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OPINIÓN - SANTA ROSA - LA PAMPA - ARGENTINA

Hay políticos de la oposición que quieren capitalizar el dolor por muerte de Alfonsín

La desaparición física del ex presidente provocó mucha pena en buena parte de la sociedad. Pero hay políticos de ese partido y de otros que quieren mejorar sus chances electorales con el dolor de esa muerte.
Por Emilio Marín / Web

Artículos de Emilio Marín editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - La Arena, Santa Rosa, 05/04/09.- Uno de los lugares comunes tras la muerte de Raúl Alfonsín fue decir que había sido un hombre honrado. Es verdad. No es que tuviera “un solo departamento”, como exageraron algunos medios, pero no era de fortuna y menos aún agrandada por la función pública.

El fallecido tenía otras virtudes, como presidente de la democracia que fue entre 1983 y 1989, cuando debió dejar Balcarce 50 cinco meses antes del final de mandato.

Ese tramo de su gestión se presta a la discusión. Defensores de la Sociedad Rural, como “La Nación”, hicieron correr ríos de tinta sobre las cualidades del hombre de Chascomús. Obviamente su interés era contraponerlo con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, como si aquél fuera el ángel de la guarda y éstos un par de demonios.

Por otra parte, hubo enfoques de Osvaldo Bayer y otros críticos de la obra del extinto, sobre todo por sus claudicaciones ante el poder militar y los “capitanes de la industria”. Cabría agregar cierta sorpresa por la recaída de un Alfonsín ya enfermo en la religiosidad, cuando estando sano no fue un hombre de hostias. El saludo del Papa Benedicto XVI a la familia fue entonces algo más que una condolencia.

Era inevitable que el desempeño del ex jefe de Estado moviera pasiones políticas e intereses de tal o cual sector. La pretensión de la UCR de ponerlo como “padre” de la democracia y por sobre las disputas políticas, no podía prosperar.

Incluso algunos de los políticos que escribieron a favor del muerto le hicieron un flaco favor. Carlos Corach escribió una columna periodística donde contó que en oportunidad de un viaje al extranjero, Carlos Menem le dijo que “debía permanecer en Buenos Aires, a pedido expreso del doctor Alfonsín, quien le había manifestado que mi presencia le garantizaba una negociación leal, eficiente y sincera. Fue uno de los mejores elogios que he recibido en mi vida política”. La anécdota estaba referida a los tires y aflojes por el Pacto de Olivos.

Alfonsín murió y sería tiempo de dejarlo descansar en paz. Pero no es lo que hacen dirigentes de la UCR que desean seguir utilizándolo como arma de negociación para lograr mejores cargos en la distribución de candidaturas de la Coalición Cívica. Algunos piden que el hijo, Ricardo, sea el primer candidato a diputado por esa fuerza. Otros se sienten tan fortalecidos por el “efecto Alfonsín” que quieren ir solos en la Capital Federal y otras provincias, además de Córdoba, donde los radicales rechazaron una alianza con Luis Juez.

Esa forma de colgarse del féretro no está en línea con la honradez del demócrata fallecido, con el que todos quieren mimetizarse. Si todos los dirigentes y el público que lo acompañaron en el Congreso y la Recoleta lo hubieran apoyado en 1989, es posible que no hubiera tenido que entregar la banda antes de tiempo.

Los candidatos

Por unos días la campaña electoral propiamente dicha pasó a un segundo lugar, visto el alto impacto que tuvo en la sociedad la muerte de marras y la partida de la presidenta a la cumbre de Unasur con los países árabes primero y luego a Londres.

Tal salida de las urnas del centro de la escena no fue completa, porque las exequias sirvieron para que Ricardo Alfonsín fuera bendecido como heredero y Julio Cobos apresurara la decisión de volver al más que centenario partido.

Esas cosas no complican tanto al kirchnerismo como a Elisa Carrió. En la Coalición Cívica deberán dar mejores lugares a los dirigentes radicales, sobre todo en Buenos Aires y Capital, y habrá que ver si Carrió y Margarita Stolbitzer están dispuestas a ceder posiciones más expectables.

El mediocre Cobos, otra vez favorecido por una circunstancia excepcional para disponer del uso de la cadena nacional, también significa un problema para Carrió, sobre todo de cara a la pulseada por chapa presidencial en 2011.

Si al gobierno le dan a elegir, se queda toda la vida lidiando con el partido radical antes que con la matrona de la CC, sosegada estos días pero que en cualquier momento vuelve a ser una ametralladora de denuncias dentro de lo que Martín Caparrós llamó “el honestismo”.

Néstor Kirchner aún no oficializó su candidatura pero hay pocas dudas de que encabezará la boleta bonaerense. Hoy su desempeño se vería favorecido si los aires necrológicos de la UCR le suman votos a la Coalición y le restan a la alianza de Francisco de Narváez-Felipe Solá y el macrismo.

Pero el mayor enemigo del Frente para la Victoria podría no ser una ni otra coalición opositora sino la situación social. Podría serlo el desempleo o la suba de precios. E incluso el mosquito del dengue, que hizo entrar en emergencia a 20 departamentos de Chaco y ha picado mucho en otras provincias. Según como funcione una “Sala de Situación” que inauguró la ministra de Salud con sede en Resistencia, nucleando a los ministros de Salud de varias provincias del norte y especialistas de su cartera, así será el margen de admisión o rechazo que tengan los candidatos kirchneristas. Incluso Ocaña podría ser de la partida en esa lista, con mayor o menor suerte según su tardía campaña contra esa enfermedad.

Otra novedad fue el lanzamiento en Capital Federal de un frente de centroizquierda con 16 agrupaciones lideradas por el senador Daniel Filmus y el banquero Carlos Heller. No se los vio tan preocupados por un mayor contacto con los reclamos sociales, por caso el de los docentes, como por atraer a Aníbal Ibarra, que amaga correr con colores propios.

Otro que prepara su propia carrera legislativa y presidencial es Carlos Reutemann, quien rechazó la unidad con el kirchnerista Agustín Rossi.

Avanza la campaña y empiezan las definiciones; unas puertas se abren y otras se cierran, con premiados y heridos en todas partes.

Vivir con lo nuestro

La jefa de Estado regresó de la cita del Grupo de los 20 y en su comitiva había aires triunfalistas. El canciller Jorge Taiana fue el vocero de ese pensamiento, al afirmar que se van a “fortalecer las reservas” monetarias del país. El funcionario evaluó que la Cumbre fue positiva porque “ante la profundidad de la crisis se ha reaccionado y se empezó a trabajar en la buena dirección”.

En el círculo íntimo del poder se estarán solazando con que varios de los enunciados del documento final de la reunión coinciden con los postulados de la mandataria argentina en la cita de noviembre pasado en Estados Unidos y otras ocasiones previas a las deliberaciones en Londres.

Tanto Cristina como el brasileño Lula habían pedido mayores controles al sistema financiero internacional, reformas al FMI y Banco Mundial, reactivación del comercio mundial, y habían hecho críticas a las consultoras de riesgo.

Varias de estas recomendaciones figuraron en el documento de Londres. Pero conviene analizar lo sucedido para no incurrir en la liviandad de los líderes estadounidenses y europeos que le pegaron a la reunión la etiqueta de “histórica”.

Lo concreto es que el FMI tendrá 750.000 millones de dólares para prestar. Aunque se supone que sus condicionalidades serán más laxas que en el pasado, las habrá, y un monitoreo de la entidad servirá para verificar su cumplimiento. Argentina, luego de haber oblado la totalidad de la deuda en 2006, dijo por medio de Kirchner “chau FMI”. ¿Ahora volverá sobre sus pasos para aceptar la injerencia del buró de Dominique Strauss Khan?

Al menos Lula ha expresado que no pedirá esos préstamos pero México ya tramitó uno. ¿Argentina seguirá a uno o a otro?

Comparado con que al Fondo le triplicaron los fondos disponibles, reforzando su rol en la crisis internacional, ¿qué importancia puede tener si al director gerente lo designan por concurso o a dedo? Esta no llega a ser una reforma cosmética sino algo peor: la típica maniobra de cambiar algo para que todo siga como está.

Los conservadores al interior del gobierno están contentos con el supuesto giro productivista del capital financiero internacional y los presidentes de las grandes potencias (en los hechos, dentro del G-20 siguen mandando los del G-7). Martín Redrado, uno de los que adhiere a esta política, ya cuenta las mayores reservas que tendrá el Banco Central por la ampliación de los Derechos de Giro del Fondo.

Pero la derecha clásica, opositora al gobierno, aprovechó el evento londinense para exigirle a la presidenta que se aleje de Hugo Chávez, aprenda de la moderación de Lula y abandone el proteccionismo. “Si el mundo empieza a cambiar, como parece hacerlo tras los acuerdos del G-20, sería bueno que el gobierno argentino se aprestara a acompañar ese paso en lugar de aplicar recetas anticuadas e insistir en discursos más propios de los años setenta que del siglo XXI”, le espetó un editorial de “La Nación”.

Cristina debería aprender de la historia, de cómo las minorías oligárquicas trataron a los presidentes democráticos. A Alfonsín lo desgastaron y enfrentaron con golpes de mercado y campañas de desprestigio cuando era leal a sus convicciones. Y lo elogiaron y hasta lloraron cuando murió dándole la razón a los sojeros. Si Cristina tenía alguna duda, la habrá disipado: ser parte del G-20 no le granjeó la simpatía del establishment mediático. ¿No será mejor vivir con lo nuestro y reforzar la alianza con el Mercosur, el ALBA, el BRIC y el Movimiento de Países No Alineados?