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MEDIO AMBIENTE

El monstruo

Por Luis Alberto Cervera Novo (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 11/10/07.- Lo observo todas las mañanas desde el tren y él siempre allí, inmóvil, al acecho. Fueron necesarios doscientos años para darle forma. Con perseverancia, todos sumaron su cuota diaria de veneno para transformarlo en lo que ahora es. Quienes no tuvieron ocasión para aportar algún elemento ponzoñoso ofrendaron, generosos, su pasividad.

Así las cosas, el Riachuelo, mancha negra con forma de lagarto agonizante concreta su venganza. Ya no sólo no hay vida en sus aguas, desde sus orillas el enfermo avanza devorando víctimas. Diarreas, irritación cutánea, plomo en sangre, cáncer y olores fétidos; son las formas con las que el engendro devuelve nuestro histórico y generoso aporte.

Ante la pregunta ¿de quién es hijo la bestia? las respuestas suelen ser coincidentes: los saladeros y curtiembres del siglo XVIII en adelante, la industrialización de los años 45, la población y sus residuos; paternidad que une generaciones, sexos y responsabilidades. Todos vamos en el mismo y hediondo barco. Todos somos padres responsables de la criatura.

Infinidad de testimonios escritos confirman esta verdad, desde la época de la Colonia pasando por las presidencias de Sarmiento, Roca, hasta Maria Julia Alsogaray las autoridades y la prensa estuvieron y están preocupadas por el trato que le damos al río. Poco sabemos de las ocupaciones de los nombrados para evitar que el monstruo crezca. Pero no olvidemos que la ingeniera - con titulo auténtico, por cierto - y su Presidente propusieron que en 1500 días navegaríamos y pescaríamos en sus orillas. Cómo no creerles, si del exterior nos prestaron millones de dólares para curar al enfermo. Pero… no alcanzó, el monstruo ambicioso, clama venganza y dólares. Por suerte en estos días, el electo Jefe de la ciudad trepó a un bote y desafiando sus oscuras aguas prometió eliminar a la bestia. Pronto la orilla norte, recostada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se verá limpia y verde. Los impresentables habitantes de su costa dejarán de contaminar con sus heces y orines; serán erradicados. Las químicas y la destilería quedan en la orilla sur, allí todo es prostitución y olvido, eso es responsabilidad de la Provincia de Buenos Aires.

Rió arriba también es un problema de otros que hagan lo que quieran, nosotros le daremos batalla aquí, si pusimos en pie Puerto Madero ¿que puede impedirnos transformar La Boca en un vergel? Algunos de opinión fácil se atreven a culpar "a inescrupulosos industriales que vuelcan sus desechos en complicidad con las autoridades". ¡Qué manera más falaz de no asumir que la responsabilidad es nuestra, de todos y ¡ni hablar de los vecinos que no tienen los impuestos al día!

Y ahora el tema ambiental es política de estado, ojo tampoco podemos dejar sin trabajo a tanto empleado de esas industrias que cerrarían si se insiste con esa idea simplista de producir sin contaminar ¿y los costos empresariales?

Hablando de costos recordé que mañana vence el ABL y no lo pago con aumento pues vivo cerca del monstruo, después de todo… pertenecer tiene sus ventajas.

(*) Licenciado en Gestión Ambiental Urbana (UNLa) e integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión.
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