Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA

La universidad: historia y problema (Parte IV)

Por Ricardo Vicente López (*)

Artículos de Ricardo Vicente López editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Bahia Blanca-Argentina, 06/11/07.- Siguiendo la línea de las notas anteriores y para dejar anotada la opinión de un especialista podemos leer en Darcy Ribeiro: "El Renacimiento y la Reforma se hicieron al margen y contra la universidad de su tiempo... La Ilustración y la Enciclopedia surgieron también como oposiciones combativas a la vieja universidad. La revolución francesa no sólo destruyó la universidad obsoleta del medioevo sino que, sobre todo a través de Napoleón creó nuevos campos de enseñanza superior en Francia, con el cometido de cohesionar la nacionalidad".

La consumación de este proceso debe ser atribuida a la Revolución Industrial que exigió una educación más generalizada, que respondiera al modelo de perfil humano que el capitalismo estaba demandando: el obrero industrial y los mandos intermedios dentro de la empresa. Pero debe reconocerse que durante más de cinco siglos, hasta la época señalada, fue un ámbito en el que floreció lo mejor y más profundo del saber de la época. Fue, durante ese largo período que va del siglo XI al XVII, el lugar en el que la investigación filosófica y científica encontró el más fértil terreno para su florecimiento. Y al mismo tiempo, una etapa en que estos dos campos del saber avanzaron de la mano.

La mayor parte de los "científicos de la naturaleza" eran filósofos, dirá Heidegger haciendo referencia a la calidad de sus reflexiones y a la profundidad de su fundamentación, en esto residía en gran parte la unidad y coherencia de estos saberes. Muy a pesar de la sospecha de oscuridad teologizante, que la posterior Ilustración arrojó sobre este período, fueron muchos los avances que mostró en él. "Nada menos oscurantista que la escolástica, para la cual la razón culmina en la inteligencia, cuyos fugaces destellos se transforman en luz perdurable" dice un estudioso de la época como Jacques Le Goff. Si bien, en una primera etapa, los estudios estaban marcados por las estrecheces que imponía la "lectura comentada" de los textos clásicos y bíblicos, no mucho tiempo después la incorporación de las disputas entre aristotelistas y averroistas, así como antes lo había sido el enfrentamiento entre platónicos y aristotélicos, abrió el campo de las investigaciones.

A la fuente del saber de los griegos clásicos, a través de los árabes, se incorporaron posteriores traducciones de una gran cantidad de textos; todo ello contribuyó a una investigación mucho más amplia. "El intelectual universitario nace precisamente en el momento en que "pone en cuestión" el texto, que no es más que un soporte, y de pasivo se torna activo. El maestro no es un exégeta, sino un pensador; da soluciones, crea" dice el autor citado. Gilberto de Tournai afirma en plena Edad Media, demostrando un espíritu de búsqueda de la verdad: "Jamás encontraremos la verdad si nos contentamos con lo que ya ha sido descubierto... Quienes escribieron antes que nosotros, no son nuestros amos, sino nuestros guías. La verdad se abre a todos; no ha sido hasta ahora conquistada enteramente por nadie".

(*) Profesor de la Universidad Nacional del Sur. Web / Correo

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones