Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Plataforma Laboral de las Américas: una nueva dirección para la política económica en las Américas

Por L. Josh Bivens (*)
Traducción: Gabriela Prudencia (GPN) y Pepe Robles (IMT)

Rebanadas de Realidad - Instituto del Mundo del Trabajo, Buenos Aires, 29/10/05.- El próximo 4 de noviembre se reunirá en Mar del Plata (Argentina) la Cuarta Cumbre de las Américas. Bajo el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cumbre reúne a los presidentes de los países de América del Norte, América de Sur, Centro América y el Caribe para comentar temas de importancia común. Originalmente, la cumbre estaba prevista para firmar el Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Cuando este plan fracasó en vista a la falta de apoyo de Sudamérica, el tema fue cambiado por "Crear Trabajo para Enfrentar la Pobreza y Fortalecer la Gobernabilidad Democrática". Para alcanzar esta meta es necesario que los países de las Américas produzcan un cambio drástico de dirección económica.

En este encuentro los representantes recibirán un documento titulado "Plataforma Laboral de las Américas" (PLA), el cual enumera una serie de principios para ser usados como pautas de una futura política económica en las Américas. Hace un llamado a una inmediata interrupción de la fracasada economía ortodoxa aplicada en América Latina durante los últimos quince años siguiendo las pautas del "Consenso de Washington."

El Consenso de Washington es el nombre que se dio a las prescripciones políticas apoyadas por las instituciones internacionales financieras (el Fondo Monetario Internacional -FMI, el Banco Mundial, y la Organización Mundial de Comercio -OMC), las que a veces son también referidas como las Instituciones de Bretón Woods (IBW). Durante los pasados veinte años, las elites locales implementaron dichas prescripciones a lo largo de las Américas, muchas veces (aunque no siempre) debido a la presión de las IBW. Aunque los parámetros exactos del Consenso de Washington varían de según el observador, los elementos principales son: disciplina fiscal, reforma de impuestos, liberalización de la tasa de interés, privatizaciones (incluyendo la compra extranjera de compañías y recursos domésticos), desregulación de los mercados financieros, productivos y de trabajo, y libre comercio.

Estas políticas fueron presentadas como formas de generar el crecimiento económico y la productividad en sus economías y así evitar los ciclos bruscos de bajas y altas que caracterizaron a los mercados en 1970. Sin duda estas políticas no han alcanzado el fin proclamado. La PLA diseña un camino mejor.

Los resultados del Consenso de Washington

Cuando los gobiernos latinoamericanos adoptaron las políticas del Consenso de Washington, se observó una caída del crecimiento, incremento de la desigualdad, y el deterioro de la seguridad económica y social. El Cuadro A muestra las tasas de crecimiento del PIB por capita de varios países del Hemisferio Occidental durante dos periodos: 1951-75 y 1985-2000. Estos periodos corresponden a las etapas anterior y posterior al Consenso de Washington, respectivamente. Comenzando a finales de los setenta y a principios de los ochenta, la crisis de la deuda externa llevó no solo a recesiones económicas en muchos países latinoamericanos, sino también a la aceptación del Consenso de Washington. Esta política fue adoptada como una condición para recibir asistencia financiera de las IBW y como consecuencia de la ascensión política de elites locales que apoyan al libre comercio.

En la Figura A no se utiliza el periodo 1975-1985, como período pre-Consenso de Washington, por dos razones: primero, el punto exacto en el que cada país comenzó a aplicar las pautas que configuraron el Consenso de Washington no es preciso. Segundo, este criterio evita un aumento negativo muy brusco de las tasas de crecimiento en el periodo de la crisis, dando a cada régimen político la representación más adecuada posible. Lo que este gráfico muestra es que, aun cuando se omite el periodo de la crisis de la deuda, el crecimiento posterior al Consenso de Washington es más bajo que el crecimiento previo a este régimen.

El escaso crecimiento en América Latina durante las dos décadas pasadas ha sido mal distribuido, llevando a un aumento de la desigualdad en toda la región. El Cuadro B muestra el índice de desigualdad de hogares (coeficiente de Gini) para una selección de países de América Latina, comparando finales de los años '70 y primeros años del siglo XXI. El gráfico contiene datos de Estados Unidos para referencia. La desigualdad en América Latina tiende a ser más alta que en Estados Unidos, el país con más alta desigualdad entre los desarrollados, y se incrementó uniformemente durante la década pasada, con excepción a Brasil, donde se observa un leve declive.1

Plataforma Laboral de las Américas

Uno de los aspectos más notorios sobre la PLA es la diversidad de los firmantes: cada confederación laboral nacional de las Américas, como el Consejo Laboral Central Canadiense (CLC), la AFL-CIO de los Estados Unidos, las centrales sindicales de Venezuela, Argentina, Brasil y Perú y demás países, así como las coordinadoras de centrales sindicales del Caribe, Centroamérica, Comunidad Andina y Mercosur, y la ORIT, se congregaron para buscar un nuevo enfoque a la integración global.2 Este documento es el resultado de un proceso democrático de amplia participación, donde decenas de federaciones sindicales contribuyeron con ideas, se pusieron de acuerdo, y difundieron y aun difunden la PLA entre sus miembros.

En los Estados Unidos, donde los méritos de los acuerdos de libre comercio y otros pasos hacia la integración global son debatidos casi exclusivamente en base a lo que significan para sus trabajadores, tal diversidad puede parecer sorprendente.3 La oposición al Tratado de Libre Comercio de Norte América tanto como al de Centroamérica (NAFTA y CAFTA, respectivamente) se centró en el daño que sufrirían los trabajadores de Estados Unidos. Muchas veces este enfoque permitió a los defensores de esos acuerdos asegurar que beneficiarían a los trabajadores de los países con los cuales EEUU firmaba el tratado.

Una exposición tajante de este sentimiento generalizado proviene de Gregg Easterbrook: "La mitad de la cuestión del NAFTA era exportar puestos de trabajo americanos (norteamericanos) a México, lo cual es malo para la mano de obra americana (norteamericana), pero bueno para los mexicanos… Es más, el NAFTA siempre me ha parecido un gran obsequio de los EEUU a México, un obsequio que no todos los estadounidenses desean dar" 4.

Esta percepción popular asume que mientras la integración global daña a los trabajadores americanos permite, irrefutablemente, la prosperidad de los trabajadores del mundo en desarrollo. La PLA es una objeción decisiva a esta noción superficial. La globalización, de la forma en que se lleva a cabo hoy en día, donde las instituciones de comercio internacional (FMI, Banco Mundial y OMC) restringen la política autónoma de los gobiernos de los países subdesarrollados y con gravosas condiciones para acceder a los mercados de países ricos, ha sido aún peor para las naciones latinoamericanas que para la seguridad económica de los trabajadores en Estados Unidos. Los lideres sindicales del continente, basados en la experiencia de las políticas de Consenso de Washington, han rechazado este concepto unánimemente.

Si el Consenso de Washington fracasó, entonces ¿que?

La PLA marca una serie de principios que deberían formar parte de las estrategias de desarrollo económico. El cimiento principal de la Plataforma es el derecho de las naciones de diseñar políticas económicas por medio de un proceso democrático y practicar tanto una política autónoma como experimentar. Esto quiere decir que los actores que deciden las actuales reglas de juego de la globalización (las IBW y los bancos regionales de desarrollo) no deberían tener la posibilidad de prohibir estas políticas.

Algunas políticas económicas y sociales que los países quieren implementar podrían contrariar las reglas actuales de estas instituciones. Un ejemplo claro de esto es el hecho que Brasil use versiones genéricas de algunas medicinas esenciales para tratar a su población infectada con VIH/SIDA (muchas veces sin costo al paciente). Esta práctica llevó a Estados Unidos a presentar una demanda contra Brasil en la OMC en representación de las compañías farmacéuticas que exigían protección internacional de las patentes. Aunque el caso fue eventualmente abandonado por EEUU, nos demuestra que la libertad política y económica de las naciones en desarrollo enfrenta restricciones impuestas por las instituciones que gobiernan la globalización.

Ejemplos menos esotéricos sobre como las reglas actuales del comercio pueden impedir rutas prometedoras de desarrollo pueden verse al contrastar el modelo del Consenso de Washington prescripto en América Latina con las estrategias más triunfantes de los "industrializadores tardíos" del Este Asiático (Corea y Taiwán por ejemplo). Estos países usaron una variedad de políticas de comercio e industria, incluyendo el proteccionismo de la industria domestica y (explicita e implícitamente) subsidios de exportación como estímulos para el crecimiento. Aunque el éxito de estas naciones para generar crecimiento económico durante las tres décadas pasadas es evidente (Figura C), estas herramientas han sido eliminadas hoy por las instituciones económicas globales actuales.5 Por lo tanto, es necesario incluirlas nuevamente en el menú de opciones políticas.

Más allá de la principal característica de la PLA (autonomía política), la Tabla 1 es una síntesis comparativa de alguna de las ideas de la PLA con recomendaciones del Consenso de Washington. La PLA provee algunas ideas positivas con las cuales pueden identificarse aquellos que están descontentos con el impacto de la globalización en los trabajadores. Debe ser tomada seriamente por los máximos funcionarios del continente cuando se reúnan en Mar del Plata y cuando retornen a sus países.

TABLA1: Plataforma Laboral de Las Américas comparadas al Consenso de Washington
La PLAConsenso de Washington
Rol del EstadoEl Estado necesariamente debe co-participar con el sector privado en generar crecimiento y equidad. Debe proveer protección a la propiedad privada, regulación, y asegurar una distribución de riqueza que sea políticamente sostenible. El rol primordial del Estado es proteger la propiedad privada. Cuando su papel se extiende más allá de este propósito se crean ineficacias.
Política Macroeconómica (1) Fiscal (1) El Estado necesita tener la libertad de practicar política fiscal anti-cíclica (contra una recesión). (1) El Estado debería restringir los gastos para obtener un equilibrio en la balanza de pagos
(2) Monetaria(2) La política monetaria debería encaminarse a alcanzar dos metas: pleno empleo y una inflación estable.(2) Tener baja inflación es la clave para el crecimiento, la cual debe ser asegurada mediante la tasa de interés.
(3) InternacionalUna batería completa de técnicas de direccionamiento del capital debería ser usada para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos de los flujos financieros internacionales (3) Los mercados internacionales financieros deben ser liberalizados, y permitir flujos de capital sin control.
Política MicroeconómicaLas política de comercio e industrialización, incluyendo subsidios y tarifas, deberían ser utilizadas nuevamente. Los países deben eliminar las ineficiencias del mercado (subsidios, tarifas, y exenciones impositivas)
SindicalismoLos sindicatos proveen una voz para los trabajadores y ofrecen la posibilidad de incorporar productividad en las organizaciones productivasAunque no menciona los sindicatos explícitamente, el Consenso de Washington demanda la "flexibilidad del mercado laboral," lo que muchas veces significa facilitar la reducción de sueldos y el proceso de despedir a los empleados. Esto ha sido habitualmente interpretado como una recomendación contraria al poder sindical.
 
Notas finales:
1. Los datos de finales de los setenta vienen de la base de datos de Deninger y Squire, recopilada en el Banco Mundial. Mide el coeficiente Gini de los hogares. Se escogió el año disponible más cercano previo a 1980 en cada caso. Para Argentina, Brasil, Chile, y Venezuela, el año más cercano es 1979. Para Colombia es 1978. Para El Salvador y México es 1977. Los datos de principio de los 2000 viene del Apéndice Estadístico de la publicación del Banco Mundial titulada "La desigualdad en América Latina y el Caribe: ¿rompiendo con la historia?" (2003). También existen coeficientes Gini del hogar.
2. La coalición "Cambio para Ganar" se formó recientemente para considerar la PLA.
3. Existe una vieja tradición en las comunidades de apoyo de analizar como los tratados de libre comercio apoyar a los países en desarrollo, pero, estos análisis necesariamente no alcanzan el centro de los debates.
4. Easterbrook, Gregg. 2002. "The Greatest Good for the Greatest Number." Washington Monthly. Noviembre.
5. El Cuadro C Incluye los siguientes países para cada grupo regional: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, El Salvador, y Venezuela en el grupo de América Latina, y Corea del Sur, Singapur, y Taiwán en el grupo del Este de Asia.
(*) L. Josh Bivens es economista del renombrado Instituto de Política Económica (EPI), con sede en Washington, D.C.
Gentileza del Instituto del Mundo del Trabajo, Revista Pistas y Global Policy Network.
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones