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IRAK: El argumento esencial

Por Isaac Bigio (*)
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Rebanadas de Realidad - Londres, 26/07/03.- La intervención sobre Irak se dio bajo el argumento central que este país era un peligro para el mundo debido a las armas de destrucción masiva y conexiones terroristas de ese país. A más de cien días de haber caído Bagdad no se ha encontrado ni un solo depósito de gas tóxico y durante todo el conflicto no se produjo ningún atentado de Al Qaida en todo el planeta.

Esto ha venido generando una serie de cuestionamientos, los mismos que tienden a crecer a medida que se siguen sin encontrar pruebas de tales armas y que la ocupación viene incrementando sus costos en materia financiera y de vidas de soldados. El hecho de que Sadam cayese relativamente rápido y sin muchas bajas generó una inusual popularidad para Bush. Sin embargo, desde que el 1 de mayo el presidente estadounidense declaró oficialmente el fin de la guerra se ha producido un promedio de entre uno y dos soldados angloestadounidenses muertos en emboscadas. El presupuesto de la ocupación militar ha subido de 2,000 millones a 3,900 millones. Medios oficiales indican que se incrementarán las 145 mil tropas estadounidenses y que éstas estarán en Irak muchos años.

La segunda guerra del Golfo ya ha superado el número de bajas estadounidenses habidas en la primera. Muchos se vienen preguntando si vale la pena seguir haciendo tales sacrificios o si esta guerra alguna vez estuvo justificada. En el Reino Unido van creciendo las voces dentro del laborismo que cuestionan la permanencia de Blair. En EU el candidato que más avanza en transformarse en cabeza de la oposición demócrata es el que más critica la invasión, Howard Dean. Algo que viene golpeando a Blair y Bush con más fuerza que un bombazo de Osama o Sadam, es la pérdida de credibilidad. Ambos presentaron informes en los que aseguraban no sólo que Irak tenía grandes reservas de gases químico-biológicos sino que habían adquirido uranio desde Níger para preparar bombas nucleares. Días antes del ataque a Bagdad, en el informe de los inspectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante el consejo de seguridad se tildó esta última información de falsa. También fue caracterizada como errónea la presunción hecha oficialmente por el gobierno británico en el sentido de que Irak adquirió tubos de aluminio especializados para fabricar armas atómicas.

El reporte oficial británico afirmaba que había laboratorios móviles para fabricar gases y que Hussein estaba en capacidad de enviar éstos contra blancos en el exterior a 45 minutos de originada la orden. También aseguraba que Irak estaba a uno o dos años de contar con su propio arsenal nuclear. Todo esto ha sido demostrado falso. Acorralado por sus críticos, Jack Straw, ministro británico de asuntos externos, ha reconocido que el documento oficial que afirmaba que Irak poseía armas de destrucción masivas tuvo "errores". Los dos informes del Comité de Inteligencia Conjunta británico, además, se han demostrado que fueron plagiados de la internet y de una tesis estudiantil.

Peter Sothand, ex editor del Times, ha escrito un libro donde asevera que la guerra fue hecha para complacer a EU. La decisión de participar en el ataque se había tomado medio año antes de la invasión. El 2 de septiembre habría un memorando de Blair donde se argumentaba que el conflicto, al margen de lo que cualquiera pudiera decir o hacer, era inevitable, y que sería malo para las relaciones internacionales si EU se lanzase solo. Por ello Londres debía apuntalar a EU y todos los subsiguientes informes fueron hechos para justificar una medida intervencionista previamente adoptada.

Para Straw encontrar gases tóxicos ya no es tan importante pues, según él, 10 mil litros de ántrax es la capacidad de un tercio de un camión gasolinero, y hallar ello en un país del doble del tamaño de Francia es difícil. Straw se equivoca desde cuestiones menudas (pues Francia e Irak son naciones con similar área) hasta cuestiones centrales. El hecho de que se haya lanzado una guerra con base en información falsa es algo que puede destruir la credibilidad de los gobiernos y ocasionar que caigan cabezas.

Tal como lo planteamos antes y durante la guerra, esta confrontación, si bien podía deponer a Sadam corría el riesgo de producir a largo alcance la derrota de los atacantes. Hoy, hay muchos que piden sustituir a Cheney, a quien se acusa de proveer información falsa. Sin embargo, si se producen serias e independientes investigaciones es posible que muchas otras cabezas rueden. Al final la guerra bien puede generar un cambio de régimen... pero dentro de las propias potencias vencedoras.

(*) Isaac Bigio es un analista internacional formado en la London School of Economics & Political Sciences. En ésta, considerada la principal universidad internacional especializada en ciencias sociales, él ha obtenido grados y postgrados en Historia y Política Económica, y ha enseñando. Su especialidad son países en conflicto y transición entre distintos sistemas sociales. Ha pasado por las aulas del Instituto Europeo, la Escuela de estudios Asiáticos y Orientales, la escuela de Estudios Eslávicos y Europeo Orientales así como en otras dependencias de la Universidad de Londres. Sus artículos han sido publicados en unos 200 medios en 5 continentes. En 1998 obtuvo 2 Premios significativos: el de la Excelencia de Dillons-Waterstone (la mayor librería británica), y el E.H. Carr del Departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales, Aberyswyth (el primer departamento de dicha disciplina en el mundo). Rebanadas de Realidad publica a Isaac Bigio, por gentileza del autor.

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