Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

México: Demasiada Insistencia

Por Camilo Estrada Luviano (*)

Rebanadas de Realidad - México, 22/07/03.- Luego que se conocieron los resultados de las elecciones llamadas intermedias que se celebraron el 6 de Julio de 2003, al saberse que el gran triunfador fue el abstencionismo, cercano al 60 por ciento, todos los partidos políticos registrados empezaron a cuestionarse qué significado tenían esos resultados. Vicente Fox y Quesada, presidente de la república, (que debería llamarse México, pero, según todos los indicios que él da, parece que esa república es el País de las Maravillas), una vez que se repuso del soponcio que ha de haber sufrido al saber que esa burra vieja llamada PAN, el partido en el cual se montó para llegar a Los Pinos, no obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados empezó a hacer llamados a la unidad, recordando los tiempos de Manuel Ávila Camacho quien con el pretexto de la Segunda Guerra Mundial llamó a la "unidad nacional" posponiendo toda forma de la lucha de clases para, unidos, poder enfrentar al nazismo alemán al que se le declaró la guerra.

Ahora el gobierno del país no tiene enfrente ningún enemigo que, teóricamente, pueda atacarlo hasta aniquilarlo, sino, dijeron casi todos los especimenes que integran esa cosa que llaman "clase política", tenemos un rechazo generalizado de la población que optó por no sufragar y eso se debe a tantas causas como partidos contendieron en el proceso electoral.

Para el partido del presidente eso se debe a que el electorado ha optado porque haya un equilibrio entre los poderes de la Unión, lo que, obviamente para ellos, plantea que todos los mexicanos debemos unirnos para sacar adelante las reformas estructurales que en la Legislatura anterior no se pudieron aprobar.

El viejo dinosaurio, el PRI, se autoproclamó el vencedor en el proceso electoral porque recuperó algo de lo perdido y, quizá lo principal, triunfó su candidato a la gubernatura del estado en Nuevo León, lo que, quizá con razón, interpretaron que el llamado Grupo Monterrey le negó su apoyo incondicional al presidente empresario, y además, será la primera minoría en dicha Cámara, donde ningún partido político tendrá la mayoría absoluta.

La dirigencia del partido definido como de izquierda, el Partido de la Revolución Democrática, (PRD), estaba feliz porque casi duplicó el número de sus diputados, llegando hasta 95, lo que significa que si se alía con el PRI, partido que todavía tiene la mayoría en el país, podrá frenar al presidente y al Partido de Acción Nacional (PAN) en sus afanes de privatizar lo poco que queda como propiedad de la nación.

El "partido de los jóvenes", el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), feliz porque, gracias a su alianza, ahora con el PRI, fue el partido de la "chiquillería" que más ganó. El Partido del Trabajo (PT), continúa en el Congreso, y entra un nuevo partido "bonsái", el Partido Convergencia por la Democracia (Convergencia).

Todo México sabe que el PVEM es un partido-negocio familiar que siempre está en alquiler y en esa "flexibilidad" reside su importancia en la Cámara de Diputados, porque tanto Convergencia como el PT pueden hacer alianza con el viejo dinosaurio y así le ganarían siempre al partido del presidente, porque en el PRD hay "tribus", -como le dicen ellos mismos-, que se oponen tajantemente a las alianzas con el PAN, aunque su recién elegido coordinador de bancada, Pablo Gómez, ya declaró que dialogarán con todas las fuerzas para llegar a alianzas que beneficien a México. Como si México fuera sólo algo abstracto y no cien millones de habitantes, divididos en clases sociales y con más de la mitad de su población en la pobreza y alrededor 25 millones de ellos en la miseria, esos que el gobierno y sus tecnócratas dicen que se encuentran en "pobreza extrema".

¿Unidad para qué? ¿Para sacar adelante las reformas estructurales?

La estructura económica de México es una estructura que permite que los patrones exploten a los trabajadores y por eso ellos, los capitalistas, son cada vez más ricos y los pobres son también más pobres, y por los problemas inherentes al capitalismo, los burgueses son los que tienen dificultades para obtener cada vez mayor ganancia. Aunque los grandes burgueses tienen menos dificultades que los más pequeños que ellos, pero los muy pequeños ya dejaron de ser tales y ahora ya forman parte de los desempleados y, además, amargados. Para no llegar a esta situación es que son indispensables las dichosas reformas estructurales. Éstas no son para beneficio de los trabajadores, porque el que los desocupados logren obtener un empleo no les resuelve de fondo ningún problema, solamente les permite subsistir, por mientras lo conserven, en condiciones deplorables.

Esto es lo que se juega en la lucha entre los partidos, todos están por disminuirle los problemas a los ricos, la única diferencia es que unos quieren entregar en su totalidad al país al capital extranjero, mientras los que se dicen "revolucionarios democráticos" simplemente quieren que lo poco que queda como propiedad del pueblo sirva para impulsar el crecimiento del mercado interno, es decir, darle todavía un mayor apoyo a los capitales "nacionales", esos que cuando lleguen a ser grandes se ligarán indefectiblemente al capital extranjero, porque el dinero no tiene patria ni matria, igual que los burgueses.

Los muertos-de-hambre todavía no dicen nada, porque tienen que estar organizados en un partido político que no cuestione en absoluto las relaciones sociales de producción dominantes. Solamente así podrían coadyuvar en el "patriótico esfuerzo" de sacar adelante a ese México de la manera como lo desean los revolucionarios democráticos, aglutinados, -algunos, no todos-, en el Partido de la Revolución Democrática.

Pero también hay otros muertos-de-hambre que sí están hablando, pero de eso, es valor entendido, no está permitido hablar. México es el País de las Maravillas. Por eso la insistencia en la unidad es demasiada insistencia, pero ya se oyen pasos y no precisamente en la azotea.

(*) Periodista y profesor-investigador de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones