La guerra de Colombia se va expandiendo (Parte I)

Por Carlos M. Duré

Buenos Aires, Agencia SICLA, 6/10/02.- Este sistema informativo viene relevando desde hace meses las noticias del conflicto colombiano.

La expresión colombiano es más una salida fácil que la ubicación de un teatro de guerra. Suele ponerse a Colombia como sumidero del crimen, del odio, del negocio rasante o como una úlcera de la seguridad continental, que le duele al enfermo y preocupa al médico texano.

La verdad es que Colombia comparte esos síntomas con Brasil, su vecino amazónico. Pero como no comparte el desarrollo industrial de este, con una economía primaria y relaciones políticas y sociales tan primarias como la economía, se ve como la muestran la cadena del señor Turner: deslizándose hacia el despeñadero de los estados fallidos.

Los focos de insurrección colombianos y brasileños disfrutan de lo que los militares llaman profundidad estratégica.

La amazonia es una región inexpugnable a donde se pueden replegar por largos períodos, es una región en la que prolifera últimamente la actividad de los petroleros, es una región donde los narcos se desplazan a gusto.

Sin embargo, el poder económico de Brasil atenúa las calificaciones de riesgo (J.P.Morgan obsequió al mandatario Lula con una reducción del riego país). Mientras que a Colombia se la puede llamar estado fallido un día u otro.

La verdad es que la guerra de Colombia ya desbordó de diversas formas sus fronteras con Venezuela, Ecuador y Brasil. De a poco se hace más cruel y engorrosa. La región selvática que comparten esos países sudamericanos cuenta con yacimientos ricos en petróleo. La sociedad Internacional Petrolera (Chile) es adjudicataria de yacimientos de 50 millones de barriles. La asociación Banco Westfalia - Techint construyen un oleoducto transamazónico.

En qué punto -se preguntará el lector- convergen guerrilleros, narcotraficantes y petroleros. La doctrina militar norteamericana sigue todavía detrás del narcoterrorismo. Se dice que las FARC a puntalan su logística con el 50 % que obtienen de los carteles de la droga (50% del valor de la recolección de la hoja de coca). Pero los petroleros también convergen en ese mercado furtivo. La nafta blanca (éter) se usa en el cocimiento de la coca para obtener, agregados otros químicos como la acetona, clorhidrato de cocaína.

Ya se informó en este espacio que un diario de Buenos Aires, Argentina, mencionaba al pasar que una gran empresa constructora se hizo petrolera en Colombia y que operaba laboratorios de acetona (1995, Clarín a raíz del secuestro de un gerente de esa empresa por el ELN colombiano). La información que acompaña a este relevamiento dice que en el año la policía y FF.AA. ecuatorianas han incautado 87250 lts de gasolina blanca. Esa nafta se produce en una refinería de alguna empresa importante cuyos caños "gotean" ese volumen o mucho más.

A raíz del desborde del conflicto colombiano hacia el interior de Brasil, este movilizó hace diez meses 35 mil soldados a la frontera para contener el tránsito de fuerzas irregulares. Tal cosa sucedió simultáneamente con la negativa brasileña a la invitación de EUA a intervenir en Colombia. Es posible que los brasileños temieran tanto a las incursiones guerrilleras como al despliegue de fuerzas norteamericanas en su territorio.

La industria brasileña se mueve a petróleo. Desde 1996 no se ubican nuevos yacimientos en amazonia. El temor a encarecer sus costos por la importación de petróleo caro, llevó a Petrobras a comprar la empresa argentina Pecom y a acelerar las obras de un oleoducto en Bolivia.

La situación económica es crítica en Brasil. La disminución de la actividad industrial, estrechamente vinculada a las fuerzas armadas, disminuye su capacidad de objeción a las políticas de EUA. Podría eventualmente circunscribir y tolerar ese aguantadero de guerrilleros, narcos y petroleros a cambio del precioso hidrocarburo. Lo único que no está dispuesto a tolerar Brasil es la presencia formal de fuerzas norteamericanas en una región que abarca más de la mitad de su territorio, donde viven solo 17 millones de personas y a donde sólo se puede llegar por avión.

  • Fin de la primera parte de la nota.

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