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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, Buenos Aires, 29/05/09.- Scalabrini
Ortiz utilizó el sublema del Tiro Federal como subtítulo de su libro
Bases para la reconstrucción nacional.
Allí, sarcásticamente
se refiere a que en el Tiro Federal se enseña a apretar la cola del
disparador a tiempo como única forma de defender “el sacrosanto suelo
de la patria”.
Allí también sostiene
que no se pretende exaltar el amor natural a la tierra natal, ni a infundirle
una pasión que ya no se tenga ni a encender la viva llama del patriotismo.
Y continúa diciendo:
“Pero la patria no es simplemente un suelo extendido en la topografía
de valles, llanuras y montañas. La patria es una fraternidad sostenida
por tradiciones que son como la memoria colectiva de los pueblos, y
por ideales nacionales en que se funden y sobreviven los perecederos
ideales de los ciudadanos aislados. Pero es también una especie de sociedad
comercial sui generis, cuyos miembros están entrelazados -a veces contra
su voluntad- por vínculos económicos indisolubles. Dentro de esa sociedad
comercial hay grandes diferencias, injusticias y privilegios, pero lo
que cada uno tenga dependerá en gran parte de la prosperidad o de empobrecimiento
del conjunto social”.
Nuestro mejor homenaje
a Scalabrini Ortiz es construir una Universidad que colabore en la definición
de un Proyecto Nacional, que no mire para el costado, como si la Universidad
que sostiene todo un pueblo no tuviera que ver con el destino colectivo
de todos los argentinos sino con el destino individual de cada uno de
los que aquí trabajamos y de cada uno de nuestros futuros egresados
como profesionales.
Aquí en la UNLA pretendemos
enseñar a defender a la patria con otras armas, con conocimientos, con
investigación científica tecnológica, formando profesionales, articulando
los saberes de la comunidad toda, sembrando cultura y preservando el
patrimonio histórico cultural de la Nación.
Pero también pretendemos
enseñarle a los jóvenes a comprometerse con la justicia social. Y ello
implica favorecer en todo momento el acceso al conocimiento y a la dignidad
a nuestros compatriotas.
Sabemos, como lo
sabía Scalabrini y nos lo enseñaba junto a Jauretche, que la Universidad
argentina estuvo muchas veces alejada de los intereses nacionales, mirando
hacia los centros de poder, económicos, políticos y culturales.
A punto de cumplir
los doce años de existencia, la UNLA sigue cumpliendo con la misión
que nos propusimos. A Scalabrini le dedicamos nuestro primer edificio,
pero nuestro mejor homenaje será realizar lo que nos proponía en sus
Bases para la reconstrucción nacional.
En este suelo ferroviario,
tendremos que usar el tornavía para cambiar el rumbo de otras épocas
y poner la Universidad al servicio del pueblo y de la Nación.
Será, como decimos
siempre, la posibilidad de provocarle una sonrisa a la Patria, que nos
duele en el costado como escribió Marechal.
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