Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
FEDERACIÓN JUDICIAL ARGENTINA (FJA)

“Estamos con la FAA, y no con los grupos terratenientes y oligopólicos”

Declaraciones de Víctor Mendibil, cosecretario general de la FJA e integrante de la Mesa Nacional de la CTA .

Rebanadas de Realidad - FJA, Buenos Aires, 26/03/08.- “La lucha que viene llevando adelante la Federación Agraria Argentina (FAA) en nombre de los pequeños y medianos productores es absolutamente justa, porque es la lucha contra la concentración de las tierras y de las ganancias en manos de grupos oligopólicos que controlan las mayores extensiones de sembradíos, el comercio exterior y la intermediación en el mercado interno”, afirmó Víctor Mendibil, cosecretario general de la Federación Judicial Argentina e integrante de la Mesa Nacional de la CTA.

Al fundamentar su pleno respaldo a los pequeños y medianos productores agropecuarios, Mendibil señaló que “la FAA está proponiendo la Junta Nacional de Granos y de Carnes, cosa con la que estamos totalmente de acuerdo porque tiene que haber un mecanismo institucional de regulación, como lo hubo en su momento y que las dictaduras militares y las políticas neoliberales arrasaron”.

Hoy –agregó- vemos como las producciones regionales que hacían a la diversidad productiva, se están convirtiendo en monocultivos de soja, cosa que hemos cuestionado desde sus orígenes. En cambio –ejemplificó- la pequeña y mediana producción tambera, pecuaria, algodonera y otras, están siendo acarroladas y se está forzando al campesino a entregar sus tierras a los grupos como Grobocopatel, a especuladoras financieras extranjeras, a capitales brasileños y otros, que vienen, ya no a apropiarse de la tierra, sino a arrendarla y degradarla a través de la sobreexplotación de la soja transgénica”.

Actualmente –advierte Mendibil- existen más de 18 millones de hectáreas arrendadas, más de la mitad del área total sembrada. “Es decir, nos están llevando a un modelo productivo que hay que enfrentar, tenemos que construir otro modelo en la Argentina, un modelo que signifique rescatar nuestros inmensos recursos naturales para ponerlos al servicio del pueblo y no de pequeñas pero poderosas minorías del privilegio. No queremos este modelo sojadependiente y transgénico que impulsa, por ejemplo, el grupo norteamericano Monsanto que, además, le está haciendo juicio a la Argentina para cobrar royalties por su invento”.

Mendibil destaca que el país está ante un dilema que es político, económico y social y que, por lo tanto, debe ser encarado con urgencia y seriedad. “Como parte de la militancia de la Paritaria Social, como parte de la construcción de la Constituyente Social –afirma-, creo que la situación del pequeño productor es fundamental discutirlo en todos los niveles, por supuesto, separándolo de la especulación y de la utilización que hace la Sociedad Rural y las familias tradicionales de la oligarquía que, aliadas con los grandes grupos de exportación multinacionales, quieren mantener sus cuotas fabulosas de ganancias sin que nadie se las limite”.

En este contexto, Mendibil señala que “la retención es una medida justa, y está bien que se haga la retención sobre las ganancias excepcionales de los sectores oligopólicos, lo que no está bien –advierte- es la manera en que se la direcciona. ¿Acaso hay una ayuda al pequeño productor? ¿Hay créditos que los favorezca? Nada de eso sucede hoy. Es más, en los últimos cinco años más de 100.000 chacareros debieron abandonar sus tierras y la producción agropecuaria”.

Para el dirigente de la CTA y la FJA, “el interrogante es ¿adónde van los dineros que se acumulan por las retenciones? La presidenta Cristina Kirchner dio como ejemplos el subsidio al gasoil, pero se lo subsidia para todos, es decir, para las autoridades pareciera que es lo mismo un grupo financiero que especula con el arriendo de miles de hectáreas, que un productor de 50 hectáreas. La consecuencia, entonces, es que el subsidio beneficia sobre todo a los más grandes, y no específicamente a los pequeños y medianos productores que tienen mayores costos y muchos de ellos se encuentran endeudados y al borde del abismo. Una cosa es la familia chacarera que trabaja de sol a sol para sobrevivir, y otra cosa son las ganancias fantásticas de los que tienen 10.000 ó 600.000 hectáreas, que producen a escala y a costos mucho menores”.

“Insistimos –remarca Mendibil- en que debe plantearse un modelo productivo distinto, con más cooperativas, con más familias que se arraiguen en el campo, un modelo de defensa de nuestros recursos naturales, de los bosques, del agua, y descartar definitivamente el modelo de concentración en pocas manos, del despoblamiento en el campo, de la desertificación transgénica, el de la contaminación y la especulación. Este pues es el gran debate nacional, y en él, -concluye- estamos junto a los compañeros de la Federación Agraria Argentina”.