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México: las reformas estructurales

Por Camilo Estrada Luviano (*)
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Rebanadas de Realidad - México, 29/07/03.- Esto de las "reformas estructurales" en México es pan de cada día. El Presidente Fox no cesa de hacer llamados desesperados a la unidad para sacar a la economía nacional del estancamiento en que se encuentra lo que ha producido cada vez mayor desempleo. Todo mundo habla de ellas pero nadie explica bien a bien que significa eso.

Para hablar de estructura debemos definir que se entiende por sistema. Organizar algo por sistemas es un método de ordenar diversos elementos que se encuentran en un conjunto, previamente determinado, para su entendimiento y, en el mejor de los casos, para su estudio. Como método es válido y podemos decir que todas las ciencias lo utilizan. Encontramos sistemas de todo y tan es así que incluso con frecuencia utilizamos en el lenguaje común tanto al sistema como su adjetivo correspondiente.

Al hablar del sistema, de hecho estamos hablando de un conjunto de elementos que logran o llegan a determinado fin. Así, podemos encontrar sistemas desde ecológicos hasta lo que se quiera. Pero una vez que se tiene el sistema, definitivamente éste necesita de una estructura y ésta no es otra cosa que la articulación que tengan estos elementos para llegar a un determinado fin. Los edificios pueden ser considerados como un sistema, lo mismo que una casa, y su estructura es la forma como se articulan los diferente elementos que lo forman, (o que contiene ese conjunto), para constituir la casa o edificio. Esto es la estructura. Si los cimientos no van donde deben ir, la construcción caerá, si el techo es colocado sobre los cimientos y sobre él las paredes, lo construido no será una casa (el sistema); si la armadura que sirve de sustentación no es la adecuada también el edificio caerá. Si hablamos de seres vivos, el ser humano por ejemplo, sucede lo mismo, los pies no pueden ir en los hombros como la columna vertebral no puede ir en las extremidades, -inferiores o superiores-, tampoco el cerebro puede estar en los píes, aunque muchos políticos ahí lo tengan. Y así se podría seguir dando ejemplos.

México es un país capitalista, por lo tanto la estructura del país debe ser la de un país capitalista. Pero lo principal de la vida del país, como en cualquier otra nación, es la producción, así que el sistema económico nacional es el conjunto de elementos para lograr la producción y realización (venta final) de la producción capitalista, y su estructura es la articulación de estos elementos entre sí, con lo cual se produce y se realiza (compra/venta) lo producido, en un mercado capitalista. Éste, el mercado capitalista, asigna los recursos con que cuenta la sociedad, entre las unidades productoras, es decir, las empresas, para producir y en él comprarán, -los que buscan-, los satisfactores de sus necesidades, bien para consumo intermedio, esto es, para continuar la elaboración de otros productos, bien para el consumo final.

Reforma estructural, podemos concluir, es procurar los cambios y las mejoras para que el mencionado sistema funcione. En este caso que estamos hablando de la producción capitalista, es para que ella se pueda llevar de la mejor manera para el capitalista, es decir que obtenga cada vez más ganancias. Pero en este punto puede haber discrepancias, porque esas ganancias se pueden obtener de diferentes maneras aunque el poder esté siempre en manos de los capitalistas. Sin embargo, como la sociedad no es un tablero de ajedrez en el que se pueden acomodar las piezas de una u otra manera, sino que está formada por seres humanos que se encuentran en tal o cual lugar porque ahí "han sido colocados" por las relaciones de producción del "sistema" capitalistas y, como en este sistema predomina la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción este hecho genera diferentes clases sociales y ya los elementos del sistema no son tan fácilmente manejables como parecía, sino que ya entrarían aquí los diferentes intereses de las diversas clases sociales.

Pero cuando se habla de las reformas estructurales siempre hablan, en el México de hoy, de la reforma energética, de la reforma laboral y de la reforma fiscal. Andrés López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), agregó otra, de la que ni el gobierno ni los dinosaurios en la oposición ni los partidos de alquiler hablan: la reforma de la seguridad social, para asegurar servicios de salud y otras prestaciones a los trabajadores y los jubilados.

En relación a la reforma energética está la posición que es la del gobierno y su Partido de Acción Nacional (PAN), de entregarla al capital extranjero, y está la de aquellos que opinan lo contrario. En la reforma laboral el gobierno y sus representados, los capitalistas, están por la reforma de la Ley Federal del Trabajo para desaparecer el pago por tiempo contratado, y las prestaciones que de ello derivan, y substituirlo por el pago por horas. Esto es lo que llaman "flexibilizar la contratación de la mano de obra". Y otras linduras por el estilo, y están los que sin estar en contra del pago por horas ven el peligro del aumento de la pobreza y la posibilidad del estallido social.

Sobre la reforma fiscal las discusiones son mucho más difíciles, aunque sea imperioso aprobarla, porque en ella se debe contemplar cómo y de dónde la Hacienda Pública obtenga más recursos y la situación del país no está como para que a los trabajadores se le disminuya su magro ingreso y los empresarios grandes, -nacionales o extranjeros-, tampoco están por el no seguir ganando cada vez más; los llamados medianos capitales están en gran brega por sobrevivir; los empresarios pequeños van camino al panteón si es que no han llegado ya y, por último, esos que llaman microempresarios existen, -piensan ellos-, "porque Dios es grande".

Todas estas reformas estructurales son reformas para el buen funcionamiento del sistema capitalista. Inclusive la reforma de la seguridad social no es otra cosa que tomar las medidas pertinentes para garantizar que los capitalistas tengan una fuerza de trabajo en mejores condiciones que les permita explotar la más productivamente para ellos. Lo perverso de esto es que se plantea como si fuera una propuesta que mejoraría las condiciones de vida de los trabajadores. Más grave todavía es el hecho que el PRD dice que es el partido de los revolucionarios democráticos. Si eso es ser revolucionario, es muy comprensible que en México existan más de decena de organizaciones guerrilleras, auque se silencie su existencia. ¡No les han dejado otro camino!

Siendo México vecino de los Estados Unidos y estando en el gobierno la extrema derecha, servil al imperialismo yanqui, no es difícil vislumbrar ciertos futuros acontecimientos que, como está la correlación de fuerzas sociales, son nada deseables, pero a la vez, y es lo más grave, son independientes de los deseos de quien sea e irrefrenables, porque ya más de la mitad de los mexicanos vive en la pobreza y más de una cuarta parte de ellos, en la vil miseria.

(*) Periodista y profesor-investigador de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.

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