Brasil: el oro negro

Carlos M. Duré

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Buenos Aires, Agencia SICLA, 3/9/02.- Posiblemente el candidato Lula, al declarar que no apoyará el ALCA bajo los actuales términos de negociación con USA, esté expresando un consenso de políticos brasileños incluyendo al gobierno.

Por un lado los aranceles de importación norteamericanos y los subsidios a la producción agropecuaria. Por otro, la crisis económica del Brasil y el Mercosur. Ambos condicionantes dan sentido a los reclamos de Malán (Economía) y de Lula (presidenciable), menoscabados por los impulsores del ALCA.

La alta probabilidad de que Da Silva Lula sea presidente es agitada como espantapájaros desde Washington (Dr. Constantine Menges, investigador del Hudson Institute, profesor del George Washington University y ex asesor de Seguridad Nacional de presidencia de USA en su estudio "A Strategic Warning Brazil"). Se puede inferir que los negociadores norteamericanos del ALCA se sirven de esta difamación para desorganizar la economía brasileña obligando a los sudamericanos a arriar sus pretensiones de igualdad en el futuro mercado libre.

Brasil intenta llegar al 2005 inaugural con el Mercosur restañado. Pero la ventaja del peso argentino (3,60 por dólar, 2/9/02) sobre el real (3,12 por dólar, 2/9/02), mueve otra vez a los exportadores nómades al lado más conveniente de la frontera en lo que a costos se refiere.

El Plan B de Brasil es entrar en el ALCA mal acompañado o solo. En este caso debe incrementar su peso neto para que su poder negociador no parezca capitulación.

La industria brasileña encuentra serias dificultades para apuntalar el plan B de Brasil. El costo del crédito (18%), la devaluación argentina, no ser complementarios con la economía norteamericana, pero, fundamentalmente, el encarecimiento de la energía, pueden influir en este empresariado un poco más que la campaña anti Lula de Washington.

El problema de la energía es una de las peores amenazas a la estrategia de Brasil. Según petroleros de Venezuela, la exploración amazónica no halla yacimientos desde 1996.

Venezuela, desde el advenimiento de Hugo Chávez, intentó diversificar su clientela y mejorar sus precios petroleros. Claro que venderle petróleo a Cuba y a Brasil como compensación de su principal comprador, USA supuso más que una alternativa, un viraje deplorado por la Casa Blanca. El pretexto fue la transgresión del bloqueo a Cuba. El motivo real fue el abastecimiento de petróleo a Brasil a través de la estatal PDVSA y la aparición en Sudamérica de un megaproyecto: una petrolera del Mercosur formada originalmente por PDVSA y Petrobrás.

A Hugo Chávez estuvo a punto de costarle cuando menos la presidencia. A Brasil podría causarle serios problemas su nueva política energética que ha impulsado a Petrobrás a comprar la argentina Pecom (Pérez Companc) para conservar en movimiento sus engranajes. Probablemente Estados Unidos espere secar los oleoductos brasileños como condición previa al ingreso de Brasil en el ALCA.


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