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COLOMBIA

ATPDEA: un vil chantaje

Por Aurelio Suárez Montoya

Rebanadas de Realidad - La Tarde, Colombia, 19/12/06.- La última noticia comercial del año es la prórroga por seis meses más de las preferencias arancelarias para más de 5.000 productos que bajo un sistema de concesiones especiales denominado ATPDEA ha otorgado Estados Unidos a Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, la cual rige desde inicios de los noventa -como ATPA- y que, a partir de 2003 se consolidó en la forma mencionada. El mensaje vino "envenenado": no habrá más concesiones si para entonces dichos países no han aprobado en sus respectivos cuerpos legislativos los TLC con la superpotencia.

El anuncio tiene distintas connotaciones. Con relación a los gobiernos de Evo Morales y de Jorge Correa, en Bolivia y Ecuador, se pretende alentar a los grupos exportadores para que monten la exigencia de negociar los tratados "a fin de conservar empleos" y demás; tiene, sin duda, una clara motivación subversiva al tornar el correspondiente debate en pleito interno que propicie la división nacional. Para Perú es señal de que con unos "arreglitos", que los peruanos de antemano ya han aceptado, su "ansiado" TLC será realidad y para Colombia consiste en ponerle una "bomba de tiempo" al Congreso y montarle tal presión a fin de que los sectores exportadores e importadores y los "ganadores" puedan ponerlo en la picota si discute mucho y no lo aprueba rápido, aunque se ha dicho que podría cambiar en algunos términos a instancias de Estados Unidos, que apruebe el texto final sin chistar así luego pueda ser otro. Si se consigue la aprobación aquí, se allanará el camino frente a las trabas que casualmente coloque la mayoría demócrata allá, quitaría piso a los reparos.

Los efectos benéficos del ATPDEA se han magnificado. Las mismas cifras oficiales desmienten sus efectos "mágicos". Veamos, entre 1998 y 2002, el petróleo, los combustibles y sus derivados fueron el 53,2% de las exportaciones de Colombia a Estados Unidos y con el carbón, el café, las flores, el banano, los pigmentos y los pantalones sumaron el 80% de las ventas totales. ¿Cómo se ha modificado esa estructura luego de cuatro años de ATPDEA? El petróleo y sus derivados y el carbón, para junio de 2006, eran el 56,11% de las exportaciones a USA, con café, flores y banano sumaban 73,3% y agregando piedras preciosas (oro y esmeraldas), que son el 6,71%, y confecciones, que creció del 3% al 5,97%, se llega al 86%. El balance es sencillo: entre 1998 y 2006, las "ventajas" del ATPDEA y el ATPA consolidaron una determinada estructura productiva y exportadora, basada en bienes primos y en maquila ensambladora en confecciones, bajo el chantaje de perder el mismo instrumento que nos ha llevado a tan triste condición se le exige al país que debe firmar el TLC que la perpetúa. Si no se quiere perder el látigo debe aprobarse un tratado que lo vuelva permanente. Una prueba de esto es que en 1990, las manufacturas eran el 48% de las exportaciones de Colombia a Estados Unidos (véase Planeación Nacional, Martín, Ramírez, noviembre 2004), entre 1998 y 2003 bajaron al 36% y para 2006 a duras penas llegan al 20%. Si se conoce que más del 50% de todo ese comercio lo hacen firmas multinacionales el cuadro queda completo.

No sólo eso. De acabarse el ATPDEA, los impuestos que pagarían en Estados Unidos las exportaciones colombianas estarían regidas por el arancel Nación Más Favorecida que en promedio para la mayoría de los rubros beneficiados son los siguientes: el 3,1% para los pigmentos, el 6,4% para crisantemos, el 7% para fuel oil, el 6,8% para rosas, el 3,2 % para claveles, 5% para la mayoría de las confecciones. Con excepción de estas últimas, cuero y calzado, entre las relevantes, que en 2005 sumaron 476 millones de dólares, las demás estaban incluidas en el anterior ATPA y éstas, teniendo en cuenta las flores, valieron en el mismo año, 820. El monto de las exportaciones a Estados Unidos, cobijadas por ATPDEA por el cual debemos firmar el TLC con todos sus costos, no supera los 1.500 millones de dólares. Sobre la base de un arancel que en el peor de los casos sería del 8%, el beneficio fiscal es a lo sumo de 150 millones de dólares. En términos de comercio exterior, el mismo estudio de Planeación ya mencionado admite que, en cambio, los beneficios fiscales que Estados Unidos recibirá por el TLC serían de 786 millones y el costo total fiscal estimado para el gobierno colombiano sería de 947 millones, 6 veces más que el de Estados Unidos.

¿No es el ATPDEA, a la luz de las cifras, lo que se conoce como "un vil chantaje"?

Gentileza de MOIR.
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