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Venezuela: Chávez todavía flota sobre un lago de petróleo

Por Carlos M. Duré
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Buenos Aires, Agencia SICLA, 14/12/02 (22.00hs).-El suscriptor verá en la información que recopila SICLA dos noticias procedentes de Colombia y Venezuela respectivamente que van directamente a la raíz del conflicto en el que está seriamente comprometido el gobierno de Hugo Chávez. Ambas proceden de medios insospechables de ser chavistas por lo que se les puede otorgar por el absurdo la objetividad.

La que procede de Colombia dice que el control de la petrolera venezolana, PDVSA, definirá el conflicto a favor de quien lo posea.

La que envían los medios de Caracas dice que Chávez decretó poderes extraordinarios al presidente de PDVSA, Alí Rodríguez quien tiene la potestad de nombrar y asignar cargos y atribuciones del personal tanto como de despedirlo.

No está de más recordar que uno de los hechos que desató la trágica jornada del 11 de Abril pasado fue precisamente la destitución de gerentes de PDVSA a quienes el gobierno consideraba muy vinculados a empresas petroleras privadas. En aquella ocasión el sindicato petrolero salió airadamente en defensa de los despedidos y, naturalmente, arrastró a gremios menores de la central de trabajadores, CTV, liderada por Carlos Ortega.

La prensa venezolana destaca a continuación que el director de exploración y producción de PDVSA, Luis Vielma, respaldado por todos los demás directores denunció ante Alí Rodríguez que 200 personas ajenas a la empresa han recibido carnets de empleador. Los miembros jerárquicos vinculan esa irregularidad con hechos de amedrentamiento a trabajadores.

Sin embargo debería relativizarse esta postura de los jerárquicos -con lo que también queda en duda lo del 11 de Abril- a la luz de una desmentida de obreros de Orinoco Iron agremiados a SINTRAOR. Negaron lo que aseverara Ortega, de la CTV, que adhirieran al paro. Añaden que la empresa impidió a los empleados el normal desempeño de su labor.

Tal vez el presidente Chávez, aunque con un poco de exageración, concluya que el paro en su contra fracasó aferrándose a evidentes deformaciones urdidas en la prensa adversa, por ejemplo, la cadena del señor Turner. O acaso esa misma prensa considere al paro tan exitoso que ni siquiera una desmentida aislada lo desvirtúa.

A partir de la desafortunada guerra al terrorismo de George Walker Bush, Medio Oriente -que ya era una catástrofe antes del 11S- incorporó a otros países petroleros como Venezuela a un juego bélico que sólo tiene un ganador: las empresas petroleras privadas.

En esos días, Hugo Chávez acababa de entrevistarse con Sadam Housein y preconizaba en la OPEP un alza de precios.

Esto último es en extremo conveniente para las empresas del rubro y por demás contrario a la estrategia bélica de EUA que exigió una baja de los precios de crudo.

La frustrada expedición norteamericana a Afganistán disminuyó los arrebatos de Washington. En el interregno los petroleros privados arremetieron por un aumento de precios lo que llevó a EUA a reivindicar a Chávez tras la firma de una concesión de 4 mil kilómetros cuadrados de yacimientos gasíferos en favor de varias empresas nacidas en Texas.

El actual amague bélico contra Iraq revierte la situación a los días de Afganistán. El alineamiento de los petroleros privados con Wshington no es automático. Hoy, EUA preferiría una Venezuela sin Chávez y el barril a u$s 22. Los privados prevén un petróleo de tan alto precio como lo desearía el mandatario venezolano.

Las empresas petroleras privadas, entonces, estarían apoyando el paro con un objetivo de máxima: la privatización de PDVSA (total, porque ya están privatizadas áreas periféricas), y uno de mínima que sería un seguro de exportación (léase precios) cosa que en parte ya han obtenido mediante una insólita declaración de la OPEP.

La OPEP decidió suplir con su petróleo el de PDVSA ante la peor contingencia para que Venezuela cumpla con sus clientes (EUA). En esta semana la OPEP estimó que el precio del petróleo subirá. Y sería ingenuo pensar que las petroleras privadas que operan en Venezuela no lo hacen en el resto de la OPEP.

Ni Fedecámaras ni la prensa venezolana parecen advertir estos síntomas como tampoco lo hicieron en Septiembre cuando el gobierno firmó los contratos gasíferos. Eso los hace sumamente peligrosos si las cosas llegaran a una violencia generalizada. Porque cualquier buque petrolero saboteado, derramando su carga en el lago de Maracaibo supone una causa de intervención para cualquier comedido.

Agencia SICLA.

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