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Por Isaac Bigio (*)
El resurgimiento liberal
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Rebanadas de Realidad - Londres, 02/10/03.- El jueves 18 se realizaron las elecciones para escoger a quien sería quien remplace al difunto parlamentario de Brent Este. Este multiétnico distrito nor-londinense donde está el estadio de Wembley ha venido siendo un bastión del laborismo. Durante varias elecciones llevó indiscutiblemente a Ken Livingstone al parlamento y en el 2001 el oficialismo obtuvo más del 63%.

Los comicios de Brent este han generado un sismo en el sistema británico. Los liberales subieron del 11% en el 2001 al 38% mientras que los laboristas perdieron la mitad de sus votos y los conservadores bajaron del 18% al 16%. Todo un gran cambio inusual en el estable sistema inglés.

Los liberales no han sido nunca un partido grande en esas zonas y ahora están cosechando el rechazo de amplias capas, sobre todo de minorías étnicas, contra la guerra, las mentiras y los ataques a beneficios sociales.

Los liberales tienen ahora 54 parlamentarios, su mayor bancada desde 1929. Charles Kennedy, jefe de ese partido, sostiene que ellos ahora son la verdadera oposición. Sin embargo, los liberales aún tienen menos del 10% de la Casa de los Comunes y difícilmente podrán volver a ser uno de los dos partidos centrales, como lo fue hasta hace más de 7 décadas.

Lo interesante es que a inicios del siglo XX los sindicatos se escindieron del liberalismo para crear el partido laborista, el mismo que acabaría desbordándole por la izquierda y marginalizándolo. El revitalizamiento liberal se produce cuando el Nuevo Laborismo gira hacia la derecha y ellos se colocan como la fuerza que reivindica al NHS y postula posiciones anti-guerra y a su izquierda.

La derrota de Brent este ha empujado a más bases laboristas a cuestionar a Blair y pedir que el partido vuelva a sus valores tradicionales: pacifismo y defensa del estado de bienestar social.

La izquierda socialista se presentó dividida en 5 candidaturas y por eso no pudo capitalizar el sentimiento anti-guerra, el mismo que acabó siendo capturado por la única alternativa (liberales) que se veía capaz de golpear a Blair.

Los conservadores han quedado muy mal pues, pese al descrédito del gobierno, no solo que se muestran incapaces de canalizar el descontento, sino que retroceden.

El fin de Blair

Cuando escribimos estas líneas el Partido Laborista viene realizando su conferencia anual en Bornemouth. Esta se está inaugurando con un fuerte descontento contra Blair. Por un lado ha estado marcha contra la ocupación y por otra está la derrota de Brent este y los resultados de la comisión que investiga la muerte de Nelly. Según encuestas publicadas por Financial Times la mitad del electorado británico quiere la salida de Blair y él es menos popular que el tesorero Gordon Brown. En una encuesta del Guardian ante un centenar de parlamentarios laboristas solo poco más de un cuarto siguen respaldando a Blair mientras que otro cuarto pide su dimisión.

El actual premier sigue diciendo que volvería a invadir Irak mientras que los sindicatos y amplias capas laboristas se oponen a la introducción de altas pensiones estudiantiles y a la formación de hospitales independientes que se vinculen a empresas privadas.

Lo más probable es que Blair sobreviva a la conferencia como líder partidario, pero es claro que está en declive. En cierta manera se repite lo que paso con Thatcher a inicios de los 1990s. El futuro del laborismo y del RU se luce marrón. Gordon Brown aparece como la carta más probable para remplazar a Blair.

La ventaja del laborismo es la parálisis de la oposición. Los conservadores siguen divididos e impopulares, los liberales siguen siendo una fuerza incapaz aún de tramontar el bipartidismo y la izquierda (tanto dentro como fuera del laborismo) aún está débil.

Marchas contra la militarización

El 27 de Septiembre unas cien mil personas marcharon contra la ocupación desde Hyde Park hasta Trafalgar Square. En decenas de otras ciudades en todo el planeta se sucedieron otras demostraciones coincidiendo con el tercer aniversario de la intifada palestina.

Esta se dio en el mismo día en que 15 millones de judíos celebran Año Nuevo. En la Plaza Trafalgar miles fueron saludados con manzanas con miel entregados por activistas judíos quienes muestran su solidaridad con sus hermanos árabes.

Muy activos en la marcha fueron grupos colombianos que se oponen a la creciente intervención norteamericana en su país y rechazan al referéndum. Varios oradores hablaron sobre la problemática colombiana. El alcalde Ken Livingstone planteó que cuando Bush venga a Londres no se le recibirá y que se apoyará manifestaciones en su contra.

(*) Isaac Bigio es un analista internacional formado en la London School of Economics & Political Sciences. En ésta, considerada la principal universidad internacional especializada en ciencias sociales, él ha obtenido grados y postgrados en Historia y Política Económica, y ha enseñando. Su especialidad son países en conflicto y transición entre distintos sistemas sociales. Ha pasado por las aulas del Instituto Europeo, la Escuela de estudios Asiáticos y Orientales, la escuela de Estudios Eslávicos y Europeo Orientales así como en otras dependencias de la Universidad de Londres. Sus artículos han sido publicados en unos 200 medios en 5 continentes. En 1998 obtuvo 2 Premios significativos: el de la Excelencia de Dillons-Waterstone (la mayor librería británica), y el E.H. Carr del Departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales, Aberyswyth (el primer departamento de dicha disciplina en el mundo). Rebanadas de Realidad publica a Isaac Bigio, por gentileza del autor.
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