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Entrevista a Joao Stédile, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (M. S. T.): "Lula va a precisar de mucho coraje"

Joao Stédile, elogia los primeros pasos del nuevo gobierno y revela confianza en la reforma agraria. Defiende la creación de agroindustrias en lugar de los actuales latifundios.

Redacción de SERPAL, 17/01/03.- Uno de los principales cuadros de la dirección nacional e ideólogo del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), desde su fundación en 1984 -encarnación del miedo para los grandes propietarios de tierras del Brasil, y uno de los iconos de las recientes luchas populares del país- el economista posgraduado en México, João Pedro Stedile es un gaucho grandullón, hincha tan apasionado del Gremio de Porto Alegre como de la reforma agraria. El cuenta los minutos que faltan para que los sueños se hagan realidades.

De voz tranquila y pausada, Stedile prefirió los recursos de la red mundial de computadoras para conceder una entrevista exclusiva al Jornal do Brasil; en ella deposita en el presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, la responsabilidad para la transformación de una historia de conflictos y muertes a lo largo de dos décadas, en un proceso pacífico y eficaz. Por Internet, Stedile no economiza palabras de apoyo y confianza en la implantación de un proceso más delicado de distribución de la riqueza en el Brasil.

El primero de abril de 1964, poco después de decretar la expropiación de la tierra a lo largo de las carreteras federales, en el histórico discurso del Automóvil Club, el presidente João Goulart fue derrocado y la Nación se vio lanzada a dos de los más oscuros periodos de su historia. Esta vez el admirador del comunista y revolucionario Luiz Carlos Prestes cree que la historia no se repetirá.

  • ¿Cómo ve usted estas primeras horas del gobierno de Lula?

-El gobierno de Lula se está comportando dentro de las expectativas generadas por su elección. De un lado, la derrota de la política neoliberal. Del otro, el pueblo con una enorme esperanza de que ahora habrá transformaciones de hecho y en el medio, el nuevo ministerio que conoce las enormes responsabilidades para no defraudar, una vez más, a la voluntad popular. El gobierno de Lula va a enfrentar muchos desafíos. El primero de ellos es no dejarse doblar a voluntad por el llamado mercado, que esconde la verdadera voluntad de los grandes capitalistas. El gobierno de Lula necesitará tomar siempre referencia de la sociedad Brasileña. Para ello va a precisar de mucho coraje. Pero ese coraje no cambia la retórica, y sin la participación popular, sin el pueblo organizado en la base, sin una sociedad que como un todo se movilice, no tendremos las transformaciones que el pueblo espera. En ese proceso esperamos que los medios de comunicación de masas y el propio gobierno ayuden a desmitificar fantasmas como mercado, bolsa de valores, etc., que no representan en nada a nuestra sociedad.

  • ¿Va el MST a movilizar el campo para apoyar la revolución social propuesta por el ministro José Dirceu?

- El MST es un movimiento social que tiene como objetivo principal eliminar la pobreza y las desigualdades sociales en el medio rural brasileño. Encontramos que el principal enemigo de nuestro objetivo es el latifundio, o sea la concentración de la propiedad de la tierra. El segundo enemigo es ese modelo económico en control de las multinacionales y el capital especulativo. Nuestro papel es siempre organizar a los pobres del campo, para que se concienticen de sus derechos, se movilicen y luchen. Eso haremos siempre, manteniendo nuestra autonomía en relación al gobierno. Nuestra fuerza será dada por el número de trabajadores que consigamos organizar en el rumbo de esos objetivos.

  • En su opinión: ¿Cuál es la fórmula para realizar una reforma agraria pacífica y eficaz en el Brasil?

-En primer lugar, en cualquier proceso social no existen fórmulas o modelos. Lo que existe son condiciones, correlaciones de fuerzas. En todo el mundo las reformas agrarias siempre se realizaron cuando coincidían las circunstancias. De un lado un gobierno popular que quería hacer la reforma agraria, o sea que quería eliminar el latifundio de la sociedad. Del otro, un movimiento campesino organizado, con conciencia política y capacidad de movilización. Ni uno ni otro puede realizar solo la reforma agraria. Pensamos que en este periodo histórico podemos crear las condiciones ideales para la reforma agraria si el MST y otros movimientos consiguieran masificar la organización de los pobres del campo y si el gobierno mantiene su compromiso de eliminar la concentración de la tierra en nuestra sociedad. Tendremos asimismo las condiciones favorables para que haya de hecho, una reforma agraria verdadera, en el sentido claro de democratizar la propiedad de la tierra, de reorganizar la producción de alimentos para el mercado interno, de garantizar mejoría de la renta y las condiciones de vida para la población rural.

  • Pero, ¿Cómo piensa el MST hacer frente a movimientos de extrema derecha; los mismos que acosan a la democracia venezolana o que proponen el enfrentamiento armado en el campo, como ocurrió en El Dorado dos Carajás, en el Pará?

A pesar de que el latifundio no esta derrotado y tiene mucha fuerza y tentáculos en el Poder Ejecutivo de los Estados, la policía y el Poder Judicial, es una minoría en nuestra sociedad. Tenemos apenas 27 mil hacendados dueños de propiedades superiores a las dos mil hectáreas cada una y que controlan un total de 178 millones de hectáreas. Aplicando la constitución y la Ley Agraria, con coraje y sin burocracia, el Estado brasileño podría expropiar más de 100 millones de hectáreas. Eso es mucha tierra.

  • ¿El latifundio entonces, es todavía una amenaza para el MST?

Nosotros no tenemos miedo de los latifundistas, ellos son aún la parte más débil de la elite económica del país. Sabemos que la inmensa mayoría del pueblo brasileño quiere terminar con el latifundio y nos va a ayudar a desmoralizarlo como lo ha hecho hasta ahora a pesar de las embestidas de ese sector atrasado que muchas veces contó con el beneplácito de los gobiernos anteriores. Pienso que el mayor peligro para el gobierno de Lula oscila entre las posibles articulaciones del gran capital internacional y el gobierno de Bush. Finalmente son esas mismas fuerzas las que impidieron cambios reales en 1999 en el Ecuador. Son las mismas fuerzas que quieren derribar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Son estas poderosas fuerzas las que pueden desequilibrar a cualquier gobierno popular.

  • ¿La presencia de Miguel Rosetto en el Ministerio es un punto positivo para estas reformas en el campo?

-La presencia del ministro Rosetto es una señal positiva. Es una persona con tradición histórica de compromiso con la izquierda brasileña. Pero nosotros preferimos no quedarnos juzgando a las personas o sus declaraciones. Lo que va a permitir un avance será la correlación de fuerzas en la sociedad. Y nos toca organizar al pueblo para que se consiga el nivel de presión necesario para todo proceso de cambio.

  • ¿En esa correlación de fuerzas: ¿Cuánto pesa el capital de los latifundistas en relación al poderío de un gobierno electo por más de la mitad de la población brasileña?

-En la estructura económica y social del medio rural brasileño tenemos varias fuerzas sociales. Están los latifundistas atrasados, que utilizan la tierra como una reserva económica y que prácticamente no producen nada. Hay otro sector que está entre las 500 y mil hectáreas, que es el sector productivo, ligado a la industria agropecuaria y al sector de exportación. El nuevo ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, representa a ese sector. Y puede quedar como está, son ellos los que tienen más fuerza y representatividad social. Pero no son nuestros enemigos. Nuestros enemigos son los latifundios improductivos. Y ese sector practica todavía el "coronelismo" electoral, tienen diputados e influencian a gobernadores y al Poder Judicial, pero en la práctica son odiados por la población rural que sabe que son ellos los opresores. Luchamos para que los partidos tradicionales y los gobernadores electos se aparten cada vez más de esos sectores y se junten a la mayoría de la sociedad que quiere cambios.

  • ¿Hay alguna regla establecida para la reforma agraria en Brasil? En el 64 João Goulart propuso la expropiación de tierras en las márgenes de las carreteras. ¿Podría ser retomada esta idea ahora?

-En relación con la reforma agraria existen líneas políticas que son un consenso entre los intelectuales, los movimientos sociales y que, en cierta forma, también están presentes en el programa de gobierno de Lula. La reforma actual no es solamente dividir la tierra, Esa era la reforma agraria clásica del capitalismo industrial del siglo 19 y principios del 20, que todos los países desarrollados hicieron. Ahora, la reforma agraria abarca muchos otros aspectos. La distribución de la tierra no es apenas una cuestión de justicia social, es necesario verla como fuente de trabajo, como una garantía de trabajo para los pobres del campo. Es necesario reorganizar la producción para el mercado interno y para producir alimentos. Debe ir a la par con la industria agropecuaria, llevar a la industria agropecuaria hacia el interior. La reforma agraria tiene que venir con el cooperativismo. También es preciso adoptar técnicas agrícolas que respeten el medio ambiente y rompan con la dependencia de las multinacionales.

  • Todo bien en cuanto a los avances necesarios al momento de organizar la producción de las tierras expropiadas. Pero la división de las tierras parece ser la dificultad más grande de este proceso, ¿no es cierto?. ¿Cuantas hectáreas poseen los latifundios y como será posible dividirlos en la práctica? ¿Son todavía las ocupaciones un método aprobado por el MST en este sentido?

-La ventaja de Brasil es que todavía tenemos mucha tierra disponible, apta para la agricultura y cercanas a los mercados, bajo el control de latifundios. En cuanto al proceso de distribución de las tierras, encuentro que ya tenemos experiencia suficiente para adoptar formas diferenciales y complementarias, como lotes individuales, organización de comunidades colectivas, empresas de autogestión, cooperativas, etc. Inclusive en muchas regiones se puede reducir el actual tamaño que distribuye el INCRA y desarrollar más la industria agropecuaria. Pero el problema no está en el tamaño del lote ni tampoco en la forma de la propiedad. La propia Constitución brasileña prevé varias formas complementarias. El problema está en tener un estímulo para la organización social de la producción. Para que los pobres puedan organizar agroindustrias y formas avanzadas de producción de alimentos. Eso es lo que va a permitir el rápido aumento de la producción de alimentos, la renta de los asentados, sus condiciones de vida, elevar su nivel social y cultural.

  • ¿Y las ocupaciones?

Mientras en nuestra sociedad existan por un lado grandes propietarios, latifundistas con tierras ociosas y por otro lado millones de sin-tierra, obviamente que habrá ocupaciones de tierra. Las ocupaciones por el pueblo son sólo el resultado de esa enorme contradicción que se fue gestando a lo largo de la historia en nuestra sociedad. No dependen de un gobierno, ni de medidas de represión ni de la voluntad de los movimientos sociales. De nuestra parte seguiremos concientizando a los trabajadores y estimulándolos en la lucha por sus derechos.

  • ¿Podemos decir que Brasil ingresa en un tiempo de paz y justicia social con la elección de un trabajador en la presidencia?

-El MST siempre apoyó a Lula, desde 1989. Ayudamos a construir el PT y nos consideramos un movimiento social de izquierda. Por esta razón siempre conversamos con el PT, antes, durante y después de las elecciones. Conversamos sobre los problemas de emergencia, como la necesidad de resolver los problemas de los acampados, de la falta de crédito rural, la falta de asistencia técnica y el fortalecimiento del INCRA. Asimismo, exponemos la necesidad de cambiar el modelo agrícola de tipo norteamericano que el gobierno de FHC ha venido adoptando y que resultó en una tragedia social para nuestra agricultura. Y sabemos que el cambio de modelo va a exigir un proceso más prolongado. El gobierno necesita planificar primero y señalizar después; en caso contrario las multinacionales, que son las responsables del hambre en el medio rural, se harán cargo del comercio, la soberanía alimentaria, la industria agropecuaria y hasta van a querer abastecer las canastas básicas para el programa del combate contra el hambre.

  • Cite tres personas que, en su opinión, ayudarán a construir este momento de la historia del país.

-En todos los períodos de nuestra historia siempre hubo luchadores y pensadores que representaron las necesidades de cambio. Entre los que ya nos dejaron y que siento que merecen el homenaje del pueblo brasileño están Luiz Carlos Prestes, Josué de Castro y Paulo Freire, por lo que cada uno representó. Entre los que están y representan la larga historia del pueblo brasileño, nuestros queridos Celso Furtado, Apôlonio de Carvalho y Lélia Abramo.

 
Fuente: La crónica se elaboró en base a la entrevista que publicó el pasado 5 de enero el diario "Jornal do Brasil". ( Gilberto de Souza, Evandro Teixeira).
Gentileza Agencia SERPAL.

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