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Según un nuevo informe de la JIFE, las drogas ilícitas perjudican el crecimiento económico

Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE)

Por Judy Aita

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Rebanadas de Realidad - Naciones Unidas - Washington, 27/02/03.- La participación en el tráfico de drogas ilícitas no beneficia a las economías nacionales legítimas y, a la larga, impide el crecimiento económico, en particular en los países en desarrollo, según un nuevo informe sobre el año 2002 publicado el 26 de febrero por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

En su informe anual de 2003, en el que presenta un detenido estudio de la relación existente entre el cultivo, la elaboración y el tráfico de drogas ilícitas y el crecimiento económico sostenible de los países, la JIFE indica que un análisis de los datos sobre producción de drogas ilícitas y tasas de crecimiento económico en los principales países productores de drogas muestra que dicha relación tiene un efecto negativo.

El presidente de la JIFE, Philip Emafo, declaró, "El problema de las drogas se considera a menudo como un problema social, pero en nuestro informe se demuestra que también tiene graves consecuencias económicas que repercuten en el desarrollo general de un país. Si bien los países en desarrollo no son ajenos a los problemas sociales del consumo de drogas, es en el mundo en desarrollo donde se deja sentir con más intensidad el efecto económico del tráfico de drogas ilícitas".

En una conferencia de prensa celebrada en las Naciones Unidas con motivo de la publicación del informe, Emafo dijo que la JIFE categóricamante echa por tierra el mito de que el tráfico de drogas puede ser una vía a la prosperidad. "El tráfico de drogas no contribuye al crecimiento económico y a la prosperidad", añadió. "Instamos a los países a que se alejen de la producción de drogas ilícitas porque ello les beneficiará a largo plazo, aun cuando tengan que pagar un costo a corto plazo".

En el informe se llega asimismo a la conclusión de que el desarrollo económico a largo plazo, sencillamente, no es viable cuando un país no ha logrado poner en práctica un sistema eficaz de fiscalización de estupefacientes. Emafo informó que la JIFE urge a la comunidad internacional que ayude a los países en desarrollo en su labor de control de drogas.

La JIFE es un organismo independiente encargado de vigilar la aplicación de los tratados de las Naciones Unidas de control de drogas ilícitas y alentar a los gobiernos a darles cumplimiento. En el desempeño de esta responsabilidad, la JIFE lleva a cabo análisis comparativos de datos sobre producción de drogas y tasas de crecimiento económico en los principales países productores de coca y adormidera. Estos análisis demuestran una correlación negativa entre la producción de drogas ilícitas y el desarrollo económico. En el informe se pone de manifiesto que cuando aumenta la producción ilícita de drogas desciende la tasa de crecimiento económico.

Por ejemplo, según se desprende del análisis, en 1998 y 1999, en la zona andina, el cultivo de coca descendió en Bolivia y Perú, mientras que aumentó en Colombia. Durante dicho período, Bolivia y Perú registraron un crecimiento económico superior al promedio de Latinoamérica, al tiempo que Colombia experimentó un descenso del crecimiento económico.

Una norma similar se ha observado en países de Asia, según se indica en el informe. En Afganistán, donde se registró un crecimiento económico negativo y hubo una gran inestabilidad a principios del decenio de 1990, aumentó de manera espectacular el cultivo de adormidera en gran escala. En los países vecinos de Pakistán e Irak, el cultivo de la adormidera se eliminó o se redujo considerablemente y ambos países se beneficiaron de un crecimiento económico positivo en los años ochenta y noventa.

En el informe se señala también que el grueso de los ingresos del tráfico de drogas sale de los países productores donde se cultivan y elaboran las drogas.

"Sólo uno por ciento de los ingresos del tráfico ilícito va a parar a los agricultores de los países en desarrollo", afirmó Emafo. "Se ha calculado que de 50 a 66 por ciento de las ganancias del tráfico de drogas se hacen en los países desarrollados, donde se consume la mayor parte de las drogas ilícitas".

Según se afirma en el informe, el efecto económico del dinero procedente del tráfico de drogas ilícitas es mayor en los países en desarrollo.

Por ejemplo, se calcula que el tráfico ilícito es del orden del 10 al 15 por ciento del producto interno bruto (PIB) en Afganistán y Myanmar, y entre el 2 y el 3 por ciento en Colombia y Laos. En Estados Unidos, donde el número de consumidores de drogas es mayor que en cualquier otro país del mundo, los ingresos del tráfico ilícito representan tan sólo 0,4 por ciento del PIB, también según el informe.

El tráfico ilícito "desestabiliza el estado, la economía y la sociedad social, aparte de los daños que ocasiona al desarrollo económico a largo plazo", explicó Emafo. "La industria del tráfico de drogas ilícitas socava los sistemas políticos mediante la promoción de conflictos, insurgencias y al comprometer el estado de derecho".

Aunque el tráfico de drogas ilícitas ofrece oportunidades de empleo a algunos de los miembros marginados de la sociedad, pone en peligro su desarrollo humano y compromete el desarrollo económico, según afirmó el presidente de la JIFE.

"Todo beneficio es efímero", agregó Emafo. "Los que cultivan las plantas reciben algunos ingresos, pero a largo plazo están destruyendo su medio ambiente. A largo plazo no tienen desarrollo económico porque... el cultivo se lleva a cabo en zonas inaccesibles y en zonas de conflicto, y los gobiernos no tienen aliciente en promover el desarrollo económico en esas zonas".

"En realidad, no existen beneficios que puedan obtener las personas que viven en las zonas donde se cultivan plantas ilícitas", aseguró Emafo.

Añadió que la industria de las drogas ilícitas también desestabiliza la economía a través de la afluencia de grandes cantidades de ingresos ilícitos que promueven tipos de cambio sobrevalorados y desigualdad de ingresos.

"Además", señaló, "la industria de drogas ilícitas socava la sociedad civil mediante la promoción del uso indebido de drogas y perturba la estructura oficial de la sociedad incluidas la familia y la comunidad. Contribuye al aumento de la criminalidad y la violencia".

Emafo dijo que después de visitar Afganistán en 2002, los miembros de la JIFE quedaron convencidos de que el gobierno afgano se tomaba con seriedad el control de las drogas, pero que estaba mal equipado para poner fin al cultivo generalizado de adormidera. Afganistán es el principal productor de opio ilícito del mundo.

En el informe de 2003 de la JIFE, también se pasa revista a la situación de las drogas ilícitas en cada región, se estudian los informes de la producción de drogas ilícitas y se discute el crecimiento alarmante de drogas sintéticas como éxtasis, amfetaminas y metamfetaminas.

La Junta también advirtió del peligro de que el mercado mundial legal de opiáceos para el alivio del dolor pueda estar llegando a un punto en que no sea incontrolable, por el exceso actual de la oferta sobre la demanda. La Junta dijo que el cultivo y la producción exceden con mucho las necesidades del consumo médico y advirtió del peligro creciente de una posible desviación de los excedentes al mercado ilícito.

En lo que se refiere a cuestiones regionales, el informe también reveló lo siguiente:

  • El consumo de cocaína está aumentando en casi todos los países de Africa meridional y occidental, en particular en Nigeria y Sudáfrica. Ha aumentado el número de laboratorios clandestinos dedicados a la fabricación de drogas sintéticas que han sido objeto de redadas de la policía en Africa. En julio de 2002, las autoridades sudafricanas confiscaron material de elaboración y más de 100 toneladas de productos químicos, con los que se hubieran podido fabricar 90 millones de pastillas de mataqualona.
  • En Colombia y Perú el problema de las drogas cada vez aparece más vinculado a cuestiones políticas y de seguridad nacional, con el creciente intercambio de drogas ilícitas por armas por grupos paramilitares colombianos. El "Plan Colombia", que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, sigue siendo el programa más importante para reducir el suministro ilícito de drogas en Sudamérica, según las conclusiones de la JIFE.
  • China se ha convertido en el principal destino y zona de tránsito de los envíos de heroína. La producción de opio en Myanmar, segundo productor de opio del mundo en volumen, ha disminuido desde 1996 y el gobierno ha reducido la zona de cultivo en 7 por ciento en 2002.
FUENTE: Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos. / Web.
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