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COLOMBIA

"Recuperación cafetera" para la galería

Por Aurelio Suárez Montoya

Rebanadas de Realidad - Bogotá, 17/01/07.- En titular propio de la fecha en la cual apareció, el 28 de diciembre - Día de los Inocentes-, un diario de circulación nacional anunció, "Los cafeteros salen de la crisis". El desarrollo de la noticia se restringe a mostrar en términos nominales el precio interno de una carga de café y a reproducir un boletín de los que acostumbra la Gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros emitido para auto-publicitarse y justificar su gestión de estos últimos cinco años en los cuales el énfasis lo ha puesto en el montaje de un conjunto de negocios privados, usufructuando el patrimonio público, del cual no se benefician todos los caficultores y ni siquiera la mayoría, y cuyos principales réditos serán para inversionistas ajenos a la industria, liderado por las tiendas Juan Valdez.

Si bien el precio interno de una carga de café ha crecido en los dos últimos años, como consecuencia del alza de la cotización internacional, causada por una subida de los valores de los productos básicos, propiciada en buena medida por los especuladores en el mercado de futuros, y por la rebaja en las cosechas de Brasil, Vietnam y Costa de Marfil, las condiciones de vida y rentabilidad de los productores no han mejorado al mismo ritmo como creen quienes abordan el tema al vuelo para elaborar titulares. La producción se sigue financiando con bajos jornales; en términos reales, el pago de hoy es inferior al de hace diez años. Pero no sólo eso, 350.000 productores, el 70% del total, producen menos de 5 cargas de café al año y casi todos, por carecer de medios adecuados, venden su café "mojado" a menos precio. El incremento en el valor de los insumos, abonos y fertilizantes, supera al del grano y compite en la tendencia alcista desaforada con la de los combustibles. En síntesis, el cultivo del café ahora es un cultivo de subsistencia sin tasa de ahorro ni acumulación."Quien no produzca diez cargas por hectárea está destinado a salir", es la voz que impera en las zonas de producción. La ola positiva en los mercados mundiales está mal acompañada de una revaluación que tira la tasa de cambio al piso y deja a los caficultores viendo un chispero y consolándose con los noticieros cuando indican los precios externos por encima de 1,20 dólar por libra.

Sigue estancada la solución para el pago de más de 90.000 deudas refinanciadas y 6.000 caficultores, entre los que se encuentran empresarios y sectores de las capas superiores del campesinado, están a punto de ser rematados por sus obligaciones que no alcanzaron a ser trasladadas de CISA a FINAGRO, igual sucede con quienes se endeudaron para renovar sus cafetales en los últimos años, a un coste de cinco millones de pesos por hectárea, y que no obtienen los retornos suficientes para honrar los préstamos. En la peor ironía, el presidente Uribe recorre la zona cafetera delirante invitando a aumentar las siembras aun a costa de que el privatizado Bancafé empiece a proceder a los remates como ya inició en Antioquia. A esto se suma que en Risaralda y Quindío se quieren imponer a troche y moche impuestos como el de la tasa retributiva. La cacareada democracia institucional, que se enmascara con las elecciones cafeteras, quedó burlada en los últimos comicios gremiales en regiones como Risaralda donde veteranos politicastros hicieron de las suyas.

Muchos municipios cafeteros de Colombia han visto descomponer sus familias y hay algunos como Marsella (Risaralda) o Calarcá (Quindío) que viven de las colonias de emigrantes a otros países que envían remesas para cubrir los gastos de los hogares y para abonar a las deudas. "Del café ya no se vive" es un nuevo axioma que se dice hace rato en departamentos como el Tolima; ni siquiera con los tipos especiales cuya producción está restringida a la pequeña escala, como se ha comprobado por quienes lo han intentado a otros niveles. En éste, como en muchos otros temas, la opinión nacional puede seguirse manipulando con avisos para la galería; en el caso del café, de no hacerse drásticos correctivos, cualquier día podrían derrumbarse, "el golpe avisa".

Gentileza de MOIR.
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