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Neoliberalismo y corrupción

Por Felipe Burbano de Lara

Rebanadas de Realidad - Ecuador- Diario Hoy On Line, 13/05/03.- Debe existir una relación directa entre la difusión de la ideología neoliberal y el aumento de la corrupción, entre el discurso ideológico que eleva al mercado y a lo privado como valores casi absolutos, y condena sistemáticamente lo estatal y lo público.

Viva la libertad, viva la empresa privada, viva el mercado, viva el individuo. Abajo el Estado, abajo los burócratas, abajo las empresas y los servicios públicos. Discurso maniqueo y dogmático. Los neoliberales no distinguen entre realidad y construcción de la realidad. Para ellos, el mercado, la eficiencia, la libertad individual, se justifican en hechos incontrastable: la corrupción e ineficiencia del Estado, la pereza y vagancia de los burócratas, la indiferencia de las empresas estatales hacia un manejo cuidadoso de los recursos. Nos mueven siempre al escándalo, a decir: ¡qué barbaridad! ¡hay que privatizarlo todo!

Para reivindicar lo privado, han destruido la idea de lo público como aquello que nos pertenece a todos. Y lo han hecho con enorme ligereza y simplicidad, desde la supuesta validez universal de sus principios. Asumieron el discurso de la libertad individual y de la eficiencia del mercado sin beneficio de inventario, sin pensar el contexto desde donde hablaban. Sin tener en cuenta los vacíos históricos del Ecuador en sus tradiciones liberales. Nuestro país ha sido todo menos liberal, pero ellos pretendieron convertirlo en una década.

El elogio desmesurado de lo privado ha convertido al burócrata, a los sindicatos públicos, a lo estatal en la personificación del mal. No hay nada peor. Bajo la inspiración de esa postura, se ha desmantelado el Estado, se ha destrozado las capacidades técnicas de los ministerios y las entidades públicas. Hoy el Estado es una maquinaria casi inservible. Han visto al Estado solo como un obstáculo para ser removido. Un estorbo, un monstruo burocrático que inhibe, supuestamente, las iniciativas privadas y las libertades individuales. Se han apartado nuestros ideólogos neoliberales de siglos enteros de pensamiento moderno. Han querido buscar atajos para evadir las evidencias de todo aquello que contradice su dogma. Jamás reconocerán que el Estado, hasta en las mejores tradiciones liberales, siempre fue necesario para preservar la libertad de todos, para contrarrestar los apetitos egoístas, las ansias desmesuradas de poder, para construir una noción del bien común. El Estado fue pensado como un límite ético indispensable a lo privado.

¿Qué es la corrupción sino el imperio de una visión privatizadora extrema? Es la privatización llevada hasta sus últimas consecuencias, sin consideración de ninguna especie. Es la práctica que corresponde a un discurso que no pone ningún límite a lo privado, que niega el bien común asociado a lo público. Si lo público y lo estatal es lo peor, ¿qué de malo puede tener saquearlo? Todo resulta privatizable, en última instancia. Nos corroe la corrupción porque hemos liquidado toda noción de lo público. Hemos hablado de libertades privadas con extrema ligereza y ahora pagamos las consecuencias.

 
Gentileza del Diario Hoy OnLine, de Quito, Ecuador.

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