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Guerra de Colombia: Reacomodamientos y financiación

Por Carlos M. Duré
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 28/12/02 (23.00hs).- En 1995 el encargado de la DEA en Argentina Gregory Phillips declaró al diario uruguayo El País que los dos países del Plata debían prepararse para un incremento del narcotráfico y del lavado de dinero originado en ese ilícito.

Phillips -y más tarde su reemplazante norteamericano de origen argentino, Reynoso- aseveró que el éxito de su agencia en el cierre de rutas directas y puertos al narcotráfico de los carteles de Juárez (México) y Cali (Colombia) los obligaba a buscar puertos cada vez más al sur del continente.

En el mismo reportaje, el funcionario asegura que la DEA puede rastrear un embarque de cocaína desde su origen hasta que entra en Estados Unidos donde casi siempre se escabulle. Agrega que él es como un embajador de su país: puede actuar y dar explicaciones hasta donde se lo permitan las autoridades máximas. En un informe especial sobre el narcotráfico, una conocida cadena de EUA presenta a un ex agente de la DEA que dice exactamente lo mismo que Phillips. Sólo que con ánimo crítico, pues aclara que muchas veces se le ordenó "mirar para otro lado" cuando el contrabando de narcóticos lo hacía un amigo del gobierno de EUA o el propio gobierno. El programa de TV muestra al entonces presidente de Estados Unidos, George Bush mostrando una bolsa de crack al tiempo que deplora sus efectos dañinos.

El presupuesto en las sombras

La caracterización de su cargo que hacen los agentes de la DEA echa un poco de luz sobre el período de creación y expansión del cartel de Medellín, Colombia; y de Juárez, México entre 1978 y 1981.

Hacia fines de la década del '70 la cámara de representantes de EUA votó un exiguo presupuesto para la CIA en momentos en que ésta hacía su mayor esfuerzo para sofocar los movimientos insurreccionales de Nicaragua y El Salvador. La agencia necesitaba financiar grupos paramilitares como los "contras" y en ese período es cuando se descubre un cargamento de cocaína a bordo de un avión de la fuerza aérea de EUA procedente de Panamá.

Este y otros incidentes similares justificaron en 1995 una investigación de esas actividades de la CIA por una comisión de legisladores norteamericanos que la acusaban de haber introducido la droga causante de la muerte de numerosos conciudadanos.

Un viejo vicio al cual recurrir

Tal como se viene informando en este espacio, la guerra de Colombia incorporó hace un año a las AUC o paramilitares al enfrentamiento entre el gobierno y los movimientos insurreccionales de las FARC y ELN.

Es de público conocimiento la vinculación de las AUC con el narcotráfico y el apoyo de ambos a la presidencia de Uribe. No obstante las desmentidas de los citados, el análisis de la actividad narcoterrorista de la Secretaría de Estado de EUA para 2001/02 incluye a las AUC en la hipótesis de conflicto.

Al no poder escindir el narcotráfico de las correrías de guerrilla en el caso de las AUC, tanto EUA como Uribe han puesto en escena un plan de negociaciones por la paz que las incluye en primer término.

Este servicio informativo ha dicho que el crecimiento vertiginoso de las AUC en 2001 (de 600 a 15 mil hombres) se debió al paso a la clandestinidad de soldados colombianos regulares imposibilitados de actuar en zonas desmilitarizadas a los efectos de facilitar las negociaciones de paz. Al superarse esa instancia con la asunción presidencial de Uribe, los militares ya pueden -y deben- actuar de manera más o menos legal pues hay comprometidos U$S 1600 millones en 2002 y 1100 millones para el 2003 en apoyo norteamericano a la lucha contra insurreccional que debe ser homologado por el Capitolio (los representantes de EUA no lo harían si el peso de la represión siguiera a cargo de paramilitares tal como ocurriera en el caso de Nicaragua).

El "blanqueo" de la represión tuvo una señal cuando EUA pidió la extradición del líder de AUC, Carlos Castaño, acusado de narcotraficante. El repentino achicamiento de la fuerza paramilitar debilitó a los primigenios 600 incursores.

Pero los narcos también emitieron su señal al quedar libre el jefe del cartel de Cali, Rodríguez Orejuela. Haciéndose señas, entonces, los antiguos aliados se hallan en trámite de paz.

Un grupo de 300 incursores disidentes de AUC llamado Metro, por boca de su líder, Rodrigo afirman que desconocen esas tratativas entre Washington, Uribe, Castaño y FARC. Aducen que la derrota de la insurgencia es obra exclusiva de las AUC (del grupo iniciático o narco) y que de deponer las armas, FARC y ELN recuperarán el terreno perdido.

Esto fue hace 20 días. En el ínterin FARC desató una ofensiva que culmina recientemente en el llamado a la conformación de un nuevo gobierno democrático. También culminó en una acción combinada con el ELN contra un campamento de AUC causándole 30 muertos. Dicho campamento pertenecería según su ubicación al grupo Metro.

Nota
Para alcanzar la mayor objetividad posible respecto del conflicto en Colombia se ha recurrido a fuentes periodísticas tradicionales así como a aquellas que expresan una clara oposición al actual gobierno.
Agencia SICLA.

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