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Informe PNUD: La libertad cultural es esencial para el desarrollo humano

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Rebanadas de Realidad - Bruselas, 16/07/04.- Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 y en lo que constituye un innovador análisis de la política de la identidad en todo el mundo, la libertad cultural debe ser adoptada como uno más de los derechos humanos básicos y como un requisito para conseguir el desarrollo de las cada vez más diversas sociedades del Siglo XXI.

El informe, La libertad cultural en el mundo diverso de hoy, fue presentado hoy en una ceremonia pública que contó con la presencia del Primer Ministro Guy Verhofstadt y el Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Mark Malloch Brown. Bélgica, país donde flamencos y valones trabajan desde hace tiempo para forjar un acuerdo favorable para todos, es citado por el informe como un valioso ejemplo para otros estados multiculturales.

En un análisis integral en torno a los temas de la identidad de un gran número de comunidades y naciones, el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 aborda un amplio abanico de políticas públicas aplicadas por naciones y comunidades multiculturales, desde la educación bilingüe y los planes de discriminación positiva, hasta sistemas innovadores de representación proporcional y federalismo. En efecto, los autores sostienen que todo individuo tiene derecho a mantener su identidad étnica, lingüística y religiosa y que la aplicación de políticas que a la vez reconozcan y protejan estas identidades es la única manera sostenible de conseguir el desarrollo en sociedades diversas. También sostienen que la globalización no puede tener éxito a menos que se protejan y respeten además las libertades culturales y alientan a hacerse cargo y vencer la resistencia a la diversidad cultural que se funda en posturas xenofóbicas.

"Si el mundo desea lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y erradicar definitivamente la pobreza, primero debe enfrentar con éxito el desafío de construir sociedades inclusivas y diversas en términos culturales," escribe Malloch Brown en el prefacio del informe.

La elaboración del informe estuvo a cargo de la Directora del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD Sakiko Fukuda-Parr, como autora principal de éste, el cual se inicia con un capítulo introductorio que fija tendencias escrito por Amartya Sen, ganador del Premio Nobel en Economía 1998 y uno de los creadores de los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD.

"Más que glorificar un apoyo irrestricto a las tradiciones heredadas o advertir al mundo respecto de los supuestos choques inevitables entre civilizaciones, el punto de vista del desarrollo humano exige que la atención se centre en la importancia de la libertad en las esferas culturales y en las maneras de defender y aumentar las libertades culturales de las que podría gozar la gente," escribe Sen.

El informe también incluye contribuciones especiales de:

  • · Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica, quien nos recuerda que la campaña contra el apartheid fue una lucha contra todo tipo de discriminación : "Una vez que ganamos el poder," escribe Mandela, "escogimos concebir como una fortaleza esa diversidad de colores y lenguas que otrora fuera utilizada para dividirnos;"
  • · Shirin Ebadi, Ganador del Premio Nobel de la Paz 2003, abogado y activista por los derechos humanos iraní, quien arguye que "todas las culturas comparten algunos principios" independientemente de sus diferencias étnicas o religiosas;
  • · John Hume, uno de los galardonados con el Premio Nobel de la Paz de 1998 por haber logrado la pacificación de Irlanda del Norte, su país de origen, quien observa que la Unión Europea ha logrado "ha logrado que su amplio abanico de tradiciones deje de ser motivo de conflictos para convertirse en una simiente de unificación;"
  • · Hamid Karzai, Presidente de Afganistán, quien destaca las complejidades de la identidad lingüística de su país, donde la constitución le otorga el mismo estatus a dos idiomas principales a la vez que reconoce otras lenguas minoritarias: "debemos proceder con cautela para asegurar que la oficialización de las lenguas regionales contribuya a la integración nacional más que al aislamiento de las comunidades."

El Informe sobre Desarrollo Humano 2004 ya está desencadenando el debate en sociedades que intentan resolver complejos temas relativos a la política de la identidad; se han organizado foros públicos en respuesta al informe en lugares como Sarajevo, Kuala Lumpur, Ciudad de Guatemala, Abuja, Washington DC y otras ciudades con realidades enriquecidas por la conformación multiétnica de sus sociedades.

El informe consigna que uno de los temas más acuciantes que afectan tanto la estabilidad internacional como el desarrollo humano en el Siglo XXI consiste en la reivindicación de diversos grupos que se identifican por su etnia, religión y lengua en su búsqueda por obtener reconocimiento e igualdad. En efecto, más de 5.000 grupos étnicos diferentes viven en los aproximadamente 200 países que existen hoy en el mundo y en dos de cada tres países hay al menos un grupo minoritario considerable, ya sea étnico o religioso, que representa al 10% de la población o más.

Además, y según los resultados de un estudio titulado Proyecto "Minorías en Riesgo" realizado por la Universidad de Maryland y citado en el Informe sobre Desarrollo Humano 2004, la séptima parte de la población mundial -alrededor de 900 millones de personas- enfrenta algún tipo de discriminación a causa de su identidad étnica, racial o religiosa.

No obstante, los autores destacan que cuando las libertades culturales se ejercen en plenitud, el pluralismo puede ser una fuente de armonía política y vitalidad económica y citan numerosos ejemplos concretos de tales éxitos, desde las potencias industriales enriquecidas por sucesivas oleadas de inmigrantes como Estados Unidos y Canadá hasta las naciones compuestas por múltiples etnias indígenas de Asia y África. Según Fukuda-Parr "Si bien la libertad cultural, una idea simple pero con una profundidad que resulta inquietante, se contradice con lo que la mayoría de los estados han practicado durante siglos, el creciente clamor con que se alza en el Siglo XXI es imposible de eludir".

Tensiones y exclusiones étnicas

Los grupos étnicos y religiosos que son excluidos o sometidos a prácticas denigrantes por parte del resto de la sociedad están respondiendo a través del activismo político. En tales circunstancias, la política de la identidad puede polarizar a comunidades y naciones enteras, esparcir odio y amenazar con destruir la paz y el desarrollo. Desde los pueblos indígenas en América Latina y las minorías religiosas del Sudeste Asiático hasta las minorías étnicas de los Balcanes, los chiítas, los suníes y los kurdos en Iraq, los grupos étnicos de África y los inmigrantes en Europa Occidental, mucha gente se moviliza hoy por motivos étnicos, religiosos, raciales y culturales. Tal fenómeno se debe a muchos factores que convergen, entre ellos:

  • · La propagación de la democracia, debido a lo cual los grupos excluidos cuentan con mayor espacio y alternativas políticas para protestar sobre la base de resentimientos históricos;
  • · Los avances de la globalización y las comunicaciones que permiten la creación de nuevas redes y alianzas;
  • · El acelerado ritmo de la migración internacional, lo que permite la formación de bases de apoyo fuera del país de origen que abogan por las demandas de reconocimiento cultural.

Según el informe, la libertad cultural es una necesidad tan vital para el desarrollo humano como lo son la democracia y las oportunidades económicas. Aquellas políticas que dan cabida a la diversidad y propician el multiculturalismo deben ser integradas al proceso de desarrollo con el fin de garantizar el crecimiento, la estabilidad y la solidez de la gobernabilidad democrática.

El desafío que presenta la inmigración Las décadas finales del Siglo XX fueron testigo de una de las mayores oleadas migratorias de la historia humana. En efecto, la cantidad de emigrantes desde Asia, África y el continente Americano hacia la Unión Europea registró un brusco aumento de aproximadamente el 75% entre 1980 y 2000. América del Norte registró un influjo aun mayor y la cantidad total de residentes de Estados Unidos nacidos en otros países se incrementó en un 145% en el mismo período, desde 14 millones a 35 millones. Otros ejemplos son Canadá, donde las personas nacidas en otros países constituyen alrededor del 44% del total de habitantes de Toronto, la principal ciudad del país, y algunos países pequeños como Singapur y ciertos estados del Golfo Pérsico, donde los trabajadores invitados y otros inmigrantes comprenden la tercera parte o más de la población residente.

No son sólo meras cifras lo que marca la diferencia entre este fenómeno y las oleadas migratorias de siglos anteriores, sino la función transformadora de la tecnología: en todo el mundo, la revolución de las telecomunicaciones y el transporte permite a los inmigrantes mantener, al mismo tiempo, dos o incluso muchas identidades e intereses. Según los autores del informe, en la actualidad los inmigrantes quieren seguir involucrados en el quehacer de su país de origen y deberían poder hacerlo sin que esto signifique poner en riesgo su compromiso o lealtad con el nuevo hogar adoptivo. Además, arguyen que en lugar de seguir insistiendo en la asimilación, los países que reciben a las poblaciones inmigrantes deben dar cabida a la diversidad y aplicar nuevas políticas de reconocimiento cultural.

La cultura como un producto global

Los bienes culturales son diferentes de otros productos comerciales en cuanto "transmiten ideas, símbolos y modos de vida y son una parte intrínseca de la identidad de la comunidad que los produce," según las palabras de los autores, quienes además propician las excepciones de las que son objeto los bienes culturales en los acuerdos comerciales internacionales. Según ellos, dejar el tema sólo en manos de las fuerzas de mercado reduciría drásticamente la diversidad cultural presente en las artes, lo cual en última instancia perjudicaría a la cultura mundial. En este sentido, las pruebas en cifras son contundentes:

  • · El comercio mundial de medios de entretenimiento-películas, radio y televisión, música, literatura y artes visuales-se ha cuadruplicado durante las últimas dos décadas, desde US$95 mil millones al año a una cifra estimada de US$380 mil millones. Alrededor del 80% de este flujo comercial cultural se origina sólo en 13 países, liderados por Estados Unidos.
  • · Sólo las producciones de Estados Unidos dan cuenta de alrededor del 85% de las películas proyectadas en todo el mundo. Las diez películas más taquilleras de todos los tiempos en mercados fuera de Estados Unidos son realizaciones exclusivas de Estados Unidos, lideradas por el filme Titanic de 1997, el que ganó más de US$1,2 mil millones en los mercados internacionales.

Sin embargo, los autores también alertan contra el uso de cuotas o barreras comerciales para restringir las importaciones de bienes culturales y recurren a los ejemplos de la industria cinematográfica porque son los más significativos en cuanto a cifras. El informe cita modelos alternativos, como los que aplica Argentina y Brasil, y que consisten en ofrecer incentivos financieros a la producción cinematográfica nacional sin imponer barreras a las importaciones culturales.

Por otra parte, Francia gasta alrededor de US$400 millones al año para apoyar a una industria cinematográfica que produce más de 180 largometrajes al año y en Egipto, la Sociedad Cinematográfica Egipcia logró financiar la construcción de nuevos estudios gracias a la ayuda brindada por una asociación entre el sector público y el privado.

Federalismo multicultural

A las sociedades donde residen múltiples grupos étnicos o lingüísticos concentrados en términos geográficos el informe les recomienda el enfoque del "federalismo asimétrico" como una manera de manejar con éxito una sociedad multicultural. En tales sistemas, los poderes que se otorgan a las sub-unidades no son idénticos y algunas regiones cuentan con diferentes tipos de autonomía respecto de otras. Los estados federales pueden dar cabida a distinciones específicas en sus estructuras políticas, administrativas y económicas, como es el caso de la incorporación de Borneo a la Federación de Malasia en 1963. Esas medidas especiales permiten a los grupos concentrados en un territorio mantener su identidad bajo el mandato de una autoridad nacional más amplia y reducen la posibilidad de que surjan situaciones de violencia étnica o demandas separatistas.

Casi todas las principales democracias que alojan diversidades lingüísticas o étnicas practican cierta forma de federalismo asimétrico y los ejemplos más prominentes son Bélgica, la Federación Suiza y España. El éxito de estos esquemas federales dependerá del cuidado que se ejerza en el diseño y de la voluntad política para mejorar el funcionamiento democrático del sistema. Lo que importa es si las disposiciones acogen las diferencias más trascendentales y simultáneamente refuerzan las lealtades nacionales.

Libertad de credo y políticas públicas

Los estados también tienen la responsabilidad de proteger los derechos y asegurar las libertades de todos sus miembros y de no discriminar por motivos religiosos. En este sentido, los estados no discriminatorios deben proteger la libertad de credo y las opciones individuales:

  • · Todos deberían tener el derecho a criticar, poner en duda o desafiar el predominio de una interpretación particular de creencias básicas.
  • · El clero u otras jerarquías eclesiásticas deben tener el mismo estatus que el resto de los ciudadanos.
  • · La personas que profesan una religión determinada deben tener derecho a criticar en forma responsable las prácticas y creencias de otras religiones.
  • · Los individuos deben tener la libertad no sólo de criticar la religión en la cual nacieron sino también de rechazarla y optar por otra o de permanecer sin credo alguno.

Medidas de discriminación positiva-la corrección de las desventajas colectivas

El informe sostiene que las políticas de discriminación positiva son necesarias cuando se trata de desventajas colectivas. La India registra el historial más prolongado del mundo en cuanto a la aplicación de tales políticas, conocidas como "excepciones", las que han impulsado un cambio tanto en la naturaleza como en la composición de la clase media del país. En efecto, una parte considerable de la clase media actual está compuesta por la segunda y tercera generación de los beneficiarios de tales "excepciones". También se pueden aplicar adaptaciones innovadoras de las medidas positivas para rectificar la subrepresentación de los pueblos indígenas en las legislaturas de los países de América Latina y en otras instituciones gubernamentales.

El aumento registrado en Estados Unidos del porcentaje de abogados, jueces, médicos, ingenieros y profesores universitarios afroamericanos se puede atribuir directamente a las medidas de discriminación positiva aplicadas en ese país. Sin embargo, el dilema actual es si los descendientes de esta nueva elite deben seguir gozando de tales beneficios.

En este sentido, los argumentos más recientes a favor de las políticas de discriminación positiva que incorporan una cláusula de extinción admiten que es necesario evaluar el efecto sobre los grupos beneficiarios en forma periódica a fin de impedir que tales políticas se tornen discriminatorias y exclusionistas.

Políticas públicas en torno a la lengua ¿inclusión o exclusión?

La identidad cultural no es un juego de sumas y restas. Los hablantes nativos de una lengua que no es el idioma dominante u oficial del país-sea éste el vasco en España, el zulú en Sudáfrica, el urdu en el Reino Unido o el español en Estados Unidos-pueden participar plenamente de la cultura y la política nacional. "El Estado puede ser ciego ante la religión pero no puede quedarse mudo ante la lengua," dice Fukuda-Parr, con lo cual apunta a la amplia variedad de políticas sobre el "idioma oficial" que aplican los países multilingües.

Poner limitaciones a la capacidad de las personas de hablar su lengua materna y restringir las facilidades para hablar el idioma nacional oficial o predominante puede excluirlas de la educación, el quehacer político y el acceso al sistema judicial. En África Subsahariana se hablan más de 2.500 idiomas, pero muchas personas ven especialmente limitada la capacidad de expresarse en su idioma en contextos educacionales y en la relación con el Estado. Por ejemplo, en más de 30 países de la región, el idioma oficial es diferente de aquel que se usa con mayor frecuencia y sólo el 13% de los niños que reciben educación primaria lo hacen en su lengua materna.

Por lo general, los países multilingües necesitan una política basada en tres idiomas:

  • · Un idioma nacional u oficial del Estado;
  • · Una lengua franca para facilitar las comunicaciones entre diferentes grupos (en algunos casos, este objetivo lo cumple el idioma oficial);
  • · Reconocimiento oficial de la lengua oficial o los idiomas nativos de aquellos que no dominan totalmente el idioma oficial o la lengua franca.
Gentileza de Felipe Fossati, Director del CIDUTAL (Centro de Información y Documentación de la UTAL).
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