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COLOMBIA

Las regalías del carbón no deben utilizarse para reparar los daños ocasionados por las multinacionales

Por Aldemar Palmera, Presidente del Polo Democrático Alternativo del Cesar, Valledupar

Rebanadas de Realidad - Bogotá, 16/02/07.- Fueron necesarios más de veinte años para que la Jagua comprendiera el verdadero significado de la monserga neoliberal de que la inversión extranjera es la redención del país. Impotentes han soportado una a una las desgracias que les ha traído, la decisión del estado de otorgarle a las multinacionales Glencore y Drummond la explotación de estas minas en condiciones de despojo dejando solo: la desaparición de su producción agrícola, la variación escandalosa del costo de la vida, patologías asociadas a estas labores, la amenaza de perder las fuentes de suministro de agua, la eliminación de la capa vegetal de gran parte de su suelo, el nacimiento de cerros de estériles y de una nube irrespirable de partículas que hoy cubren el límpido cielo de antaño, socavones pantanosos, la destrucción de sus carreteables.

Después de años de espera, de reclamos, foros, de visitas de altos funcionarios del gobierno, de resoluciones, autos y tibias reconvenciones para darle forma a la tolerancia a los desmanes de las multinacionales, los pobladores se levantan en un paro cívico sin precedentes y deciden exigir las soluciones aplazadas a sus añejas peticiones, que por los niveles de la protesta sólo el presidente Uribe pudo levantar.

Como en todos los consejos comunitarios, Uribe en La Jagua hace gala de su manipulación demagógica y teje una bien hilvanada red de promesas difíciles de cumplir.

Como resultado de la visita presidencial los habitantes de La Jagua esperan que los males que azotan al municipio se solucionen, lo cierto es que la complicidad de todos los gobiernos especialmente el de este, de aceptar que se explote el carbón sin el cumplimiento de un plan de manejo ambiental y que este material se transporte sin ningún control por tanto tiempo, ha ocasionado un daño de enormes proporciones que requieren de una suma millonaria para adelantar un plan sostenido de recuperación ambiental con seguimiento y evaluación efectiva.

Las multinacionales, que son las principales beneficiadas de la venta del carbón, no pueden sustraerse de la obligación de contribuir a esta recuperación, lo mismo que el gobierno central, verdaderos responsables de esta situación.

La propuesta de Uribe de tomar parte de las regalías para cubrir el daño que ocasiona la explotación por parte de Glencore y Drummond lo retrata de cuerpo entero. Es de una sumisión sin limite. Y es contrario a los intereses de la nación imponerle al municipio que tome un monto importante de las regalías para poner en marcha acciones para corregir los perjuicios causados por el laboreo extractivo, de hacerlo así se estaría dándole aliento al antinacionalismo que se agencia desde la presidencia de la republica puesto que se estaría ni más ni menos que exonerando a las empresas foráneas de las obligaciones que se derivan de la explotación minera.

Esta grandiosa gesta ha puesto en pie de lucha a los jagüeros. Para que no sea inútil tanto sacrificio se requiere mantener el comité de paro vigilando y exigiendo el cumplimiento de sus peticiones, pero además como deber patriótico debe exigirse la revisión de estos contratos que favorecen sin medida a las multinacionales. Por último, el incumplimiento de parte del gobierno nos debe llevar a nuevas protestas que aseguren las soluciones tantas veces aplazadas.

Gentileza de MOIR.
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