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Reflexiones sobre la izquierda en Ecuador

Por Francisco Hidalgo Flor (*)

Rebanadas de Realidad - Ecuador, 07/01/06.- El año 2006 es clave en el Ecuador, de similar manera que en buena parte del continente, porque dos aspectos fundamentales estarán en juego: la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de América y una nueva elección presidencial que podría repetir el ciclo de crisis del sistema político, mas en condiciones de debilidad para la izquierda.

Sobre la firma del TLC existe una fuerte presión de Washington para cerrar lo mas pronto posible, por ellos no debería pasar el primer trimestre. Ellos pretenden blindar un cordón geopolítico, aquel que fuera marcado por el plan Puebla - Panamá y plan Colombia, esto es desde México hasta Chile un mercado sujetado a los designios de las transnacionales gringas. Temen que el ejemplo boliviano se propague y un frente anti - TLC se consolide.

Sobre el proceso electoral, que expresa las correlaciones políticas internas, en cambio el escenario es de una aguda fragmentación tanto en la derecha como en la izquierda. Pero lo nuevo acontece en el escenario de las fuerzas populares. En los últimos tiempos en el país se paso de una posición de ofensiva y de presencia política fuerte, hacia una posición defensiva y de fraccionamiento en la tendencia de izquierda.

Esto sucedió entre el 2002 y 2005, teniendo como acontecimientos claves el gobierno de Gutiérrez y su derrocamiento. El viraje de situación fue provocada principalmente porque los partidos y movimientos no lograron generar un salto, una situación distinta, cualitativamente diferente, el momento que alcanzaron cuotas importantes en el poder político, en concreto ante el triunfo de una candidatura presidencial (2003), o ante el derrocamiento de presidentes impopulares (2000, 2005).

Durante algo más de una década (desde inicios de los noventa) se desarrolló una tendencia creciente de movilización popular en torno a reivindicaciones del movimiento indígena, que se convirtió en protagonista clave, y de resistencia a medidas paradigmáticas del modelo neoliberal (como la privatización de la seguridad social y las empresas estatales de energía eléctrica y petróleos). Mas esa tendencia solo alcanzó triunfo parciales y luego se desgastó ante las limitaciones de construir una propuesta integral distinta. Sus bases sociales constataron que no estaban en condiciones de construir algo nuevo, sino en última instancia reproducían, con algún remozamiento, la misma situación.

Esa imposibilidad va mas allá del voluntarismo de las dirigencias (también es cierto que algunas cúpulas cayeron en procesos de cooptación desde el poder y organismos internacionales), pero sobretodo pone en evidencia que las propuestas de los movimientos populares y los partidos de izquierda no dan cuenta, precisamente en su parte propositiva de responder alternativamente a los nuevos procesos de reproducción del capital y hegemonía.

Además resultó que los mecanismos de construcción política verticalistas y clientelares, propios de las organizaciones políticas dominantes, empezaron a pernear a las organizaciones de izquierda.

De todo ello resulta que el desafío actual es mucho mas complejo, pues no es suficiente con movimientos amplios de masas que resistan a medidas neoliberales e incluso de derroquen a gobiernos o ganen elecciones, sino que deben construir una propuesta que resulte efectiva ante nuevos escenarios en la estructura y superestructura del poder del capital.

¿Cual es la responsabilidad de la tendencia?

¿Cuál es la responsabilidad de la izquierda en el contexto de un país que se deshace a jirones y se pudre por todos los costados? La responsabilidad ante una de las peores horas del Ecuador, donde resulta difícil pensar en un futuro distinto, con una carencia enorme de proyectos de nación, y en su lugar el desbocar de los intereses privados y locales, fácil presa de las imposiciones imperiales y los apetitos oligárquicos.

Es la responsabilidad de asumir un posicionamiento desde un interés general, desde una postura de tendencia, o bloque, o frente común y no como archipiélago, con unas islas grandes o pequeñas, pero islas al fin. Es la responsabilidad de presentar un proyecto de cambios sociales y no la sumatoria de plataformas de demandas de gremios, así sean estos por identidad económica, o étnica, o de género, pero neciamente aislados. Es la responsabilidad de asumir un debate teórico común entre todos los sectores y no la repetición cansona de una retórica probablemente válida pero insuficiente para los tiempos actuales. Es la responsabilidad de no solo verse como expresión mas o menos decisiva en un país marcado por la división, sino con la necesidad de dar respuestas internacionales. Es la responsabilidad de mirar por el conjunto de los explotados y excluidos y no sólo por aquellos sectores que votan en las urnas por sus listas partidarias. Es la responsabilidad de desmontar un sistema de partidos caduco y corrupto y no seguirlo manteniendo.

La izquierda ecuatoriana, es decir todos aquellos sectores políticos y sociales, organizados o no, que basan su accionar en una demanda de superar el sistema de dependencia y explotación vigente, tiene una enorme responsabilidad frente al pueblo y a nivel latinoamericano.

Es un sector que logró en los últimos veinte años mantener un respaldo social importante que, por ejemplo, se expresó en un apoyo electoral mas o menos estable de un 14 y 16 %; que fue protagonista en luchas importantes, como los levantamientos indígenas y las movilizaciones nacionales para derrocar a presidentes; y que pese a casos concretos de represión e incluso asesinato político, preservó y conservó sus fuerzas y cuadros.

Una tendencia de esa trayectoria no puede responder con oídos sordos y peor con actitudes de prepotencia a una demanda cada vez mas fuerte que le exige cambios profundos frente a un discurso y un accionar que hicieron crisis en el 2005.

Cambio de escenario

A fines de los noventa e inicios del 2000 aparentemente la izquierda ecuatoriana encontraba en el movimiento indígena, en sus formas de construcción participación política y movilización, una vía para superar la crisis que atravesaba el conjunto de la izquierda latinoamericana.

Pero los erráticos comportamientos durante el breve paso en el gobierno, en la primera fase del régimen de Gutiérrez, y el agudizamiento de sus divisiones, acicateadas desde afuera del movimiento, demostraron que aquello no era suficiente.

Las formas como la izquierda aprendió a construirse y reproducirse en el Ecuador, sobre la base de encerrar a sus propias fuerzas, de limitar relaciones horizontales entre sectores afines, reduciendo el diálogo solo a las cúpulas de dirección, mas sus alianzas con sectores burgueses, privilegiando los escenarios institucionales, que permitían esos pactos, y la negativa a cualquier debate que no fuera de candidaturas y puestos, son cada vez mas inviables.

Los procesos de franco retroceso como la fragmentación de los estado - nación en el contexto de globalización, la sustitución del discurso de nación por el discurso de la particularidad, el predominio de la acumulación especulativa y depredadora en detrimento de la inversión productiva, el cerco sobre la organización de las clases trabajadoras, el predominio del discurso de la pobreza y la focalización del desarrollo, demandan de nuevas visiones críticas, mas creativas y a la vez firmes.

¿Nueva izquierda desde el discurso de ciudadanía?

Uno de los acontecimientos de novedad en el 2005 fue el protagonismo que adquirió el discurso de la ciudadanía y sociedad civil, e incluso la pretensión que desde allí es posible construir la nueva izquierda; una parte significativa de los grupos que emergieron o consolidaron durante las movilizaciones de Abril dieron cuerpo a estos planteamientos.

Mas resulta difícil pensar que desde un discurso que obedece a un liberalismo social, esto es que diseña las alternativas a las demandas sociales desde la profundización de las libertades individuales negando un cuestionamiento al sistema capitalista en su conjunto, se puede reestructurar un pensamiento y accionar de transformación que afecte sustancialmente las visiones dominantes sobre la economía y la sociedad.

Aquellas asambleas donde el protagonismo estuvo en el auto - reconocimiento como sociedad civil fue donde menos construcción política autónoma se logró, y allí predominó la dispersión. Al contrario en aquellas asambleas populares, especialmente barriales, donde se puso hincapié en construir una politicidad colocando en el centro cuestionamientos de fondo como el TLC y Plan Colombia, se logró ganar cierta solidez.

Son importantes los espacios de las asambleas, pero sería un error colocar allí el centro para los cambios que requiere la tendencia de izquierda en el Ecuador.

Considero que los acontecimientos de este 2005 nos vuelven a demostrar que la clave sigue estando en los partidos políticos y movimientos populares medulares, como el obrero o el indígena, porque mal que bien, allí está concentrada, con defectos, que los hemos detallado a lo largo de este artículo, y también virtudes, una capacidad de movilización clasista y antiimperialista, que es un patrimonio de todo el pueblo y no sólo de las cúpulas dirigentes.

Presión sobre los partidos y movimientos

Entonces el tema es cómo generar una presión desde fuera y desde el interior de los partidos y creo que allí viene un rol clave de los núcleos de intelectuales y de las valiosas revistas o periódicos que alimentan posiciones críticas y de izquierda en el Ecuador.

Es desde estas publicaciones alternativas que se podrían promover y respaldar debates de largo aliento, con un horizonte mas amplio de interlocutores, con perspectivas atentas a los aportes a nivel latinoamericano y mundial, sin sectarismos. Llevar esas discusiones a otros medios de comunicación, como la radio o espacios de educación; generar conciencia sobre los procesos de reproducción económica, política y cultural del sistema. Y la necesidad de discutir sobre los sujetos sociales de los cambios políticos por venir.

(*)Sociólogo, colaborador de la IGS, escribe para el portal de Internet "Gramsci e o Brasil. Director de la Revista Espacios, autor del libro: "Alternativas al neoliberalismo y bloque popular". Ap. Postal: 17 - 10 - 7169 Quito - Ecuador. Rebanadas de Realidad publica a Francisco Hidalgo Flor por gentileza del autor.
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