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OPINIÓN

SICKO, una lección de humanidad

Por Susana Merino (*)

Artículos de Susana Merino editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 06/02/08.- Con su peculiar y ya característico estilo el documentalista usamericano Michel Moore aborda en SICKO, su último film, un problema profundamente humano y una realidad increíblemente bastardeada por el sistema sociopolítico estadounidense.

Explica en su introducción que en los EEUU, el país sin duda más rico del mundo, cuya "American Way of Life" sigue despertando envidias e imitaciones, en el resto del planeta existen unos 45 millones de personas, algo más que la población total de nuestro país, que carecen totalmente de cobertura médica. Sin embargo su crónica-crítica fílmica no se refiere a ese sector de la población sino a los otros 250 millones que aún disponiendo de seguro médico deben gastar enormes sumas de dinero para el obsceno beneficio de florecientes compañías aseguradoras y farmacéuticas.

El título encierra un juego de palabras en que la referencia a un estado de falta de salud "sick" (enfermo) se convierte en "sicko", vocablo que coloquialmente significa persona moralmente desestabilizada o con rasgos de deterioro mental. Para rodarla Moore recurrió a un aviso en el que convocaba a las personas que hubieran sufrido inconvenientes de distinto tipo en sus relaciones con las empresas aseguradoras de salud a las que estuvieren asociadas. La convocatoria superó sus expectativas y a partir de allí hizo una selección de situaciones que luego volcó en el film.

Su trama recorre aproximadamente cuatro estadios:

En el primero refiere algunos casos de muerte por falta de adecuada atención médica o del derrumbe económico de una pareja mayor de clase media provocado por la necesidad de hacer frente a los ingentes gastos derivados de sus enfermedades. Presenta también con cierto pintoresquismo el caso de un trabajador que pierde dos dedos de su mano izquierda en un accidente y que ante la eventualidad de tener que desembolsar 60 mil dólares por la reimplantación de su dedo mayor o 12 mil por su anular, "románticamente" decide escoger el dedo que le permite seguir usando su anillo de bodas... Otro caso emblemático es el de la compañía que le niega a un padre uno de los dos implantes cocleares cuya hija sorda necesita, negativa que luego se ve revertida cuando el hombre comunica a la empresa que va a colaborar con la película de Moore.

Otro episodio muestra también, a través de una residente de Michigan que decide cruzar la frontera para poder enfrentar la curación de un cáncer, que el sistema de protección de la salud tiene una envidiable vigencia en la vecina Canadá

En la segunda parte aunque sin solución de continuidad, relata Moore cómo y porqué el sistema sanitario de los EEUU se transformó en un pingüe negocio luego de que las grandes empresas compraran textualmente a la mayor parte de los miembros del Capitolio. El drástico deterioro del sistema sanitario usamericano comenzó en 1971 durante el gobierno de Richard Nixon, en que fue privatizado en toda su extensión e incentivada la obtención de ilimitadas ganancias. Ganancias que han generado un importante grupo de magnates permanentemente dispuestos a proporcionar los fondos necesarios para financiar las campañas políticas de los congresistas estadounidenses, cuyas imágenes aparecen en el film coronadas por las coimas de entre 50 y 250 mil dólares, que con tal objeto oportunamente recibieran.

Registra igualmente el testimonio sobre la corrupción, el negocio de la salud y la falta de ética existente en el sistema ante la Cámara de Representantes de los EEUU, de la doctora Linda Peeno confesando que ella misma fue recompensada por haber dejado morir a un hombre, en lugar de haber sido llevada ante la justicia como hubiera correspondido dado a que por ese hecho le había ahorrado a la compañía medio millón de dólares

Esta situación de deterioro se ha venido acentuando a través de las distintas administraciones, Nixon, Reagan, Bush y pese a los esfuerzos que hicieron los Clinton por establecer un sistema universal de salud en el país. En su contra y mediante ingentes inversiones en propaganda, la industria de la salud, médica y farmacéutica, apuntó a demonizar el concepto de "Cuidado universal de la salud" asociando la Medicina Social, al socialismo, al comunismo y a la Unión Soviética.

En la tercera parte recorre los sistemas de salud de Gran Bretaña y Francia, de excelente nivel y gratuidad absoluta, a través de conversaciones con beneficiarios de origen estadounidense residentes en ambos países quienes le refieren los aspectos más destacados de sus propias experiencias en el área de salud y de los servicios sociales de sus lugares de residencia, Londres y París.

En algún momento se plantea la pregunta de porqué en esos países es posible contar con una completa cobertura estatal de salud y en los EEUU no. La respuesta surge espontánea, los beneficios sanitarios llegaron con la democracia, con el voto, con la presión de la gente sobre los gobiernos, porque según explican en Europa los gobiernos temen al pueblo mientras que en los EEUU es el pueblo el que teme al gobierno...

Finalmente encara el problema de los bomberos y socorristas voluntarios que ayudaron a las víctimas de los atentados a las Torres Gemelas y que padecen secuelas crónicas derivadas de las tareas que realizaron durante el rescate. Muchos de ellos han perdido su cobertura médica, pese a que les había sido prometida, mientras se muestra que en la cárcel de la Bahía de Guantánamo los detenidos por cargos de terrorismo disponen de instalaciones sanitarias y de personal calificado de primer nivel. De manera que hacia allí se embarca el propio Moore acompañado de un grupo de socorristas, para tratar de que estos tengan en ese lugar el tratamiento que necesitan y que no logran obtener en el continente. Muy cerca del lugar trata de hacerse escuchar por algún vigía pero ante la falta de respuesta ponen proa a Cuba y desembarcan en La Habana. Demás está decir que allí los atienden generosamente, cubriendo tanto las necesidades médicas como las de medicamentos ante la predecible sorpresa y reconocimiento del grupo usamericano.

El objetivo de Moore claramente expuesto es poner en evidencia la enorme brecha existente entre el sistema sanitario estadounidense y el de otros países tanto desarrollados como Canadá, Gran Bretaña y Francia, o como el de la pequeña y jaqueada isla de Cuba, denostada y denigrada por la prepotencia yanki y sin embargo capaz de mantener un excelente sistema de salud.

Actualmente Moore es objeto de una investigación civil en su país a raíz de su viaje a Cuba sin el permiso necesario, alegando que con ese acto viola el embargo largamente impuesto a aquel país. También los socorristas que lo acompañaron a Guantánamo y luego a Cuba fueron llamados a declarar y a manifestar qué gastos, habían realizado en la isla violando el embargo lo que los expone a enfrentar multas de hasta 65 mil dólares si son encontrados culpables.

Esta película como su anterior "Bowling for Columbine" plantea el problema a partir de hechos que generan la investigación y que muestran con objetiva evidencia las carencias de un país que por lo menos en este sentido se parece a más de uno de los más precarios países del tercer mundo. La atención sanitaria universal no solo ahorraría muchas vidas sino también muchos sufrimientos y podría hasta ser mucho más redituable, como lo es en los países que se muestra, para los profesionales de la salud. Transformando este sector en un bien solo comercializable es la mejor manera de crear una casta de privilegiados que se enriquecen no con el producto de sus conocimientos o de sus esfuerzos sino con la especulación más artera.

El antiguo sistema de salud pública para los ancianos de los EEUU llamado Medicare fue abandonado a partir de un discurso de Ronald Reagan ante la American Medical Association en que alertaba sobre la posibilidad de que un programa de esa naturaleza conduciría al totalitarismo. Es imposible imaginar mayor estulticia, pero es evidente que el pueblo usamericano es el primer sujeto al que están dirigidas las artes de sometimiento y dominación en las que son tan expertos los gobiernos estadounidenses y por lo tanto el primero en sufrirlas.

Este film que debiera ser de visión casi obligatoria es a mi juicio un verdadero mensaje humanitario y un canto dirigido a sensibilizar a jóvenes, viejos, profesionales, políticos y a la comunidad en general cuyo destino depende tanto de la difusión y del conocimiento de que otro mundo mejor es posible y de que solo podremos construirlo mancomunadamente sobre la base de la solidaridad y de un profundo respeto por el prójimo.

(*) Arquitecta, editora del informativo semanal "El Grano de Arena" de ATTAC Internacional.