Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
INSTITUTO LABORAL ANDINO (ILA) - BOLIVIA, COLOMBIA, ECUADOR, PERÚ, VENEZUELA

"¿El perro del hortelano?"

Por Juan José Coveñas Benítez (*)

Informaciones del ILA editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - ILA, Lima - Perú, 17/10/08.- El día 2 de Octubre de 2008, en su página a5, "El Comercio" publico el artículo "CAN del hortelano" suscrito por el ex ministro de Comercio Exterior del gobierno del Sr. Toledo, Alfredo Ferrero.

El artículo, como tal, tiene varios aspectos que deben ser analizados en profundidad, a efectos de develar los intereses que defiende el Sr. Ferrero así como a la clase social que representa y que, por razones de tiempo y espacio, lo tendré que hacer en mas de un artículo. En esta primera entrega, voy a salvar el honor del ese viejo amigo del hombre, que nos ha acompañado desde los albores de la humanidad: EL PERRO.

En el primer párrafo de su artículo, el Sr. Ferrero, tomando como referencia los artículos publicados en "El Comercio" y suscritos por el Sr. Alan García: "El perro del hortelano", hace una comparación, como concepto, a la sigla de la Comunidad Andina, "CAN" con el concepto "can" que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española y, metafóricamente, señala que la Comunidad Andina (CAN) es también ese perro del hortelano al que se refiere el Sr. Alan García, ese animal que impide que, gente de mal vivir, le robe al hortelano las hortalizas que ha sembrado con tanto esfuerzo y con las que se mantiene como ser humano.

La diferencia entre el Sr. García y el Sr. Ferrero, al utilizar este concepto, es que el primero se refiere a las organizaciones peruanas de la sociedad civil que están atentas y luchan contra los actos del gobierno que tengan por objeto entregar las riquezas nacionales a las grandes transnacionales; y el segundo se refiere a las organizaciones que tiene por objetivo impedir que los Estados llamados desarrollados, que hoy han entrado en una quiebra económica de magnitud planetaria, impongan a nuestros países tratados que sólo beneficiarán a esos estados y a los intereses de sus empresas. Esa es la diferencia, no muy sutil, en el uso de este concepto por ambos personales.

La frase "perro del hortelano" no la vamos a encontrar en ningún diccionario, toda vez que es un dicho popular; pero en nuestro querido país si conocemos lo que significa: el hortelano, es un pequeño productor agrícola, que tiene una pequeña propiedad sembrada con hortalizas y legumbres para su mantenimiento; el perro de este pequeño productor es el encargado de cuidar esta pequeña producción para que gente de mal vivir no robe la producción de su amo y lo condene al hambre. Y este animalito es tan fiel, que se dejaría matar antes de permitir se robe a su amo una sola pieza de la siembra que está lista para la cosecha. Por tanto, el perro del hortelano es un fiel guardián de los intereses de su amo. El delincuente odia a este fiel amigo, porque le impide que cometa su delito y, cuando ha visto fracasado su esfuerzo, en forma despectiva maldice al "perro del hortelano".

En el Perú, las organizaciones de la sociedad civil han impedido, dentro de lo posible, actos de gobierno destinados a vender nuestra sierra y nuestra selva, a malbaratar nuestro petróleo y nuestro gas, a entregar nuestro mar a las grandes empresas depredadoras, a la venta de nuestros cielos, etc. Para el Sr. Alan García, esas instituciones son "perros del hortelano", toda vez que impiden que sus representados satisfagan sus voraces apetitos de depredadores. El Sr. García, que hoy representa intereses de las grandes transnacionales, desearía tener las manos libres para ejecutar esos actos, sin que nadie se le oponga.

En nuestra América india y mestiza, dividido su territorio en países independientes por intereses mezquinos del pasado, que no son materia de este artículo, hemos vivido y, aún hoy, vivimos, las consecuencia de las grandes deudas externas que nos impusieron, primero los franceses y los ingleses durante la guerra de la independencia y bien entrada la República, posteriormente los norteamericanos; deudas que sólo beneficiaron a los gobiernos que usufructuaron el poder el Estado en beneficio de las clases sociales a las que representaban e impusieron hambre y miseria a nuestros pueblos; deudas originadas por obligaciones comerciales que se impusieron, primero a punta de cañón y después mediante negociaciones turbias con olor a guano, a salitre ensangrentado, a azúcar amarga, a algodón teñido de púrpura. En el devenir del tiempo, surgieron los bloques de países que tuvieron y tienen por objeto que esto no continúe; que tenían y tienen por objeto imponer reglas de comercio que nos favorezcan como países y como naciones en vías de desarrollo y no solo en un proceso vegetativo de crecimiento como se acordó en el consenso de Washington. Con este objeto nacieron las Comunidad Andina (CAN), el MERCOSUR, etc. El objetivo integrador de estas asociaciones, no sólo es el comercio, era y es las políticas económicas y sociales a desarrollar en nuestros países en forma integral, conjunta y, por supuesto, reglas comunes para el comercio que nos beneficien como bloque en el contexto de naciones, que hagan posible que podamos negociar en igualdad de condiciones con los Estados Unidos o con la Unión Europea, hasta ayer grandes potencias. A esas reglas el Sr. Ferrero les llama camisas de fuerza en el tercer párrafo de su artículo; y a esas asociaciones integradoras, en forma despectiva, las ha denominado "CAN del hortelano" y, para que el lector no tenga confusión de lo que quiere decir, ha citado el concepto "can" que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española. Es innegable que el Sr. Ferrero quiere demostrar que es gracioso y, además, culto.

Pregunto ¿para que un pueblo elige a un gobierno? Entre otras cosas, para que, como "perro del hortelano", cuide sus intereses; para que impida que empresas transnacionales depredadoras, procedentes de países económicamente dominantes, saqueen sus riquezas, para que impongan tributos y tasas a las empresas que explotan recursos agotables y que hoy tiene altos precios en los mercados, para que negocien tratados justos con los países dominantes que beneficien a sus pueblos. Para eso elige un pueblo a un gobierno. Por tanto, los integrantes de un gobierno deben tener la conducta del "perro del hortelano" frente a Estados depredadores y a sus empresas transnacionales, ser fieles a sus pueblos y a los intereses de estos.

El Sr. Ferrero fue Ministro de Comercio Exterior del gobierno del Sr. Toledo, y una de sus misiones fue la de negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con el gobierno de Estados Unidos; un tratado que, antes de aplicarse, ha demostrado tener pies de barro: con la crisis económica -originada en Estado Unidos y a quien favorece el TLC- cuyas primeras consecuencia son la caída de los precios de los minerales, el cierre de los mercados internacionales, la caída de las exportaciones, la salida de los gobiernos a impedir la quiebra de sus bancos, la disminución de los fondos AFP por la caída de las Bolsas de Valores y la pérdida de cientos de miles de puestos trabajo. El TLC originará hambre, desocupación y miseria en nuestros pueblos y, en el tiempo, sus consecuencias serán nefastas: nos reducirá, definitivamente, a ser productores primarios de productos agrícolas y mineros, un destino al que nos había condenado ya el gobierno del dictador Fujimori.

En el séptimo párrafo de su artículo, el Sr. Ferrero dice, desafiante, que el Evo Morales, Presidente de la República de Bolivia, no comprende lo que es un TLC. Contrario sensu, sólo él y personas eruditas como él pueden conocer lo que es un TLC. Si le preguntáramos a un campesino de Sonora, México, que: significa para él el TLC, nos contestará sin pensarlo mucho que desocupación, hambre y miseria. Por tanto, no es necesario haber pasado por una Universidad extranjera o tener un título extranjero para comprender en el propio pellejo lo que significa un TLC. No hay que olvidar nunca, que un título universitario no significa cultura; es tan solo una calificación técnica. La cultura se obtiene pulsando la vida ahí donde palpita. Y el Sr. Ferrero nunca ha pisado esa Universidad: la Universidad de la vida.

La aprobación del TLC por el gobierno norteamericano ha elevado la calificación técnica del Sr. Ferrero, de eso no cabe duda: ahora puede cobrar honorarios elevados por su asesoría; más aún, puede asesorar a empresas transnacionales para que consigan sus objetivos económicos en forma ventajosa en nuestro país, y no sólo por un elevado honorario, sino también por un "honorario de éxito" ¿O no es así Sr. Ferrero? Buen provecho le saco este profesional a su título, las relaciones que obtuvo por ser funcionario del Estado y al salario que le pagó el Estado Peruano para que lo represente en la mesa de negociaciones del TLC.

Todo esto nos lleva a la conclusión que el Sr. Ferrero y su mandante, el Sr. Toledo, no tenían como objetivo defender los intereses del Estado Peruano y del pueblo peruano. Su objetivo era raposear en provecho propio y de las clases sociales a las cuales representaba en el gobierno; y no digo de la clase social de la que procedían, porque el Sr. Toledo provenía de los sectores campesinos pobres del Perú y la procedencia del Sr. Ferrero se encuentra en las clases que dominaron y dominan nuestro país y que siempre actuaron en contra de los intereses nacionales.

Es innegable que Toledo, García y Ferrero tienen que odiar al "perro del hortelano", amigo leal del hombre que siempre será enemigo de las raposas; y lo tienen que odiar porque desearían que sus representados saqueen nuestro país sin que nadie se oponga, sin que nadie alce la voz, sin que nadie luche por los intereses del Perú como nación.

14-10-2008

(*) Asesor Legal del Consejo Consultivo Laboral Andino (CCLA-ILA). Asesor Legal de la Federación Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos y Siderúrgicos del Perú (FNTMMSP).

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Carlos Ortiz Cornejo, Director General del ILA y Secretario General Adjunto de la Federación Gráfica del Perú. / Web