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Guerra de Colombia: El primer epílogo

Por Carlos M. Duré
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 08/feb/03 (09, 40 p.m.).- A la hora de emitirse este cable todavía no se han recibido novedades de la suerte corrida por el ministro Juan Luis Londoño cuyo avión se habría estrellado a las 3.43 PM en una región montañosa entre Cajamarca y Tolima en el centro de un triángulo formado por las ciudades de Bogotá, Cali y Medellín, Colombia. Los testimonios recabados por la prensa colombiana, sin embargo, no dejan lugar a la esperanza dando por cierto que el avión registró entre una y tres explosiones antes de estrellarse.

La prensa colombiana aventura la hipótesis de un accidente aún cuando admite que los socorristas debieron desistir de aproximarse al lugar del siniestro disuadidos por los habitantes del lugar y por la presencia beligerante de fuerzas de las FARC.

Simultáneamente acentúa la actividad bélica de los insurgentes quienes habrían tiroteado un helicóptero militar que junto con otros 17 operaban en la zona al rescate de Londoño. El dato, sumado al testimonio de los bomberos, supuestamente echados por la guerrilla induce a leer entre líneas que, si no fue un accidente, el avión fue abatido. Por todo lo dicho, todavía es prematuro determinar una u otra causa de la caída del avión.

Londoño se había ganado dos enemigos mortales. Las FARC le endilgaban una preferencia por los paramilitares (AUC) en las negociaciones de paz al permitirle el cabildeo dentro del territorio colombiano, mientras que a ellas les imponía el diálogo en el extranjero. Por su parte, los narcos -organizadores primigenios de los paramilitares- encontraron en el ministro un vocero locuaz de la política antinarcos de Estados Unidos.

La semana pasada SICLA subrayó que el pedido de extradición a EUA de Carlos Castaño en su condición de presunto narco habría sido compensado con la liberación del jefe del cartel de Cali, Gilberto Rodríguez Orejuela.

Londoño -la voz de Uribe- se había pronunciado con extrema dureza contra los jueces que liberaron al "ajedrecista" lo que motivó un fallo en su contra por desacato obligándolo a retractarse públicamente.

Tres días atrás SICLA publicó dentro de la información del área Argentina que Castaño habría considerado entregarse bajo ciertos términos que no fueron dados a publicidad pero que son de fácil deducción: su juzgamiento en Colombia.

Esta última información confirma la pertinacia norteamericana en el descabezamiento de las AUC (o en el transplante de cabeza) resguardando una línea de contacto con los narcos en la persona de Rodríguez Orejuela por si se requiriera en el futuro de sus servicios paramilitares o en su asistencia financiera.

Esta agencia advirtió en numerosas oportunidades que EUA seguía empleando tácticas a base de narcos como en 1979 sin considerar que estos ya no eran una variable de ajuste sino una monstruosa trasnacional con intereses y poder propio.

Deshacerse de los paramilitares, aunque sea temporalmente, y para encuadrar la guerra de Colombia en la contienda del bien contra el mal, implica una traición. Uribe y Londoño repitieron irreflexivamente el discurso norteamericano del narcoterrorismo sin advertir los cambios unilaterales de la política inconfesable de EUA.

Londoño debió entender los mensajes de ese submundo. Primero, que liberaran al jefe de Cali. Segundo que un juez lo hiciera callar al respecto. Tercero que un periodista publicara una investigación que comprometía al ministro en un fraude al estado por U$S 35 millones ( también están implicados embajadores colombianos en EUA y Canadá). Cuarto debió entender que las AUC ya no son monolíticas, pues ante las negociaciones de Castaño con Uribe y los norteamericanos, el grupo "Metro" (unos 300 hombres) por intermedio de su comandante Rodrigo, repudiaron la disolución de los paramilitares.

Todos esos factores, más la posibilidad de un disparo de artillería antiaérea de las FARC (difundieron la investigación del periodista Garavito), y, lo que en Colombia hoy parece exótico, un accidente, debieron atravesar la mente de Juan Luis Londoño a las 3.43 PM. Cabe preguntarse qué estará atravesando la del presidente Uribe y la del secretario de estado de EUA, Collin Powell.

Agencia SICLA.

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