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La universidad: historia y problema (Parte VII)

Por Ricardo Vicente López (*)

Artículos de Ricardo Vicente López editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Bahia Blanca-Argentina, 02/12/07.- A pesar de la versión imperante respecto del medioevo debemos ser capaces de superar la dura crítica que el racionalismo, la Ilustración y el liberalismo anglosajón hicieron posteriormente a la universidad medieval. Por la carga ideológica que ese ataque contiene, y poder repensar con cierta independencia de criterios la universidad de ese período. Para concluir con este bosquejo de la universidad medieval, y despejar las sospechas que sobre ella se esparció, quiero citar un largo párrafo de Le Goff que puede sorprender por lo que dice respecto del humanismo renacentista y sus consecuencias al abandonar la tradición escolástica:

"De este modo, los humanistas abandonan las tareas primordiales del intelectual, cual es su contacto con la masa, el lazo entre la ciencia y la enseñanza. Es indudable que, a la larga, el Renacimiento aportará a la humanidad el fruto de un trabajo orgulloso y solitario, y que su ciencia, sus ideas, sus obras maestras, alimentarán más adelante el progreso humano; pero, en un comienzo, constituye un repliegue, un retroceso... el Renacimiento no significa sino una obstrucción a la difusión de pensamiento... Habrá que esperar a la Contrarreforma para que aparezca un arte que, bajo una forma quizá discutible, pero cargado de intenciones didácticas y apostólicas, trate de hacer participar al pueblo en la vida cultural. No hay nada más opuesto que las imágenes que presentan el trabajo del intelectual de la Edad Media y el del humanista. El primero es un profesor rodeado por alumnos asediado por los bancos en que se agolpa el auditorio. El segundo es un sabio solitario, instalado tranquilo en su gabinete, feliz en medio de un cuarto despejado y bien provisto, en el cual se mueven libremente sus pensamiento".

Con estas palabras cierra su investigación Le Goff sobre los intelectuales de la Edad Media. Sus reflexiones nos deben servir para reordenar nuestras ideas sobre esta etapa de la historia europea tan maltratada por el pensamiento ilustrado. Debo agregar a esto las palabras que el historiador inglés Walter Starkie dice sobre la universidad medieval de mediados del siglo XIV, en especial Salamanca: "La Universidad medieval era una gran comunidad democrática en la que no había diferencias de categoría o privilegios. Sin embargo, esta igualdad era sólo teórica, porque en la práctica había inevitables distinciones que ocasiona la riqueza. Los hijos de los nobles llegaban a la Universidad con sus propios siervos y pagaban a sus compañeros pobres para que les sirvieran de criados; pero una vez dentro del aula, el estudiante más pobre, fuese el posadero o el arriero de la aldea, podía sentarse en los bancos al lado del hijo de un Grande... podía sentir hasta dónde llegaba su propia valía, al pensar que compartía con sus compañeros el privilegio de elegir el Rector de la Universidad... es preciso recordar que Salamanca, como Bolonia eran universidades de estudiantes, con un estudiante rector escogido por ellos... También los estudiantes tenían la facultad de elegir a los profesores".

Creo que esta pintura de la universidad medieval debe sorprender a muchos que se dejan llevar por los prejuicios "ilustrados". Una universidad democrática que sólo distingue por la riqueza de las familias de los estudiantes, en cuanto a las comodidades y el lujo (no se diferencia en esto de las de hoy), pero que en su calidad de estudiantes los colocaba en un pie de igualdad, es una universidad digna de ser estudiada.

(*) Profesor de la Universidad Nacional del Sur. Web / Correo

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