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Crispación

Repasar tres hechos que fueron noticia está semana: el "criadero de dengue", el juicio al "patovica" que asesino a Martín Castellucci y el asesinato de Daniel Capristo a manos de un menor, es útil como aporte a desarticular el pánico y la crispación social.
Por José Luis Di Lorenzo

Rebanadas de Realidad - Lo Social, Buenos Aires, 19/04/09.- La seguridad como absoluto es la ausencia de riesgo. El hombre finito por nacimiento es naturalmente inseguro, por lo tanto y para superar su limitación deposita en un conjunto de actitudes, creencias y sentimientos, certezas que no siempre coinciden con la realidad.

El pensamiento por imágenes simplifica la discusión, construye un hiperrealismo, que por repetido se asume como verdadero, condena sin juicio previo y sin pruebas, exacerba el sentimiento colectivo a la vindicta pública y exige prontos chivos expiatorios.

Las multitudes - enseña Sigmund Freud- abrigan, en el fondo, irreductibles instintos conservadores, y como todos los primitivos, un respeto fetichista a las tradiciones y un horror inconsciente a las novedades susceptibles de modificar sus condiciones de existencia.

Recuperar una visión realista y distante de las imágenes que cotidianamente simplifican los hechos y las conductas debidas, es un pilar para reconstruir la mediación social y política insustituible ante la envergadura de la problemática a enfocar.

Repasar tres hechos que fueron noticia está semana: el "criadero de dengue", el juicio al "patovica" que asesino a Martín Castellucci y el asesinato de Daniel Capristo a manos de un menor, es útil como aporte a desarticular el pánico y la crispación social.

Tres casos diferentes y de ejemplaridad diversa

Un canal de noticias propaló profusamente que un desarmadero de autos en la Provincia del Chaco era un "criadero de dengue". La reacción no se hizo esperar, horas después ese mismo canal de noticias daba cuenta de cómo la "gente" incendiaba lo que fue presentado como generador de dengue.

Lo que objetivamente acredita la irresponsabilidad comunicacional de ese medio.

En la misma semana que el Tribunal Oral Nº 5 de Lomas de Zamora condenó al autor material del asesinato de Martín Castellucci, ocurrido en "La Casona" de Lanús, en el mismo Partido, más precisamente en Valentín Alsina, la noticia dio cuenta del asesinato de Daniel Capristo a manos de un menor de edad, un joven de 14 años.

El caso Castellucci exhibe una familia que actúa con temple y buscando justicia, para su caso (el asesinato de su hijo y hermano) y el de las familias de otras víctimas, con las que trabajan mancomunadamente. Un Fiscal, el Dr Jorge Bettini Sansón, quien ha honrado su rol con una impecable e implacable tarea y un Tribunal Oral, integrado por Guillermo Federico Puime, Pedro Dardo Pianta y María del Carmen Mora, que pudo ver más allá de la agresión material y la vinculó con el sistema "racista y clasista" de selección de público imperante en esa discoteca.

En el caso Capristo, quizá producto del pánico y/o la exacerbación mediática y/o la manipulación electoral se constata la increíble agresión social a otro Fiscal del mismo Departamento Judicial, Enrique Lázzari, quien simplemente hizo lo que tenía que hacer, presentarse inmediatamente en el lugar de los hechos, lo que terminó llevándolo al hospital por la golpiza propinada por vecinos de Valentín Alsina.

A partir de este caso se vuelve a escuchar "que se vayan todos", agravios a las autoridades políticas municipales, provinciales y nacionales, y se multiplica el pedido de reducción de la edad de imputabilidad de los menores, como salida a este tipo de delito.

Sin embargo, las soluciones, no cabe duda, no son lineales ni tan sencillas.

La familia Castellucci acredita una conducta diferente.

No pide pena de muerte, ni mano dura, ni modificaciones al Código Penal, dedica su energía a un cambio estructural.

Apoya y se apoya en las familias de otras víctimas.

Demuestra públicamente que la discriminación es parte del negocio de la noche, que la violencia es el "orden interno" de los locales bailables, que hay connivencia policial y política.

Trabaja e impulsa el marco regulatorio de los controladores ("patovicas") y en la capacitación de los mismos.

Los Castellucci saben que si se van todos, se quedan todos los que por su afán de lucro - como los Atilio Amado- disponen hasta de la vida de nuestros hijos.

Como también saben que hay buenos y malos jueces, buenos y malos fiscales, buenos y malos administradores.

En carne propia y muy dolorosamente también saben cuán grave resulta la discriminación.

Discriminación que se nutre de la descalificación del otro para la propia afirmación y que se alienta en diversos ámbitos y niveles, a punto tal que hasta un Intendente, el de San Isidro, edificó un muro para separar a los lindos de los feos, a los ricos de los pobres. Que suponía delincuentes a los otros, los vecinos de San Fernando, allende el muro

Del Sur al Norte, de Lanús a San Isidro, la lógica para exacerbar la crispación es atribuir alguna culpabilidad: a los peligrosos menores de edad, a los fiscales que anden por allí cerca, a los vecinos pobres que desean las riquezas de sus vecinos prósperos, etc.

En momentos en que las diversas campañas electorales hacen centro en la inseguridad, tengamos presente que las encuestas dicen lo que la gente dice, y la gente dice lo que los medios de comunicación instalan.

También recordemos que la ciencia superó el modelo reduccionista fragmentario, que allá por el siglo XIX llevaba equivocadamente a la convicción de que el mundo funciona como un aparato de relojería, por lo que reparada una parte del todo -suponía- el resto automáticamente se arregla solo.

Que incendiando la presunta "fábrica de dengue" no se va a acabar epidemia.

Que matando al "patovica" no se acaba la inseguridad en los boliches a que concurren los pibes.

Que encarcelar a los menores de edad no significa que andaremos seguros por la calle.

Estamos frente a soluciones que irremediablemente son complejas.

La creciente crispación social nos debe preocupar y ocupar. Los problemas y su solución ameritan un abordaje integral que supere la simplificación de creer que una medida, la que sea, resuelve automáticamente la cuestión.

Es tiempo de que asumamos que el camino es el modelo de sociedad, de comunidad, a construir, en la que impere plenamente la justicia.