| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| INSTITUTO LABORAL ANDINO (ILA) - BOLIVIA, COLOMBIA, ECUADOR, PERÚ, VENEZUELA | ||||
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Reunión Extraordinaria del Consejo Presidencial Andino |
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| Por Carlos Ortiz Cornejo (*) | ||||
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Rebanadas de Realidad - ILA, Lima - Perú, 10/11/08.- En Guayaquil, Ecuador se llevó a cabo esta reunión convocada por el Presidente Rafael Correa del Ecuador y Presidente del Consejo Presidencial Andino. Como eje de la integración propuso la construcción de una "Comunidad Andina para los Ciudadanos", en esa perspectiva, que el concepto de ciudadanía andina sea el "nuevo eje articulador del proceso de integración". Esa posición del Presidente Correa es importante resaltar, porque hay quienes aprovechando esta crisis pretenden desprestigiar a la Comunidad Andina diciendo que ya no sirve y que es mejor que cada uno busque como ubicarse mejor en la economía mundial. En el sector de los trabajadores/as también hemos escuchado voces de que el Consejo Consultivo Laboral Andino tampoco tendría razón de seguir existiendo, para lo cual, se ha constituido otra organización en este proceso de unidad mundial del movimiento sindical con la finalidad de opacar su activa participación durante tantos años para que este proceso de integración no sólo sea comercial y se incluya los aspectos sociolaborales como la Seguridad Social, la Migración Laboral, la Salud y Seguridad en el Trabajo, la Formación Profesional y la Generación de Empleo con derechos .
Esta propuesta está contenida en el documento titulado "Una Comunidad Andina para los Ciudadanos" que el Presidente Correa entregó personalmente a los mandatarios andinos en la Cumbre Extraordinaria realizada el 14 de octubre de 2008 en Guayaquil, Ecuador y que contiene elementos que permiten responder a ese desafío con una visión de mediano y largo plazo como podrán comprobar en el documento que pueden acceder en la Web http://www.comunidadandina.org. El objetivo es lograr que el proceso andino de integración permita "que sus ciudadanos se encuentren comprometidos con la construcción de una gran Nación integrada, vigorosa y solidaria, para que, en armonía con la naturaleza, podamos enfrentar los retos de la globalización y caminemos con identidad y fortaleza propias". Asimismo, el Presidente Correa subrayó que el gran reto para la Comunidad Andina es construir la ciudadanía andina, mediante la creación de un espacio de ejercicio de nuevos derechos, libertades o garantías adicionales a los reconocidos por los Estados, que parta del reconocimiento y protección de los Derechos Humanos en la acción comunitaria, y que no discrimine a los ciudadanos de los Países Miembros por razones de nacionalidad. Consideró, también importante lograr un sentido de pertenencia al bloque subregional de modo que la acción comunitaria esté respaldada por la aceptación y legitimidad ciudadana. "El afianzamiento de una identidad constituye el fundamento para la configuración de nuevos derechos políticos y de una auténtica ciudadanía andina", precisó en su intervención. Sin embargo, la Comunidad Andina a pesar de los importantes logros alcanzados en los últimos años y no obstante que la riqueza se ha multiplicado cinco veces, hoy existen 20 millones más de pobres que en 1980. Esto demuestra, que ni los beneficios económicos del comercio andino, ni los esfuerzos de cooperación en el campo social, ni la negociación conjunta de acuerdos internacionales han resultado suficientes para desarrollar un proceso de integración que permita a las instituciones comunitarias andinas atender adecuadamente las expectativas de los ciudadanos respecto al desarrollo humano, la protección del medio ambiente y los efectos derivados del cambio climático, la reducción de la pobreza y la exclusión social, la seguridad alimentaria la redistribución de la riqueza, así como, la defensa de estos intereses frente a la globalización. Nosotros, si estamos seguros, al menos así lo creo, que la construcción del espacio andino de convivencia permitirá desarrollar paralelamente el potencial de la acción exterior de la Comunidad Andina con el objeto de proyectarse como una unidad geográfica, geopolítica e institucional, con una voz común en el escenario internacional, que defienda, en forma autónoma, los intereses de los ciudadanos en el marco del nuevo orden mundial en gestación para enfrentar los desafíos de la globalización a través de la acción externa conjunta en materia de democracia, paz y seguridad, derechos humanos, especialmente de los migrantes andinos, protección del medio ambiente, desarrollo económico y cooperación para el desarrollo y además ser actores de un mundo multipolar, procurando la diversificación de las relaciones políticas y económicas de la subregión con los principales actores del sistema internacional y con los demás bloques de países. Un proyecto de integración con estos valores democráticos y objetivos políticos exige el firme compromiso de los presidentes de la subregión, para lograr una transformación de las bases constitutivas de la CAN y una reorientación de las prioridades de la acción comunitaria, tomando en cuenta en forma más efectiva las visiones y enfoques de desarrollo de los Países Miembros. Otro tema importante de resaltar es un espacio de ejercicio de derechos, libertades y garantías adicionales a los reconocidos por los estados. Las libertades y derechos que la Comunidad Andina puede ofrecer a los ciudadanos para movilizarse, trabajar, estudiar y vivir en armonía con la naturaleza dentro de un espacio ampliado común, exigen una adecuada protección a los derechos humanos, unas condiciones mínimas de seguridad ciudadana y unas garantías comunitarias de justicia con dimensión subregional. El reconocimiento del ejercicio del poder público comunitario, mediante la adopción de políticas y normas vinculantes para los ciudadanos, en los ámbitos político, social, económico y ambiental, implica, como condición básica, el respeto por los derechos fundamentales de las personas. La Comunidad Andina debe establecer como principio básico del proyecto integracionista el respeto de tales derechos y la garantía del acceso a la justicia tanto por parte del Tribunal Andino como por los sistemas judiciales nacionales. La adopción de la Carta Andina para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos (2002) -la que debe ser revisada y con carácter vinculante-, constituye un primer paso en el desarrollo de una visión andina de los derechos humanos vinculada con la consolidación del proceso de integración, que ahora debe ser integrada al acervo de los derechos, libertades y garantías ciudadanas. La aplicación del principio de no discriminación entre ciudadanos y ciudadanas andinas debe guiar la consolidación de la libertad de movimiento de personas, el derecho de establecimiento y residencia y la facilitación de la migración laboral, incluido el reconocimiento de títulos universitarios para aumentar las oportunidades de empleo en el espacio económico integrado de la subregión Es bueno recordar ahora que se ha puesto en duda la vigencia de la Comunidad Andina y también la del Consejo Consultivo Laboral Andino que fue el primero que se pronunció en contra frente al inicio de las negociaciones del TLC con Estados Unidos de Colombia y Perú a través de la Declaración de Cali en abril del 2004, rechazando esos tratados bilaterales de libre comercio con Estados Unidos, promovidos por el gobierno de Bush, porque ello significaba una nueva forma de colonización de nuestros países, que como consecuencia, producirían una mayor concentración y centralización del capital en manos de unos pocos, y la ruina de las industrias nacionales y en general la del sector productivo agropecuario. Hoy, que se está negociando con la Unión Europea, el Consejo Consultivo Laboral Andino (CCLA) y la Confederación Europea de Sindicatos (CES) firmaron una Declaración Conjunta en el año 2006 sobre el respeto efectivo de los convenios y normas fundamentales de la OIT; Cumplimiento de la igualdad laboral entre mujeres y hombres en el trabajo; Integración de los inmigrantes y respeto de sus derechos laborales y civiles; Mejora de la educación y la formación profesional; Fomento del diálogo social entre empresarios y trabajadores y el fortalecimiento de sus organizaciones y de otras formas de asociación profesional o social (campesinos, consumidores, indígenas, etc.); Protección de las condiciones dignas de trabajo en materia de salud laboral y de medio ambiente, eliminando progresivamente el trabajo informal; Acceso a la financiación para las PYMES y para el sector de la economía social en general. Para concluir, debemos reiterar nuestro compromiso con el proceso de integración como expresión de una histórica convergencia de intereses políticos, económicos, culturales y sociales, que abarca a los pueblos de la Comunidad Andina. Debemos exigir a los parlamentos nacionales, andino y latinoamericano, cumplir efectivamente su papel de velar por los intereses nacionales, subregionales, regionales y el control político de las decisiones y acciones de los poderes ejecutivos, máxime cuando tienen que ver con el cumplimiento de los Tratados Internacionales, suscritos por los Gobiernos a nombre de los países que representan. Esto implica que debemos involucrarnos en la difusión y cumplimiento de los acuerdos haciendo un llamado a todas las centrales y confederaciones que conforman el CCLA para establecer mecanismos de unidad, solidaridad, organización y lucha ratificando la importancia del CCLA como instancia de participación de los trabajadores y trabajadoras en el Sistema Andino de Integración como se señala en la Declaración de Cali. |
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(*) Director General del ILA y Secretario General Adjunto de la Federación Gráfica del Perú. / Web |
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