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El complot |
Por Carlos M. Duré |
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 21/9/02.- La prensa opositora de Venezuela asume por momentos un carácter tan militante que su análisis de la situación política se convierte en partes de guerra con el consiguiente desequilibrio. En un párrafo afirma que el presidente Hugo Chávez prepara un desenlace violento para tapar la crisis e instaurar el estado de excepción, es decir, hacer un autogolpe. Atribuye a la Coordinadora Democrática una expresión de deseos: Las FF.AA., 16 partidos y 20 organizaciones se lo impedirán. Párrafo seguido dice -tratando de situarse fuera de la escena- que los golpistas del 11 de Abril "añoran" la repetición de la tragedia tanto como Chávez, quien se ve descendiendo en las encuestas. En tal caso, el presidente se vería tan favorecido por las encuestas como en Abril al presentarse como "mártir". Naturalmente los periodistas opositores reconocen que el apoyo popular al presidente sigue siendo masivo, con lo que dejan poco espacio para el sentido común. ¿Por qué Chávez llevaría las cosas a un desenlace fatal, a una virtual guerra civil? Aún cuando pudiera perder el apoyo de las encuestas sigue disfrutando del apoyo de la mayoría del pueblo. Y si es así, no se ve muy lógico convencer a los convencidos haciéndose el mártir. Por otro lado un mártir es víctima de una acción violenta, no un agresor que prepara una dictadura. Y si todo esto es -aún en la incoherencia- un manojo de tácticas para cubrir la situación económica y social. Cabe recordar que Venezuela ha desplazado a México como principal abastecedor de petróleo a USA e incluso supera en producción a Arabia Saudita. Tal como se dijo en este espacio, el gobierno norteamericano, a través de su embajador en Caracas, Schapiro, abjuró de su participación en el golpe del 11 de Abril, calificándolo como "una interrupción del hilo institucional" representado por Chávez. Semejante viraje se debió al aumento del precio del petróleo por el anunciado ataque a Iraq, a que Arabia Saudita es árabe, a que Chávez firmó con el presidente de Colombia, Uribe, un compromiso de no asistir a las FARC o guarecerlas en territorio venezolano, y a que dos empresas petroleras de USA fueron adjudicatarias de yacimientos gasíferos y sensibilizaron al gobierno de Bush. Respecto de esto último, los periodistas opositores lo advirtieron tardíamente, o no lo advirtieron, y siguieron hablándole al embajador como si todavía estuviera complotando en FEDECÁMARAS. Da la impresión que en un intento de no quedar otra vez a contramano de la anárquica política exterior de Washington, los periodistas opositores incorporaron a la situación local la nueva doctrina anunciada por Bush ayer: ante la sospecha de una amenaza corresponde un ataque preventivo. Chávez sospecha otro golpe y ataca preventivamente con un autogolpe haciéndose el mártir. Por supuesto, el embajador Schapiro suma a este galimatías el de la Secretaría de Estado "No estoy preocupado por la posible violencia sino por la actual". Vale decir, le preocupa la violencia que actualmente concita Chávez y sus archienemigos y no la que podría venir: la de los norteamericanos, si es que se interpretó bien la nueva doctrina de Bush. |
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