casos están atados a los propios organismos internacionales, por convenios que los subordinan.

A la par se han ido fortaleciendo los subsidios y proteccionismos directos a las compañías transnacionales, a nombre de ofrecer "seguridades" a la inversión, y en paralelo los compromisos implacables de pago de la deuda externa, capitales e intereses incluidos.

Probablemente uno de los caminos por implementar es abrir muchos frentes para un debate franco, plural, en el seno de las organizaciones populares y políticas, principalmente en las bases de los mismos, para reivindicar ese espacio de las demandas populares.

Pero también un debate mas profundo sobre los cambios que en las concepciones sobre los procesos sociales, los sujetos políticos y las estrategias, es decir, sobre el conjunto de las comprensiones científicas e ideológicas, con las cuales trabajamos y actuamos, los movimientos populares, los partidos de izquierda y los intelectuales.

(*)Sociólogo, colaborador de la IGS, escribe para el portal de Internet "Gramsci e o Brasil. Director de la Revista Espacios, autor de libro: "Alternativas al neoliberalismo y bloque popular". Ap. Postal: 17 - 10 - 7169 Quito - Ecuador. Rebanadas de Realidad publica a Francisco Hidalgo Flor por gentileza del autor.
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