Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

"El nuevo Juan Valdez"

Por Aurelio Suárez Montoya

Rebanadas de Realidad - MOIR-Colombia, Bogotá, 09/07/06.- Simulando prácticas de reinados de belleza, ocupando espacios que los medios de televisión dedican a la información Light, la Federación de Cafeteros gastó casi mil millones de pesos seleccionando un "nuevo Juan Valdez". En esa parafernalia fútil se ocultaron, a través de las luces de relumbrón de los moldes publicitarios, las penurias de los centenares de miles de campesinos minifundistas que componen la estructura productiva del café de Colombia, aquellos que se debaten en una lucha adversa en todas las instancias por sobrevivir produciendo este grano. Y algo más: se soslaya que no han podido salir de la crisis de la economía del café desde que se impuso el "libre comercio" hace 15 años, están ahora en peores condiciones que cuando por treinta años rigió un mercado regulado y una política oficial que se diferenciaba en algo de las salvajes fórmulas del mercado libre hoy en boga.

El "viejo Juan Valdez" podía adquirir en 1989, con el precio recibido por una carga de café, el equivalente a 1.250 kilogramos de fertilizante o a 75 kilos de carne, o a 300 galones de ACPM o a una remuneración igual a 60 jornales. El "nuevo Juan Valdez", con lo que cogió por una carga de café en julio de 2006, $ 470.000, apenas puede comprar 510 kilos de fertilizante, 48 kilos de carne, menos de 100 galones de ACPM y tener por su trabajo una paga correspondiente a 32 jornales. ¿Cómo puede el gerente de la Federación, Gabriel Silva, al calor de la selección de marras, dar señales equívocas a los colombianos sobre el real estado de las cosas en las zonas cafeteras del país? ¿Estamos frente a la perversa creación de una realidad virtual cafetera que confunde hasta a los propios dolientes lo que le permite enorgullecerse al Gerente al reivindicar que en tales regiones el presidente-candidato Uribe obtuvo "el 82% de los votos", lo cual valida cualquier engaño?

También las cifras generales de la industria sirven de mentís al virtualismo del "nuevo Juan Valdez". En 1989, Colombia exportaba y producía los mismos sacos de café que en 2005: es decir que los niveles son de hace 16 años, lo cual significa claro estancamiento y retroceso frente a otros países productores, con las secuelas en términos de empleo, de calidad de vida y de ingreso real. El país ya no es el segundo exportador ni productor a escala mundial y la situación es tan patética que una buena porción del café que se consume en Colombia viene de Ecuador, Perú y Vietnam. Y también se desdeña que en 15 años el patrimonio de las instituciones cafeteras, acopiado en el Fondo Nacional de Café, haya disminuido en más de 1.000 millones de dólares con una frase al desgaire: "los cafeteros no sabemos ni manejar bancos ni flotas mercantes". ¡Cuánto descaro¡ Y, gracias al espacio cedido a las empresas multinacionales de más de las tres cuartas partes del comercio internacional de los suaves colombianos , el país cede participación en muchos mercados controlados ahora desde los epicentros del comercio mundial en forma de reexportaciones.

¿Es el "nuevo Juan Valdez" el emblema de unas "nuevas instituciones cafeteras"? Parece que sí, de las "nuevas instituciones" cuya política principal (y casi única) es el establecimiento de las tiendas Juan Valdez que no venden ni el 1% del café colombiano, que son de propiedad de la firma privada, PROCAFECOL, capitalizada recientemente en 20.000 millones de pesos con la participación minoritaria de grupos privados, y que por ello, al decir de Silva, el nuevo icono participará "en proyectos de valor agregado", en los de la empresa que se los ha apropiado en detrimento del Fondo Nacional del Café. El ardid consiste en presentarlo como beneficio para "los caficultores" cuando la parte del león queda en manos particulares, las mismas que "cranearon" el despojo. Lejos estamos de las instituciones concebidas para intervenir en la fijación de un precio interno de sustentación, en la definición de la comercialización externa del grueso de la cosecha, en la cotización internacional reteniendo inventarios, reducidos ahora a una décima parte de los de hace 15 años, o en la defensa del monopolio del mercado nacional para nuestros caficultores. El "nuevo Juan Valdez" es de hecho el emblema de las instituciones privatizadas aunque en las cordilleras sobrevivan quinientos mil como él muriendo de hambre, una quinta parte de ellos entrampados en las deudas, y hasta algunos "rociados" ahora con glifosato por vía aérea.

Fuente: La Tarde / Web
Gentileza de MOIR.
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones