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OPINIÓN

¿Y si hablamos del IIRSA?

Integración de la Infraestructura Regional Suramericana.
Por Susana Merino (*)

Artículos de Susana Merino editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 28/02/08.- No es difícil percibir que la dinámica económica mundial está realizando un giro copernicano e instalándose más aceleradamente de lo imaginable en el oriente asiático. China, Corea, Taiiandia, Indochina, la India... son los nuevos gigantes a los que hay que alimentar y proveer de los ingentes recursos que estas sociedades que durante siglos parecían dormidas o en prolongado letargo, están requiriendo con innegable voracidad. ¿Y qué podrían hacer los EEUU? ¿Resignarse a claudicar, a renunciar a sus prerrogativas imperiales, a vivir con lo suyo o a poner en marcha su arsenal militar como lo está haciendo en Medio oriente y en Africa para defender sus fuentes de abastecimiento energético y sus estrategias de “persuasión” con los sumisos gobiernos de su patio trasero para seguir obteniendo los réditos que le exige el mantenimiento de sus privilegiados niveles de vida?

Las evidencias no admiten vacilaciones. Es imposible imaginar que las decisiones de la gran empresa usamericana sean fruto de la improvisación, una improvisación a que sí nos tienen acostumbrados nuestros gobiernos y en los que la palabra planificación a mediano y largo plazo ha sido tendenciosamente ignorada y reemplazada por una sistemática y consuetudinaria imprevisión. Imprevisión, desde luego inexistente en las cuidadosas estrategias de desarrollo y penetración que permiten a las grandes empresas multinacionales mantenerse en la cresta de la ola y prolongar indefinidamente su supremacía y sus ventajas.

Tan es así que no solo trazan a través de sus sucesivos gobiernos y en el caso de las Américas, especialmente, creativos planes de manipulación continental, sino que están preparadas como las serpientes para, llegado el caso, revestirse rápidamente, con una nueva y remozada piel y seguir subsistiendo. Pruebas al canto: el fracasado intento de imponer el ALCA en nuestro subcontinente ha mudado sigilosamente al IIRSA. Menos difundido, menos publicitado y tratando de disimular sus siempre irrenunciables propósitos bajo el atractivo ropaje de la integración suramericana.

Algo similar a lo que han venido instrumentando, con el apoyo de las corporaciones financieras internacionales, a través del Plan Puebla Panamá, bastante resistido por las comunidades locales centroamericanas, pero que sigue como en los versos de Sully Prudhomme “con marcha lenta y precisión fatal, prosiguiendo tenaz su obra secreta” hasta lograr el previsible y total sometimiento de sus recursos naturales y poblacionales a la codicia sin límites de quienes lo impulsan.

El IIRSA no es otra cosa que un nuevo intento de mantener siempre abiertas las “venas de América Latina” a través de un renovado sistema de succión de sus riquezas como ha venido aconteciendo desde la conquista. Sus objetivos responden a la necesidad de instaurar definitivamente un orden internacional neoliberal que responda a los intereses hegemónicos de los EEUU y se complementan con el Tratado de Libre Comercio de America del Norte, más conocido como NAFTA, el mencionado Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y el CARIFTA en el Caribe destinados a transformar a los países del área en los proveedores del mercado internacional aun a costa de mantener su propio subdesarrollo.

A decir de la economista mexicana Ana Esther Ceceña el IIRSA es “el proyecto más ambicioso de ordenamiento del territorio que se haya desarrollado en el mundo. Mediante el trazado de rutas multimodales (hidrovías, carreteras, vías ferroviarias) la enorme masa territorial de América del Sur pretende ser refuncionalizada de acuerdo con las exigencias de un mercado mundial ávido de recursos” Y qué extraño es que un país como el nuestro que ha ignorado sistemáticamente la necesidad de ordenar su territorio con el objeto de revertir sus agudos desequilibrios regionales e intentar una mejor distribución poblacional y un uso más racional y equitativo de sus recursos se muestre tan interesado en apoyar una iniciativa propuesta por el BID cuyos objetivos enuncian explícitamente que se trata de “un enorme esfuerzo de los gobiernos de Sur América para construir una nueva red de infraestructura que incluya rutas, canales navegables, puertos, energía, comunicaciones e interconexiones varias”. Resulta demasiado evidente que la mayor parte de dichos proyectos tiende a proveer salidas navegables y viales hacia los puertos oceánicos como incentivos para acrecentar la exportación de materias primas tales como soja, maderas y minerales En realidad creo que nada tienen de oculto y que los calificativos de indisimulados o escondidos que he sugerido son bastante injustos.

Lo indisimulado en realidad es el hecho de que un estado sin la menor vocación por encarar el propio ordenamiento territorial adhiera tan alegremente a un plan impuesto desde el exterior y no como debiera ser el fruto de diagnósticos y de propuestas basados en los propios intereses nacionales. Es evidente que si no existiera el “baile de los millones” que promete el IIRSA, otro gallo cantaría.

El IIRSA se puso en marcha en la reunión de doce presidentes de estado: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela cuyos territorios “abarcan una superficie de 18 millones de kilómetros cuadrados, viven y trabajan más de 300 millones de habitantes y reúnen un PIB de US$ 1.1 billones”. En aquella reunión realizada en Brasilia a fines de 2000 se acordaron los objetivos y se resolvió que la ejecución de los proyectos sería compartida por los gobiernos, por el sector privado y por las instituciones financieras multilaterales, entre las que se destacan la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata(FONPLATA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con financiamiento a largo plazo e intereses adecuados.

Su estructura operativa está conformada por el Comité de Dirección Ejecutiva (CDE) integrado por ministros de planificación o de infraestructura designados por cada uno de los doce países, y responsables de dar dirección al trabajo de la iniciativa. El Comité de Coordinación Técnica (CCT) integrado por representantes de la CAF, del BID y del FONPLATA, cuya responsabilidad es identificar una cartera de proyectos fundados en una visión unificada, la recomendación respecto a la intervención del Estado para la mitigación de “fallas de mercado” y sus riesgos y la selección de los recursos financieros públicos y/o privados para el desarrollo de los mismos y los Grupos Técnicos Ejecutivos (GTEs) de carácter multisectorial y multidisciplinario que constituyen el nivel de trabajo técnico de los Gobiernos sobre la base de las directivas que surjan del CDE.

Han quedado definidos 8 Ejes de Integración y Desarrollo: Eje Mercosur-Chile, Eje Andino, Eje Interoceánico, Eje Amazonas, Eje Venezuela-Brasil-Guyana-Surinam, Eje Perú-Brasil-Bolivia, Eje Porto Alegre-Jujuy-Antofagasta, Eje Talcahuano-Concepción-Neuquén-Bahía Blanca e identificado 7 Procesos Sectoriales los Marcos Normativos de Mercados Energéticos Regionales, Sistemas Operativos de Transporte Aéreo, Sistemas Operativos de Transporte Marítimo, Sistemas Operativos de Transporte Multimodal, Facilitación de Pasos de Fronteras, Tecnologías de Información y Comunicaciones y Mecanismos Innovadores de Financiamiento de la Infraestructura de Integración Física Regional.

La comparación con el Plan Puebla Panamá, aunque lógicamente de menor envergadura resulta inevitable, por su coherente interrelación con el IIRSA, reemplazante innegable del ALCA. No por nada el general Colin Powell expresaba ya en 2001 ante el Senado de los EEUU: “nuestro objetivo en el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del Polo Ártico hasta el Antártico, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestro productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio”

Vale la pena destacar sin embargo que pese a que el objetivo fundamental y explícito del PPP era o es “mejorar la calidad de vida de los habitantes del territorio comprendido en la región sur-sureste de México y los países de Centroamérica” ha sido objeto de un gran rechazo por parte de las comunidades locales y su ejecución se ha lentificado por falta de inversiones. Las existentes concentran en los sectores vial y de interconexión eléctrica el 96,3%, de los recursos quedando menos de un 4% para los otros rubros contemplados en el objetivo de mejoramiento de la calidad de vida de los habitante: para la promoción turística, (1,3%) para el desarrollo humano (0,8%), para la mitigación y previsión de desastres,(0,7%), para la facilitación del comercio (0,6%) desarrollo sustentable (0,4%) e integración de servicios de telecomunicaciones (0,03%). Sin dejar de señalar que ni siquiera con esos mínimos coeficientes aparecen los rubros, salud, educación, vivienda, a menos que estén incluidos en “desarrollo humano”, cuya cifra de todas maneras parece bastante poca cosa y sin los cuales resultaría más que difícil “mejorar la calidad de vida de los habitantes”.

De modo que con tales antecedentes y, justo es reconocerlo, la sincera omisión del IIRSA, de mencionar el bienestar humano y la calidad de vida de los habitantes de este continente, parece poco estimulante imaginar nuestro futuro a la luz de tan dionisíacas, extraterritoriales y subordinadas ambiciones.

Notas:

[1] Para mayor información: www.redrentabasica.org/

[2] Escritor y activista estadounidense de origen británico (Thetford, 1737? NuevaYork, 1809), Thomas Paine participó en la lucha por la independencia norteamericana. Posteriormente obtuvo la nacionalidad francesa y ostentó un escaño en la Convención (1792). Encarcelado durante el Terror, regresó a América. En 1776 publicó Agrarian Justice, donde constata que, en la Edad Moderna, la pobreza no es propia del estado natural del ser humano, sino precisamente de todo lo contrario.

[3] Dr en Medicina y Presidente de la Federación de Profesores, del Consejo de educación de Anchorage, investigador independiente y Jefe de Earthpulse Press Incorporated.

[4] Dra en Biométrica, internacionalmente conocida como experta en el campo de las radiaciones, presidente del Instituto Internacional Canadiense para la Salud Pública y ardiente defensora de los derechos de las comunidades indígenas

[5] Economista canadiense, profesor de la Universidad de Ottawa y asesor de varias agencias de las N.U.

(*) Arquitecta, editora del informativo semanal "El Grano de Arena" de ATTAC Internacional.