Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
LA PÉRDIDA DE PANAMÁ: CIEN AÑOS (Nota I)

En el comienzo de una nueva etapa mundial y nacional

Por José Fernando Ocampo T.

Rebanadas de Realidad - MOIR, Deslinde - Colombia, 21/08/03.- La pérdida de Panamá se inscribe en una nueva etapa de la historia mundial y así mismo define una segunda etapa histórica de Colombia desde la independencia nacional. Conmemorar el centenario de un acontecimiento tan trágico para el país, permite examinar la etapa histórica que se inicia allí y que todavía está en pleno desenvolvimiento. Me propongo publicar una serie de artículos cortos dos veces por semana hasta noviembre, fecha de tan aciaga conmemoración.

Es indispensable situarnos en el momento histórico que vivía el mundo; en el desarrollo económico y político de Estados Unidos; en la situación dramática que vivía Colombia; y trasladarnos a los hechos que condujeron al desmembramiento del territorio nacional. No sobra recordar que este país ha perdido más de un millón de kilómetros cuadrados, es decir, una extensión casi igual a su territorio actual, por gracia-o desgracia-de tratados, concesiones, anexiones y conflictos.

Inglaterra venía dominando la escena mundial desde la revolución industrial a principios del siglo XIX y había comandado el auge del colonialismo de las potencias europeas. Pero Alemania se levantaba como una amenaza para todos desde la unificación bismarckiana, carente como estaba de colonias y zonas de dominación, premonitoria de la Primera Guerra Mundial. Estados Unidos culminaba un período de gigantesco desarrollo capitalista desde la guerra civil y aventuraba sus primeros pasos expansionistas en el Caribe y Filipinas. Aunque Francia había abierto el Canal de Suez, no sacaba el fruto colonial que esperaba de él y buscaba apoderarse del de Panamá. Cuando Colombia pierde a Panamá, el mundo está sólo a once años de la Guerra del 14 y a trece de la Revolución de Octubre en Rusia.

Pocos momentos históricos tan dramáticos, tan trágicos, tan trascendentales para el futuro, como los vividos por Colombia desde el arribo de la Regeneración en 1885 hasta la caída del gobierno de Reyes en 1910 y la firma del tratado Urrutia-Thompson en 1914. Primero, la Constitución de 1886; después, la persecución al Partido Liberal durante la Regeneración; en seguida la Guerra de los Mil Días; el tratado Herrán-Hay; la pérdida de Panamá; la Conferencia Panamericana de 1906; la reconstitución del Partido Liberal; la hegemonía del Partido Conservador; y finalmente la venta de Panamá por veinticinco millones de dólares-denominada en los manuales de historia, "la indemnización". Esta historia de comedias y tragedias, culmina con la aceptación por las dos partes-Estados Unidos y Colombia-de la pérdida de Panamá y del dominio norteamericano sobre el canal. En 1922 asume el gobierno Pedro Nel Ospina y aparece ese fenómeno que yo he denominado "modernización por endeudamiento externo" para caracterizar el particular desarrollo económico de este país. Patiño Rosselli, en su famoso libro sobre la deuda de la década de 1920, la llamó en sus inicios "prosperidad a debe". Lo que pasa es que ya de "prosperidad" no queda nada.

No cesaré de insistir -como lo he hecho en otras ocasiones- en que la historia del desarrollo del capitalismo dio un viraje de proporciones gigantescas precisamente en estos treinta años, digamos de 1880 a 1910 que iba a determinar el devenir de todo un siglo, dentro del cual es necesario situar la pérdida de Panamá: los grandes monopolios, la "transnacionalización" de la gran industria, los inmensos capitales financieros desligados de la producción directa recorriendo el planeta, el control ejercido por los organismos financieros internacionales, la expansión económica por encima de la dominación militar, en otras palabras, el fin del colonialismo militar y su sustitución por el colonialismo económico. Jamás la humanidad había padecido tanta miseria, hambre y penuria como en esta etapa del más grande desarrollo tecnológico, de las armas jamás imaginadas-las bombas inteligentes de la invasión estadounidense-y de las guerras en vivo y en directo por televisión, como nos ha tocado ver la de Irak. Quince países de economías desarrolladas frente a más de ciento cincuenta países que obtienen cinco, seis, diez veces menos de su ingreso por habitante.

Panamá se constituía en un sitio estratégico tanto o más que Suez ya no por el petróleo pero sí por el comercio y las comunicaciones entre el Atlántico y el Pacífico. De todas manera para Estados Unidos el Canal constituía la unión del Este y el Oeste de su territorio, la vía de expansión sobre el resto de América y el camino hacia China y Japón en el Oriente. Y para Francia significaba asegurarse el taponamiento de un rival que se venía venir en la contienda, no por un continente, sino por el mundo.

En un momento en que la prédica de la desaparición de las fronteras se impone, en que la globalización sirve para darle un cariz de elegancia a la dominación económica, en que la prevención del terrorismo se utiliza para invadir países por doquier, en que la expansión económica y el control de los recursos petroleros tienen que asegurarse por el despliegue armamentístico más sofisticado de la historia, volver sobre nuestra propia tragedia de hace un siglo, puede servir de lección para no repetirla.

Gentileza de MOIR y Deslinde.
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones