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El dilema de Bush

Por Isaac Bigio (*)
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Rebanadas de Realidad - Londres, 14/03/03.- EE.UU. y Reino Unido han debido retroceder de su inicial intento de conseguir una resolución pro-guerra en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para esta semana y en el ultimátum a Hussein para este Lunes 17.

La única super-potencia que queda en el mundo se ha visto incapacitada de conseguir una mayoría en el Consejo de Seguridad o de evitar el veto franco-ruso.

Washington tiene 2 salidas. Una es la de buscar un compromiso tal cual le ha pedido París y la oposición demócrata norteamericana. La otra es iniciar la guerra en los próximos días sin esperar una nueva resolución de Naciones Unidas.

Este último sendero es el que Bush ha planteado como el más posible. El riesgo es que produciría el mayor quiebre de alianzas que haya tenido EE.UU. en por lo menos medio siglo creando una zanja con las 4 grandes potencias continentales euro-asiáticas (Francia, Alemania, Rusia y China) y se pondría en jaque la autoridad o el futuro de Naciones Unidas o la OTAN. Podría generar atentados en occidente pero lo más significativo sería una ola de protestas masivas que sobrepasarían a las del 15 de febrero, el día en que más de 10 millones se manifestaron simultáneamente contra la guerra en cientos de ciudades de todo el planeta y que ha sido la mayor marcha de la historia. Algunos de sus principales soportes, como Tony Blair (primer ministro de Gran Bretaña), podrían caer como consecuencia de una rebelión popular o parlamentaria.

Si EE.UU. corre militarmente solo o apuntalado por el Reino Unido el objetivo sería ir hacia una guerra total, rápida y con pocas bajas. De lograrse ello Blair y Bush podrían mostrar lo exitoso de tomar dicho riesgo y mostrar a la opinión interna e internacional que las tropas anglo-americanas son el gendarme del planeta, por encima de Naciones Unidas. También podrían garantizar el grueso del control del principal recurso energético del planeta (el petróleo) y reorganizar al medio oriente de acuerdo a sus intereses. Controlando Bagdad se podría presionar para liberalizar Arabia Saudita, moderar Irán y recambiar la dirección palestina de Arafat.

Más, dicha veloz victoria no está asegurada y Bagdad amenaza con ser un Stalingrado. Bush podría buscar ganar tiempo para lograr que Blair pueda garantizar el ingreso de la cuarta parte de las FF.AA. británicas a Irak o en persuadir a Turquía para que permita abrir un segundo frente de invasión. El problema es que la incertidumbre afecta la moral de la tropa estacionada presta a combatir y ha generado un desplome en la bolsa. Solamente en Londres ha implicado una caída similar a la del producto interno bruto e Irak en 3 años. A medida que el tiempo pasa se acerca el verano desértico que dificulta operativos bélicos.

Washington, Londres y París están buscando moderar puntos de vista. Bush ha aceptado extender el plazo, Blair reducir alguna de las 6 condiciones y Chirac habla de buscar una fórmula en componenda. Esta podría dar paso a un entendimiento que postergue el ataque o la calma que preceda a la tormenta.

(*)Isaac Bigio: analista internacional, especialista en zonas de conflicto; profesor en la London School of Economics & Political Sciences, donde obtuvo grados y postgrados. En 1998 recibió los Premios a la excelencia de Dillons (Waterstone), la mayor librería inglesa y el EH Carr del departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales (Aberyswyth), el primer departamento de dicha disciplina en el mundo. En la actualidad realiza análisis internacionales y colabora en la BBC, El Comercio, La Opinión, Noticias, CNI, Grupo de Diarios de América y numerosos decanos de la prensa Ibero Americana. Rebanadas de Realidad publica a Isaac Bigio, por gentileza del autor.

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