Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

La guerra y el buzón

Por Omar Aouada
El petróleo y algo más

Rebanadas de Realidad - 21/04/03.- Las armas químicas y biológicas y el peligro que ellas representaban para su seguridad, fueron las principales razones que EE.UU. utilizó para ir a la guerra contra Irak. El supuesto poderío militar del dictador Saddam Hussein fue utilizado para justificar el masivo bombardeo a Bagdad, sin importar demasiado los daños y las consecuencias. Lo cierto es que tal poderío militar no existió, las armas químicas y biológicas no han sido encontradas, tampoco fueron recibidos con flores y algarabía por el pueblo y apelaron a abrir las cárceles y deliberadamente inducir a los presos a provocar desmanes y saqueos para sembrar confusión y desviar la atención, nadie medianamente inteligente puede pensar que gente de trabajo repentinamente se convierta en saqueadores y mucho menos que estos saqueos se puedan producir en presencia y sin la complicidad de un ejercito armado y con licencia para matar.

Las crecientes movilizaciones populares exigiendo el retiro de las tropas de EE.UU. e Inglesas y las reiteradas e insistente pregunta de los medios de comunicación, ¿Dónde están las armas de destrucción masiva? Pone a los invasores en una posición política tan difícil que está provocando sospechas que podría plantar las pruebas, no solo para justificar la invasión, también para justificar su permanencia en suelo iraquí. Si no se encuentran las anunciadas armas de destrucción masiva, EE.UU. deberá enfrentar la total perdida de credibilidad y consecuencias políticas sostenibles únicamente por la amenaza que representa su gran poderío militar, el dólar, que el único respaldo que tiene está basado en la confianza, irremediablemente irá perdiendo interés y será sustituído por otras monedas, especialmente el Euro, de hecho en estos momentos, varios especialistas internacionales en inversiones, inclusive de origen anglosajón, recomiendan realizar transacciones comerciales e invertir en otras monedas.

Nos quedan tres preguntas por hacernos:

  • ¿Qué servicio de inteligencia informa y recomendó a EE.UU. hacer la guerra y a quién le convino más la destrucción de Irak?
  • ¿Algún día recuperaremos el tesoro de la humanidad, que contenía la biblioteca y el museo de Bagdad?
  • ¿Las Naciones Unidas, tendría que discutir sólo su papel en la reconstrucción de Irak o también posibles sanciones a los invasores?

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