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OPINIÓN - SANTA ROSA - LA PAMPA - ARGENTINA

La CTA realizó su primer paro nacional

Cristina tiene a la CGT como aliada seguro pero la CTA es crítica. La Central de Trabajadores Argentinos realizó ayer su primer paro nacional con reclamos al gobierno de Cristina Fernández. Este debe haber tomado nota de que ese sector gremial no está nada satisfecho.
Por Emilio Marín / Web

Artículos de Emilio Marín editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - La Arena, Santa Rosa, 28/05/09.- La CTA tiene muchos debates político-gremiales internos, y más de una corriente, como se verá más adelante. Pero en materia de reivindicaciones mantiene una unidad apreciable, pues sus diversos componentes están de acuerdo con los puntos fundamentales del reclamo que se expresó ayer.

Entre otras cosas, reclama aumentos salariales pues no la satisfizo el 15 por ciento otorgado por el Poder Ejecutivo a los empleados públicos nacionales negociado exclusivamente con la UPCN de Andrés Rodríguez, dejando de lado a ATE de Pablo Micheli.

Otro asunto fue el pedido de paritarias, un beneficio que en general carece el sector público donde la central tiene sus mayores gremios. Los sindicatos del sector privado cuentan con esa ventaja y en su mayoría están afiliados a la CGT de Hugo Moyano o bien a la minoritaria de Luis Barrionuevo.

En función de la crisis económica internacional, que también brama en Argentina, la medida de fuerza se fundamentó en el “blindaje social”. De allí que una de sus lemas principales fue: "La crisis no la pagaremos los trabajadores".

Para ello pidieron una ley prohibiendo los despidos por seis meses, más una asignación universal por hijo a todos los ocupados y desocupados, en blanco o que se desempeñen en la economía informal. También la universalización del seguro de desempleo, que hoy cobran muy pocos trabajadores en relación a los muchos miles que han perdido su fuente laboral.

La demanda de trabajo decente fue otra de las banderas flameantes en la jornada de ayer, muy justificada pues las estadísticas oficiales hablan de un 40 por ciento de asalariados en negro. Si bien es un porcentaje menor al existente en 2001-2002, no deja de ser elevado. Y supone una gran injusticia porque ese amplio segmento percibe menores ingresos y no goza de beneficios jubilatorios ni de obra social.

Ultimo pero no menos importante, la medida de fuerza exigió la personería para la CTA, que tiene avales nacionales e internacionales de la OIT pero aún no se ha concretado. Y posiblemente no lo sea en el corto plazo, vistos los compromisos del gobierno nacional con la CGT dirigida por Moyano. El fallo de la Corte Suprema en el caso “ATE versus Pecifa”, autorizando a que se pudieran presentar como candidatos a delegados los afiliados de un gremio simplemente inscripto, aunque otro tuviera la personería gremial, abrió expectativas de mayor libertad sindical. Pero la cosa sigue verde.

En los numerosos actos de ayer una de las satisfacciones de los dirigentes fue anunciar que en Tierra del Fuego se les había reconocido tal personería. Fabiana Ríos, la gobernadora, se diferenció positivamente de Cristina Fernández.

In crescendo

Las medidas de la CTA fueron in crescendo: en octubre de 2008 realizó la Constituyente Social en Jujuy, con unas 15.000 personas; el 12 de diciembre marchó a Plaza de Mayo con la consigna de que “El Hambre es un crimen” y en defensa del movimiento “Chicos del Pueblo”, el 22 de abril de este año hizo una movilización a nivel nacional por el “Blindaje social”, para culminar el 27 de mayo con el primer paro nacional por las reinvindicaciones enumeradas.

Ayer las principales protestas fueron en Capital Federal y el gran Buenos Aires, con concentraciones de trabajadores en los puentes Pueyrredón y La Noria, en autopista Ricchieri, en General Paz y avenida Constituyentes, así como en Avenida Belgrano y Paseo Colón, para marchar a la jefatura de gobierno porteño y a la Casa de la Pcia de Buenos Aires.

En Córdoba los gremios confluyeron a un acto público frente a los Tribunales, con participación de ATE, Judiciales, Cispren, Adiuc y movimientos sociales.

Como la central tiene sus mayores bases de sustentación en el ámbito público, en el país hubo abandonos de tareas de docentes, en hospitales, tribunales, PAMI, Anses, Senasa, Energía Atómica y otras dependencias nacionales.

Una novedad positiva que Hugo Yasky y Micheli deben haber festejado en común fue que la sumatoria del nuevo sindicato de Subtes, que rompió con la cúpula de UTA. Los delegados de Metrovías dispusieron un corte de servicios de dos horas, de 12 a 14 horas, en adhesión a la jornada. Ellos también están bregando por el reconocimiento a su flamante gremio, demorado por Carlos Tomada por los mismos motivos que está frenada “la chapa” de CTA.

Seguramente la conducción analizará de aquí en más las maneras prácticas de perforar su “techo”: tiene representación en gremios estatales pero es escasa en fábricas y servicios. Hasta ahora contaba con el Sutna de neumáticos y la UOM de Villa Constitución, a los que se suma el Subte. Pero tendrá que fichar nuevos afiliados de mameluco y fratacho si quiere ir a más.

En política

La central tiene como secretario general a Yasky, quien durante muchos años fue el titular de la confederación de los trabajadores de la educación, Ctera. No es un enemigo acérrimo del gobierno K, al que defendió en la recordada puja con la Mesa de Enlace. Pero evidentemente tiene un pliego de reivindicaciones gremiales que no está dispuesto a resignar, sobre todo luego de haberlas planteado una y otra vez con suerte esquiva al gobierno nacional.

También lo hizo ante la presidenta, en la única oportunidad en que se abrió el despacho de la Casa Rosada para esta dirigencia no complaciente. Al núcleo de Yasky se lo identifica con el color Celeste, en Suteba y otros gremios afiliados a la CTA.

Al interior de la central conviven otras corrientes ubicadas en una posición más crítica del kirchnerismo, como la tradicional “lista Verde” de ATE dirigida por Micheli y orientada estratégicamente por Víctor De Gennaro. De la misma participa el economista Claudio Lozano, que tuvo a cargo el Instituto de Formación de ATE. Desde hace varios años es diputado nacional por “Buenos Aires para Todos”, al principio dentro de Fuerza Porteña, con Aníbal Ibarra y Elisa Carrió, y posteriomente como socio de Proyecto Sur, la coalición del cineasta Pino Solanas. Lozano no tuvo empacho en votar en contra de la resolución 125 relativa a las retenciones a la soja, en una coalición de hecho con los legisladores del PRO, duhaldistas, la Coalición Cívica y la UCR. La Sociedad Rural festejó esa gauchada.

En una posición que podría denominarse como “tercerista” están los dirigentes de la Federación Judicial Argentina como Jorge Izquierdo y Víctor Mendivil, José Rigane, de Luz y Fuerza de Mar del Plata; Carlos Chile del MTL, etc. Este segmento está promoviendo una corriente clasista al interior de la central y en general tenían mejor diálogo con el grupo de De Gennaro.

En política hubo novedades en los últimos meses, acicateadas por los comicios legislativos. Yasky y Pedro Wasiejko, del sindicato del neumático (Sutna) y secretario adjunto de la CTA, se afiliaron al partido bonaerense de Martín Sabbatella, Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE).

Por su parte De Gennaro presentó las adhesiones ante la justicia de la provincia de Buenos Aires para la personería de su partido “Instrumento Electoral para la Unidad Popular”. Pero, desairando a parte de sus compañeros que querían verlo encabezar la lista de diputados nacionales, “el Tano” dispuso que una dirigente de esa agrupación, Graciela Iturraspe, ocupara el segundo lugar de la lista del EDE.

En territorio bonaerense los dos sectores más representativos de la CTA confluyen en la misma boleta de centroizquierda liderada por el intendente de Morón. En cambio en Capital van a poner en dos canastas distintas: los de Yasky están incluidos en la alianza de Carlos Heller, mediante el docente Tito Nenna; los de Lozano van del brazo de Solanas, por medio de Fabio Basteiro.

Esas combinaciones y desencuentros han provocado tiranteces, sobre todo al interior de la corriente de De Gennaro. De todos modos, la intensa pelea gremial en una coyuntura social dramática, donde los datos del Indec reflejaron que desde 2008 a la fecha perdieron sus empleos o fueron reducidos a la subocupación unos 126.000 argentinos, les demanda a todos los sectores internos una mayor disposición a la unidad en la CTA. Esto, al margen del proyecto político y las internas de sus dirigentes, que debutarán en lo electoral nutriendo diferentes listas.