No hay bien que por mal no venga

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 25/8/02.- La prensa venezolana -fuerte opositora al presidente Chávez- se vio ayer obligada a publicar un dato más o menos optimista para la economía del país. En la prospección de este año el petróleo repuntó a U$S 20.95/barril, muy superior a los 16.09 que se preveían. Pero, acto seguido, titula "Petróleo en Rojo" una alarmante contracción del PBI del 12% anunciado por el Banco Central.

Esto se debe -afirma esa prensa- a que se produce menos crudo por los acuerdos suscriptos en la OPEP. La menor producción supone un aumento en el precio del barril -se verificó en la OPEP en el último trimestre- por lo que ha habido menos volumen en la exportación compensada por mejores precios.

El optimismo del primer dato sirve para descomprimir al gobierno de un cerco de opinión adverso que se funda en una situación económica apremiante. Chávez podría esgrimir esa tendencia favorable para subsistir a embates desde varios frentes.

La prensa opositora, no obstante, toma otro informe del propio gobierno para dramatizar sobre el revés de la trama: por menos emanada en el primer trimestre el PBI cae un 7,1% en los refinados.

Naturalmente la prensa opositora se hace eco de las refinerías ya instaladas en Venezuela (y de los obreros petroleros) con las que formó un tándem para defenestrar a Hugo Chávez en Abril. A esa altura del año el presidente había promovido en la OPEP un aumento del barril. Estados Unidos se había lanzado a una ofensiva en el Oriente y la perspectiva de una conflagración con Irak contemplaba el cuidado de sus propias reservas petroleras. El precio del petróleo venezolano -que abastece el oeste de USA- debía mantenerse bajo, por lo cual la gestión de Chávez iba en sentido opuesto. Sin embargo la recomposición del precio del petróleo en una auspiciosa proyección motiva por igual al gobierno y a los norteamericanos.

El gobierno de USA ha puesto en una segundo plano a sus estrategos, puesto que el gobierno de Venezuela ha adjudicado la explotación de gas costas afuera a Texaco y Exxon entre otras petroleras, acuerdo que Chávez considera "el comienzo de una nueva era en la economía".

El presidente de Texas -de donde viene Texaco-, Bush, mandó decir a su embajador en Caracas, Shapiro, que el golpe del 11 de Abril "rompió el hilo constitucional", dejando perplejos a los militares, a los empresarios y a la prensa que se complotaron en la ocasión.

El viraje norteamericano se produce a pesar de los recientes bombardeos a Irak. Hay razones superiores a la estrategia militar de Washington.

La quiebra de Enron -principal proveedor eléctrico del oeste norteamericano- implica una mayor demanda del principal insumo para la producción de electricidad: el gas. California necesita gas barato para producir electricidad barata (según el periodista de The Guardian, Greg Palast, California compraba el megawat a U$S137 y se lo vendía a Enron a U$S1, generando una pérdida en el Estado de entre 9 y 12 mil millones de dólares. Eso era en tiempos felices: ahora deberán reducir los costos).

Los negocios de las petroleras y los desfalcos internos de USAnn pasan por encima de la guerra contra el mal, del secuestro express de un presidente y hasta de la revolución bolivariana.


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