Guerra en Colombia - Nota I

La guerra sucia de Castaño

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 28/9/02.- Al entregarse Carlos Castaño a los norteamericanos, dicen los entendidos de Washington, la estructura de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se desparramará y será absorbida por los carteles de cocaína.

Básicamente los 9 mil paramilitares de las AUC provienen de los ejércitos privados del narcotráfico o son miembros de las FF.AA. implicadas en la compleja trama de ese delito.

Durante el período de negociaciones entre el entonces presidente Pastrana y FARC-ELN, el ejército colombiano debió abstenerse de incursionar en la zona libre de guerra.

Fue en el último trimestre del 2001 que las AUC pasaron de unos 600 hombres a 9 mil (15 mil según Castaño) con lo que cualquiera podría deducir que muchos militares pasaron a "paramilitares" a los efectos de no sujetarse al área desmilitarizada que imponían las tratativas de paz.

Igual período se corresponde con el ataque del 11 de septiembre a USA y con el inicio de la campaña electoral del actual presidente colombiano Álvaro Uribe.

El primer factor mencionado llevó al director de la CIA a decir que sus hombres se iban a tener que "ensuciar las manos". Casi en el epílogo de ese discurso, Bush suspendió por todo el 2002 la calificación de la lucha contra el narcotráfico como condicionante a la ayuda económica. Entre los 10 países beneficiados está Colombia.

Ya en otras oportunidades, agentes de la DEA denunciaron que el gobierno de USA se había mezclado en el contrabando de alcaloides, que no se les pedía que contrabandearan sino que miraran para otro lado. Esto ha motivado procesos de la Cámara de Representantes de USA contra la CIA, aunque por casos vinculados a la guerra de Nicaragua en los '80.

La campaña electoral de Uribe se inicia, entonces, con un discurso tan belicoso como el de Bush en el que avisa abiertamente que llamará a los norteamericanos para exterminar a la insurrección.

El apoyo de las AUC a la campaña de Uribe consistió en apretar a las poblaciones del área de influencia de las FARC logrando cuando menos un 50% de abstención en el sufragio. Lo que permitió al hoy mandatario, triunfar con un módico 25% real de los votos.

Otro apoyo de AUC-narcotráfico podría ser el dinero. En forma directa, es cuestión opinable. Pero para expandir su poder de combate en tan poco tiempo, AUC debió contar con esa fuente de financiación tan extraoficial como la doble vida de sus milicianos.

Al ganar Uribe y cancelar el área desmilitarizada junto con las negociaciones de paz, ese ejército clandestino se convirtió en un obstáculo (fue incluido por Collin Powell en la lista del terrorismo un día antes del ataque a USA y hasta este último mes no se lo había vuelto a mencionar). Uribe necesita militares en operaciones y no bandas de sicarios para justificar el déficit fiscal, la reforma impositiva y sus ya cíclicos pedidos de ayuda económica a USA. En aquel momento la ecuación era inversa porque la plata venía acaso de la coca.

Si se produce esa reabsorción de las AUC en el ejército de la cocaína, y su líder, Castaño, que en su efímero pináculo quiso presentarse como candidato a senador, es inmolado en aras de la guerra contra el narcoterrorismo, contra la corrupción y contra el mal ¿habrán de aceptar estoicamente los narcos esa traición de Uribe y de Bush?.

La historia ya respondió otras veces... Cuando menos el colombiano deberá reparar de alguna forma el "daño moral".

Nota
Por la gran complejidad de la situación en el área de guerra con epicentro en Colombia y la abundante información, esta evaluación continuará en próximos envíos de SICLA de esta semana.

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