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Brasil y la lucha contra el "narcoterrorismo" (nota 2)

Por María José Grenni
 
Olvidar el pasado
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Rebanadas de Realidad - Agencia SICLA, 09/mar/03 (10, 06 p.m.).- En el envío del 02-03-03, SICLA (1) había señalado sobre las presiones existentes de USA hacia el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, para incorporarse a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en América, mediante el presidente colombiano Álvaro Uribe.

Las consecuencias de dichas presiones son portada de la prensa brasileña. El pasado viernes Lula se reunió con Uribe, a fin de llegar a un acuerdo respecto al conflicto militar latinoamericano, conocido bajo el nombre de Plan Colombia.

En dicha reunión el presidente brasileño no se atrevió a considerar a las FARC como grupo terrorista, sin embargo le prometió "total solidaridad en el combate al terrorismo", y poner fin a las "relaciones sentimentalistas" y pasar a los hechos.

Finalmente el comunicado firmado por ambos presidentes planteó "combatir por todos los medios, en consonancia con la Carta de las Naciones Unidas, las amenazas de paz y seguridad internacional causadas por actos terroristas" y la decisión de cooperar en inteligencia y en investigaciones sobre el narcotráfico".

Una semana antes de esta reunión ya habían existido presiones por parte del gobierno de Uribe para que Brasil considere a las FARC como grupo terrorista, argumentando que dicho grupo insurgente tiene tres refugios en Brasil, más precisamente en la localidad de Miranda, Estado de Mato Grosso y en el Estado de Roraima.

Esta nueva política es la continuación y profundización del Plan Cobra (de las iniciales Colombia - Brasil), iniciado por el ex presidente brasileño Enrique Cardoso para combatir a las FARC dentro de territorio brasileño, que en su momento fue denunciado por el PT por ser una estrategia de aquel gobierno para vincular a las FARC con el MST.

Esta nueva posición de Lula rompe con una historia de acercamientos entre el PT y las FARC, y trae consigo un conflicto en las entrañas de este Partido de los Trabajadores. Reflejado recientemente en el comunicado de un grupo de legisladores del ala más radical de PT que expresaron "preocupación" por la visita de Uribe porque "pretende llevar a Brasil a considerar como terroristas a los luchadores sociales de Colombia".

El suscriptor tendrá que recordar que durante el 2001 cuando el PT era aún oposición, uno de los secretarios de la prefectura de Riberao Preto, Antonio Palocci (actual Ministro de Economía) lanzó un comité pro-Farc en el municipio. Y tampoco olvidará el apoyo diplomático de las FARC saludando la victoria de Lula, "manifestamos nuestra irrestricta solidaridad a Brasil, cuyo pueblo eligió a Luiz Inacio Lula da Silva su presidente".

El pasado se olvida cuando se carga en la espalda un préstamo de 30 mil millones y como señaló SICLA en el envió del 28-02-03 "Aguila 3" (2), USA estará dispuesto a que los países Americanos no apoyen directamente a la guerra contra Irak, mientras rindan apoyo incondicional a un teatro de operaciones más encubierto que avanza día a día: la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico llamado Plan Colombia.

Sus derivaciones: el conflicto Sin Tierra

El concepto de terrorismo para USA no sólo incluye a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia sino también al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). El apoyo de Lula a Uribe nace del apoyo a ese peligroso concepto, y sus consecuencias se observan en la prensa brasileña.

El gobierno de Lula en otro indicio de negación de su pasado, intenta separarse de una de las alas más radicalizadas del PT: el MST. El Ministro de la Casa Civil, José Dirceu, criticó al MST, que en los últimos días promovió invasiones a estancias y a las sedes del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) de Goiania y Cuiaba.

Un año atrás cuando la estancia de Enrique Cardoso fue ocupada por integrantes del MST, la prensa liberal no dudó en argumentar que la legalidad de dicha organización debía ponerse en tela de juicio porque tanto el PT como el MST se relacionan abiertamente con los "narcoterroristas" de las FARC.

El MST por su parte intenta presionar al gobierno federal y al Congreso para que no permitan la existencia de estancias con más de 35 módulos fiscales. En un país donde el módulo fiscal varía entre 5 y 110 hectáreas.

La lucha por la limitación de las propiedades rurales ha pasado a ser prioritaria luego de que el gobierno tomara la medida provisoria de suspender por dos años la reforma agraria, argumento Jaime Amorim de la dirección nacional del movimiento.

Pero aclaró que "acabar o no con la medida provisoria de suspender la reforma agraria es un problema del gobierno". "Para nosotros es lo mismo, porque vamos a continuar ocupando de la misma forma, porque las invasiones y las manifestaciones de protesta son una forma de presionar y mostrar la tierra improductiva que debe ser expropiada". SICLA ya había advertido en el envío del 15-12-03 "Un gabinete de 30.000 millones" (3) los condicionamientos que tendría el gobierno de Lula a la hora de llevar a cabo una de sus históricas consignas: la reforma agraria, por haber designado al frente del Ministerio de Agricultura a Riberto Rodríguez, un importante propietario de tierras del nordeste y actual presidente de la Asociación Brasileña de Agribussiness.

Este condicionamiento ahora podría agravarse por las presiones internacionales que derivarán del reciente apoyo al Plan Colombia por parte del gobierno de Lula.

Gentileza: Agencia SICLA.

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