| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| MEDIO AMBIENTE | |||
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Asfixia |
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| Por Luis Alberto Cervera Novo (*) Correo | |||
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 03/03/08.- Sofocado, agitado, al borde de un ataque de nervios, hago pie sobre una bolsa compacta o algo que parece ser una lata, pero no evito seguir hundiéndome. Intento apartar con los brazos la basura que me rodea hasta la cintura; la lata que me da apoyo cede, y provoca el desequilibrio que me sumerge en los inmundos desperdicios. Me queda capacidad para respirar pues mi cabeza está libre y los residuos no me oprimen. Pero el hedor de la basura putrefacta actúa como singular anestésico, lentamente comienzo a distenderme; todo se torna blanco y el sueño me invade. En segundos, una fuerza inédita sacude mi cuerpo oxigenando mis pulmones, mis extremidades comienzan a sacudirse compulsivamente. Agitado, empapado en sudor, desorientado, despierto en el borde de la cama. Desde esa posición, puedo ver la pantalla de la computadora encendida y detenida en las imágenes de la Ciudad de Nápoles sitiada por toneladas de residuos. Sus pobladores, en un acto desperado para combatir ratas, cucarachas, gusanos, moscas y olores, incendian montañas de basura. Fuego, humo y gases cancerígenos avanzan contaminando el resto de la ciudad, como último acto desesperado de los deshechos, queriendo arrastrar a sus creadores al funeral. Los carabineros alejan a los pobladores del lugar, mientras los bomberos combaten el fuego intentando evitar la asfixia masiva. Los vecinos, enardecidos, resisten en combate desigual, ahora con tropas del ejército, e intentan reanudar la quema de basura. Giro la vista a la derecha; sobre la cama desarreglada y húmeda, descubro el titular en la contratapa del diario: "La gran sopa de plástico" (1). Me atrae y leo que en la otra punta del planeta, en el océano pacífico, flota una inmensa capa de basura plástica: son más de 100 millones de toneladas. La mancha ya alcanza a duplicar la superficie del territorio continental de EE.UU. Su volumen crece al ritmo del consumo de las poblaciones del norte del pacífico, invadiendo playas de Hawai y aproximándose a la costa de Japón. Los envases contaminados con pesticidas e hidrocarburos, poco tardarán en ingresar a la cadena alimentaria humana; mientras, más de 400.000 aves mueren anualmente por ingerir jeringas, encendedores y cepillos de dientes, al confundirlos con sus alimentos. Por las mismas causas también se pierden cientos de mamíferos, tortugas y otras especies marinas. Sobre estos restos migran especies a nuevos hábitats, donde se transforman en depredadores. Vuelvo la vista a la PC donde un nuevo portal anuncia: La Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), luego de 4 años de investigaciones interdisciplinarias, concluye que todos los mares del mundo tienen "huellas negativas" del paso humano. Y que el 40% de los océanos se encuentran ecológicamente comprometidos por acciones brutales del hombre. Vertido de desperdicios, derrames petroleros y diversos accidentes cotidianos. Pienso en Buenos Aires y su sistema de disposición final de residuos colapsado: son 13.000 toneladas diarias de desechos a merced del comercio de la basura, de las peleas intermunicipales y de los humores de la sociedad: o sea, a la intemperie. Para resolverlo, la opción de la ciudad de Nápoles no es la adecuada. La del océano Pacifico tampoco. Enciendo la televisión buscando reparar mi desvastado ánimo, TN 24 horas de Información se anticipa a mi intento: "Reprimen a cartoneros en Belgrano, hay heridos y detenidos. Crece el conflicto por la basura. El gobierno de la ciudad acusa a la provincia; ésta, se defiende". Ya puedo conciliar el sueño, la pesadilla me rodea despierto. |
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(1) "La gran Sopa del Pacífico" por J.Gelman, Página 12 - 14/2/08 |
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| (*) Licenciado en Gestión Ambiental Urbana (UNLa) e integrante de Conciencia Al Sur (CONSUR), Grupo de Reflexión y Gestión. | |||