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Ecuador: El país que quiere parecerse a su moneda |
Por Carlos M. Duré |
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 15/9/02.- La información destaca que un ciudadano de la población de Lita protesta por la indiferencia de las autoridades de la provincia de Tulcán a la proliferación de basurales apestosos que atraen ratas y buitres. El principal argumento de ese señor es que el 29/9 llegará a ese sitio el presidente Noboa para inaugurar una carretera, que el poblado dará una fea imagen al mandatario y que la zona es eminentemente turística. Hace ya unos meses la prensa ecuatoriana había mostrado su preocupación por la costumbre de algunos habitantes de la periferia de Quito de arrear sus chanchos por las avenidas con el consiguiente rastro de suciedad. Una fuerte campaña de promoción del turismo explica en cierto modo el cuidado de la imagen del país. A la adopción del dólar como moneda nacional la siguió una campaña que promueve la modernización y la eficiencia para que Ecuador sea más competitivo, conceptos bastante meneados en América del Sur. De lo que se deduce que en la clase dirigente existe la determinación de que el país se vaya pareciendo de a poco a su nueva moneda. Se supone que el turista espera algo así y tanto los chanchos como los vaciaderos lo inducirían a creer que se haya en un típico país subdesarrollado en el que el modelo económico de apertura de los 90 no ha surtido el efecto esperado. Los intérpretes del presidente Noboa están más atentos a la mirada extranjera en los prolegómenos de las elecciones generales de Octubre. Pero los votantes son mayoritariamente los que menos disfrutan de sus rasgos de pobreza porque son los que viven de criar chanchos y a quienes no llega el servicio de recolección de residuos. Ecuador. La guerra, los refugiados y la frontera |
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Esta agencia ha centrado su atención varias veces sobre la suerte que corren los inmigrantes latinoamericanos en países desarrollados. La prensa de Ecuador suele mostrar con crudeza las peripecias de inmigrantes de ese origen en España y en otras potencias donde son discriminados, perseguidos y deportados, pero fundamentalmente super explotados dada su condición de ilegales. Sin embargo, la información disponible dice que la internacionalización de la guerra en Colombia empuja a miles de personas a emigrar hacia Ecuador por el puente Rumichaca (se informó hace dos semanas del cierre policial del puente) donde las autoridades de Migración los someten al mismo régimen que los ecuatorianos sufren en otros países. Es decir, les pueden otorgar un permiso de permanencia por tres meses que al vencer, y sobre todo, si no han conseguido trabajo estable, los deportan. Aunque el mismo informe reconoce que los inmigrantes colombianos a menudo deciden regresar y exponer sus vidas pues no hallan medios de sustento en Ecuador. Aún cuando se incurra en reiteraciones conviene recordar otros envíos de SICLA que consignan lo que puede considerarse una estrategia continental de control migratorio prohijada por el Pentágono y precipitada después del 11/09/01. Dicha estrategia ya se venía aplicando desde hace diez años pero para contener el creciente flujo migratorio procedente de México, Centroamérica y el Caribe. El muro del Río Bravo y los "campamentos" de migrantes tenían por objeto mantener la mano de obra de bajo costo en donde es más barata: en sus países de origen. El Plan Colombia primero y el ataque del 11 de Septiembre después, acentuaron el control migratorio en toda América por razones militares, que, sin embargo se complementan muy bien con las razones económicas. Institutos como la Consultora para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) y la Organización Internacional de Migraciones (OIM) se refieren a su programa de acción como que "plantea la necesidad de seguimiento y monitoreo permanente de las zonas de frontera afectadas por el conflicto". Si bien estas organizaciones pueden tener un propósito altruista en la observación de los derechos de los refugiados, la información de que disponen puede eventualmente ser usada con fines represivos por los bandos en guerra. De hecho, en una entrevista con el responsable de las relaciones internacionales de las FARC, Marcos León Calarcá, en 1995, un ocasional reportero de la Ciudad de Buenos Aires Argentina escuchó del insurrecto que la CIA monitoreaba con dos aviones los desplazamientos humanos en la zona citada. Un mes atrás, el propio jefe de policía de Tulcán (Ecuador) justificaba el incremento de los controles migratorios pues atribuía a insurrectos de las FARC la habilidad de mezclarse entre los refugiados para operar en territorio ecuatoriano (por esos días se sucedieron una serie de atentados con explosivos y sabotajes al obrador de un oleoducto que construye la empresa Techint y el banco alemán West LB). Dada la extensión del informe y la complejidad de los hechos y sus implicancias, SICLA desarrollará en los días sucesivos más evaluaciones. |
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