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El Consejo de Seguridad ante el informe de los inspectores

Por Isaac Bigio (*)
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Rebanadas de Realidad - Londres, 9/03/03.- Naciones Unidas se encuentra ante lo que puede ser la mayor crisis de su historia. Tras el intento de deponer a Hussein se corre el riesgo de acabar minando a la principal organización internacional que jamás haya existido. EE.UU. y sus aliados buscan afanosamente la venia del Consejo de Seguridad para aprobar una ofensiva militar contra Irak pero varios de sus antiguos aliados históricos (como Francia o Alemania) lideran una resistencia que podría impedir que éste acordase tal ataque. La única súper-potencia que queda ha amenazado con arriesgarse a lanzar la invasión aunque se de al margen de Naciones Unidas. De darse ello se puede generar una profunda crisis internacional que restaría autoridad a Naciones Unidas y podría conducir a que caiga no sólo Saddam sino alguno de los mandatarios que ordenasen la guerra contra él.

El informe de los inspectores del 8 de marzo no ha mejorado la correlación de fuerzas a favor del eje pro-guerra. Hans Blix, jefe de la comisión del desarme de armas de destrucción masivas de Irak, emitió un reporte en el cual dio argumentos a ambos bandos. Por un lado sostuvo que Bagdad no había estado cooperando total e incondicionalmente según lo esperado, con lo cual Collin Powel pudo valerse para declarar que es hora de pasar a preparar el uso de la fuerza. Por otra parte admitió significativos progresos, entre ellos la destrucción de decenas de misiles, y que no se había encontrado indicios de gases. No obstante, él sostuvo que Irak debería dar acceso a mayor documentación e investigación. Concluyó pidiendo más tiempo pues es imposible acabar con el trabajo de la comisión en pocas semanas.

El reporte de Mohammed El Baradei, responsable de las investigaciones sobre energía nuclear, señaló como falsas las principales acusaciones del Informe Blair. Para él Irak no ha adquirido uranio ni tubos de aluminio para construir bombas atómicas y no existen indicios que ese país haya resumido su programa nuclear.

Powel tuvo que reconocer los progresos aunque adujo que eran insuficientes. En aras de tender un puente a los indecisos Gran Bretaña propuso una enmienda a su proyecto de resolución de luz verde para la guerra dando un ultimátum a Hussein para que se desarme en 10 días.

Toda la estrategia de Blair ha consistido en conseguir que Naciones Unidas autorice una invasión pues con ello se legitimaría dicha acción y se amortiguaría un descontento dentro de su partido laborista gobernante y de la opinión pública mundial.

La ONU no toma esa clase de decisiones en su Asamblea General de 191 miembros sino en un minoritario Consejo de Seguridad en la cual están ausentes las segundas principales potencias en el plano económico (Japón), territorial (Canadá) y poblacional (India). En ésta tienen asiento permanente EE.UU., Reino Unido, China, Rusia y Francia y hay 10 miembros transitorios. Para que Naciones Unidas endose una guerra se requiere del voto de 9 de esos miembros y que ninguno de los miembros permanentes vete.

Hasta el momento el eje pro-guerra sólo cuenta con 4 votos (EE.UU., Reino Unido, España y Bulgaria) y el que pide más meses para que la comisión cumpla con su trabajo tiene 5 soportes (Rusia, China, Francia, Alemania y Siria). Los 6 miembros rotatorios que están en el medio (Camerún, Gambia, Angola, México, Chile y Pakistán) no avalan una pronta incursión militar. Recientemente distintas conferencias de países árabes, islámicos y no alineados se han pronunciado contra una guerra inmediata.

Si las 2 naciones latinoamericanas presentes se abstienen no habría manera que la moción anglo-americana pasase. México tiene una tradición de cierta autonomía ante Washington, y Chile se ha pronunciado contra una pronta invasión. Más, ambos países tienen tratados de libre comercio con EE.UU. y sienten presión del principal inversionista y comprador de sus países (EE.UU.) así como de España.

Pakistán pide más tiempo a la Comisión pero su dictadura podría enfrentarse a la opinión pública interna si lograse un significativo paquete de ayuda estadounidense. Los 3 restantes países africanos están entre los más pobres del planeta y la diplomacia del dólar puede producir giros en ellos. París busca garantizar esos votos, en particular los de sus ex colonias (Gambia y Camerún).

En estos 6 países existe el temor que se repita la tragedia de Yemen cuando este país votó contra planes militares de EE.UU. y recibió como castigo el retiro de ayuda externa. Más, ahora la situación es diferente pues en las 3 potencias continentales europeas existe una alternativa.

Si Bush ordena la invasión se habrá valido de las presiones franco-rusas para haber ido desarmando a Irak antes de ocuparlo. Más, si hace ello sin la venia de Naciones Unidas una fuerte rebelión interna podría conducir a una fuerte ola de rechazo anti-estadounidense y a la posible caída de su principal aliado (Blair).

(*)Isaac Bigio: analista internacional, especialista en zonas de conflicto; profesor en la London School of Economics & Political Sciences, donde obtuvo grados y postgrados. En 1998 recibió los Premios a la excelencia de Dillons (Waterstone), la mayor librería inglesa y el EH Carr del departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales (Aberyswyth), el primer departamento de dicha disciplina en el mundo. En la actualidad realiza análisis internacionales y colabora en la BBC, El Comercio, La Opinión, Noticias, CNI, Grupo de Diarios de América y numerosos decanos de la prensa Ibero Americana. Rebanadas de Realidad publica a Isaac Bigio, por gentileza del autor.

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