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Bolivia: Cómo enfrentar al imperio

Por Andrés Soliz Rada

Rebanadas de Realidad - BolPress, 19/09/03.- Resulta casi inevitable que una sonrisa sardónica se dibuje en el lector ante el título de esta nota. En efecto, ¿cómo hablar de contener al imperio desde el país más atrasado y empobrecido de América Latina, con excepción de Haití? La sonrisa podría convertirse en carcajada al recordar que el imperio, en lo que va del Siglo XXI, ha acentuado su prepotencia al grado de liquidar a las Naciones Unidas, razón por la que será muy difícil que tolere desmanes en su "patio trasero".

Sin embargo, frente al asaltante del Norte que merodea nuestra casa, caben dos conductas. La primera, abrir puertas, ventanas y cajones para que se apropie de lo que le venga en gana o, en su defecto, cerrar puertas y ventanas, dejando algunos cajones abiertos, a fin de ganar tiempo, y salvar nuestras pertenencias más valiosas, en tanto el conjunto de vecinos del Sur se organiza para defenderse de manera conjunta.

La primera actitud fue asumida por Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), con el proceso de "capitalización", quien, ante la arremetida neoliberal, liquidó gratuitamente las empresas del Estado y entregó la administración de las mismas a trasnacionales, a las que el interés nacional les importa menos que una banana.

La segunda fue desplegada por México, Brasil, Venezuela y Chile, al conservar sus empresas estratégicas, sin dejar de ceder espacios económicos, a fin de que el matón no ahorque a sus víctimas. Sobre la base de lo anterior, el Presidente Hugo Chávez, de Venezuela, convocó a los países agredidos a articular la defensa de sus empresas petroleras. Bolivia ha quedado, en cambio, desarmada, atomizada y desmoralizada.

El ingeniero Hugo del Granado ha explicado que el país ha llevado a tal grado su sumisión a las transnacionales que ha privado a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de toda base legal para operar en el sector petrolero ("La Prensa", 13-8-03). Y como existen actividades en las que el capital privado no está interesado, lo hace YPFB en contra de la Ley. Este es el único caso en Latinoamérica en el que una empresa estatal es condenada a la ilegalidad.

La primera condición para que el país contenga al imperio es que esté internamente unido. El proceso "capitalizador", ha exacerbado las fuerzas centrífugas de nuestra sociedad. Las consignas de república aymara, nación camba (oriente boliviano) o autonomía tarijeña (sur de la República) son cada vez más estridentes.

Al imperio se lo podría contener, además, con principios morales muy sólidos. Parecería que avanzamos en esa dirección, al haber sido creada la Secretaria de Lucha contra la Corrupción (SLC). ¿Pero que credibilidad puede tener esa SLC, dirigida por el Vicepresidente Carlos Mesa, si, hasta el día de hoy, no dice una palabra de los 800.000 bolivianos (unos 160.000 dólares al cambio de entonces) que obsequió GSL, de la partida de "gastos reservados", al Presidente de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), Alberto Alandia, aduciendo que había que pagar favores concedidos por este funcionario a la Compañía Minera del Sur (COMSUR), de propiedad del Jefe de Estado?

El hecho fue denunciado por el ex Ministro de Gobierno, Víctor Hugo Canelas, quien exhibió el recibo firmado por Alandia, en papel membretado de ese Ministerio, en fecha 27-06-97 (nueve días antes que GLS termine su primera gestión presidencial), y publicado en el Periódico mensual del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de La Paz (STPLP), de junio de 2003.

El tráfico de influencias está corroyendo a la sociedad boliviana, ante el silencio cómplice de oficialistas y opositores e, inclusive, de las más importantes entidades de la sociedad civil. ¿Por qué tanta cobardía y tanto silencio? ¿Es que somos un país "abandonado de la mano de Dios", como dijera Sergio Almaraz? La atomización interna, traducida en descontrolados conflictos sociales, y la inmoralidad practicada y tolerada desde la cúpula del gobierno, provocan en la ciudadanía desmoralización y pérdida de autoestima, dos conductas que se necesita revertir si se quiere ver el horizonte con algo de esperanza.

Gentileza de la Agencia de Noticias BolPress
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