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Gira tardía

Por María Luisa Arredondo

Rebanadas de Realidad - La Opinión, Los Ángeles, 08/03/07.- Mal y tarde se acuerda George W. Bush de sus vecinos del sur. Poco antes de iniciar la gira que lo llevará a partir de hoy por Brasil, Colombia, Uruguay, Guatemala y México, el presidente estadounidense reconoció que la pobreza en Latinoamérica es un "reto y un escándalo" y anunció que EU ofrecerá millones de dólares para programas de educación, salud, vivienda y comercio.

Al escuchar estas declaraciones, uno se pregunta por qué no actuó antes para fomentar la prosperidad y la cooperación con América Latina. Por qué en los pasados seis años ignoró a la región y propició la práctica de políticas económicas que solamente han acentuado la pobreza y la desigualdad y, en consecuencia, el desprecio de millones de latinoamericanos hacia Estados Unidos.

Pese a los esfuerzos de Bush por congraciarse con los habitantes de los países que visitará, en todos se anticipa que habrá protestas, tanto por su política en Irak como por el rechazo hacia el mensaje de que el primer paso para el desarrollo consiste simplemente en abrir los mercados.

En ningún otro país le resultará tan difícil hablar de manera convincente sobre las ventajas del neoliberalismo como en México. Aquí, Bush se enfrentará con la realidad de un país que, pese a ser rico en recursos naturales y tener desde hace 13 años un tratado de libre comercio con EU, no es capaz de darle oportunidades de empleo y educación a sus habitantes, como lo demuestra el hecho de que en el pasado sexenio emigraron al norte 3.4 millones.

La visita de Bush a México estará salpicada también por otros incidentes nada gratos, derivados de la doble moral que acostumbra aplicar la Casa Blanca.

El reciente informe del Departamento de Estado de EU que condena las prácticas de violación a los derechos humanos en México es un ejemplo. Y no es que le falte razón a ese reporte, pero lo que resulta indignante es que, como de costumbre, Washington vea la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. ¿Por qué no dice nada sobre el trato que le da a los presos en Guantánamo o sobre las constantes violaciones a los derechos humanos de los indocumentados?

Está también el espinoso asunto de la construcción del muro fronterizo entre México y EU. La medida, ya de por sí oprobiosa, ha generado nuevas tensiones por denuncias de que ha habido incursiones de trabajadores estadounidenses en territorio mexicano.

Otro tema de extrema sensibilidad es el del narcotráfico.

Tradicionalmente Washington se ha limitado a señalar que México y otros países del área no hacen suficientes esfuerzos para combatir a los capos de la droga. Pero dice muy poco sobre la responsabilidad que tiene para frenar la insaciable demanda en su país.

Pocos esperan que esta visita mejore sustancialmente las relaciones entre la Casa Blanca y Latinoamérica porque Bush está debilitado y en el ocaso de su gestión. Su idea de ofrecer programas asistenciales es sólo un paliativo para los graves problemas del área. Llega tarde, como él, para subsanar una relación que por seis años se descuidó.

Gentileza del diario La Opinión.
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