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Repercusiones del Informe Blix

Por Isaac Bigio (*)
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Rebanadas de Realidad, 20/02/03.- El informe de los inspectores de Naciones Unidas dado en el día de San Valentín ante el consejo de seguridad de Naciones Unidas no ha llenado las expectativas del bando Bush-Blair.

Hans Blix reconoció que Hussein ha venido adoptando una postura más colaboradora aunque queda pendiente aclarar la cuestión de los gases Antrax y VX, y la posibilidad que hayan misiles de largo alcance. Bagdad ahora permite cuestionar científicos irakíes sin presencia de funcionarios saddamistas y que se realicen vuelos de inspección de aviones estadounidenses. Horas antes de dicha presentación Hussein decretó la prohibición del desarrollo o comercio de armas de destrucción masivas. Mohamed El Baradei admitió que ninguna evidencia indica que Irak haya resumido su programa nuclear.

Según Colin Powell Hussein sigue jugando con engaños. Para él ha de resultar difícil encontrar pruebas sobre las armas de destrucción masivas en un territorio tan grande como Irak y con un régimen tan autoritario y secretivo. Para Blix las evidencias mostradas por Powell hace una semana no prueban mucho ya que los movimientos de vehículos en las fotos aéreas expuestas pueden deberse también a cambios rutinarios. Para Dominique de Villepin, representante galo ante Naciones Unidas, dicho informe confirma la visión de su gobierno en sentido que es posible desarmar a Hussein sin recurrir aún a una invasión.

Los halcones se encuentran en una difícil situación. Washington quisiera desencadenar la captura de Irak aunque lo hiciese sin el respaldo de Naciones Unidas. Mas, de hacer ello se pone en riesgo una serie de alianzas y a sus propios aliados. Muchos opositores demócratas cuestionarán a Bush de ir hacia un unilateralismo que fomentaría el anti-americanismo, el terrorismo y el socavamiento de Naciones Unidas.

Blair ha venido siendo el mayor socio de Bush, al punto que Mandela le ha tildado de ser su canciller. Sin embargo, él está en la posición más incómoda. Un 90% de la opinión pública británica no comparte ir a la guerra sin la ONU y la mayor parte de la base laborista es reacia al nuevo conflicto. Blair, no obstante, concibe que es imprescindible mantener el eje intervencionista Washington-Londres que él cree ha venido siendo el motor del reordenamiento mundial en la ex-Yugoslavia o Afganistán. Su carrera política puede estar en juego si él decide seguir a Bush en un ataque unilateral.

El consejo de seguridad de Naciones Unidas cuenta con 15 miembros de los cuales 5 son permanentes y tienen derecho a veto, y los otros 10 son nominados por la asamblea general para ocupar sus puestos durante 2 años. Hasta el momento solo 2 miembros permanentes (EE.UU. y Reino Unido) y 2 provisionales (España y Bulgaria) están por un ataque preventivo. Los otros 3 miembros permanentes (China, Rusia y Francia) apoyados por Alemania y Siria (miembros transicionales) piden que a la comisión se le de más hombres, contingentes armados y tiempo. Chirac amenaza con utilizar su veto. Ante la eventualidad de que esto ocurra Blair ha sugerido que tal vez podría pedirse una simple mayoría en el consejo de seguridad si es que hay un veto irracional.

El problema es que el Informe Blix ha dado a Francia, Rusia y China argumentos racionales para evitar una confrontación que éstos tildan de prematura y tal vez innecesaria. Por otra parte resultaría difícil a otros miembros provisionales (como Angola y Chile, que se reclaman socialistas y antiimperialistas) el poder votar por una pronta acción bélica. Los intervencionistas pueden albergar ilusiones en conquistar una leve mayoría con los votos de México, Guinea, Camerún y Pakistán.

Las marchas realizadas al día siguiente del informe Blix han reducido el margen de maniobra de los halcones. El 15 de febrero posiblemente más de 10 millones de personas marcharon contra la guerra en unos 300 puntos del globo. Las ciudades donde salieron no menos de 2 millones (Roma y Londres) son las capitales de los principales soportes de Bush en Europa.

A medida que Bush pide ir hacia una inmediata intervención se le abren nuevos problemas. De los 15 miembros de la Unión Europea seis se alinean con Paris-Berlín. Turquía, el único miembro de la OTAN que es limítrofe con Irak, viene poniendo restricciones al uso de su territorio para lanzar la invasión. Un 90% de su población es reacia a la guerra y su gobierno pide más de 15 mil millones de dólares para amoldarse a Washington.

Hussein se encuentra ante un dilema. Debe desnudar todas sus instalaciones y eliminar sus peores armas si quiere evitar un bombardeo masivo, pero si lo hace quedaría inerme ante un ataque norteamericano que pareciera fuera incontenible.

(*)Isaac Bigio: analista internacional, especialista en zonas de conflicto; profesor en la London School of Economics & Political Sciences, donde obtuvo grados y postgrados. En 1998 recibió los Premios a la excelencia de Dillons (Waterstone), la mayor librería inglesa y el EH Carr del departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales (Aberyswyth), el primer departamento de dicha disciplina en el mundo. En la actualidad realiza análisis internacionales y colabora en la BBC, El Comercio, La Opinión, Noticias, CNI, Grupo de Diarios de América y numerosos decanos de la prensa Ibero Americana. Rebanadas de Realidad publica a Isaac Bigio, por gentileza del autor.

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