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POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO (PDA) - COLOMBIA

El Polo rural

Por Aurelio Suárez Montoya

Rebanadas de Realidad - Bogotá, 09/10/07.- Existe la creencia de que el Polo Democrático Alternativo es un partido urbano; no obstante que los hechos de la actual campaña electoral muestren lo contrario. El que en más de 600 municipios del país se presenten listas a los concejos y en conjunto, en casi todos ellos, se lancen candidatos polistas a las alcaldías es prueba fehaciente de cuánto se ha irrigado el nuevo partido de la izquierda democrática y ello pese a que, como es conocido, es en las áreas rurales donde la violencia se ha querido incubar como forma de hacer política a lo cual el Polo en reiteradas oportunidades ha expresado su oposición radical.

El programa del Polo tiene importantes referencias sobre el agro. En párrafo especial consigna que: "Llevaremos a cabo una política agraria que garantice nuestra seguridad alimentaria, y eliminaremos la actual concentración de las tierras y los latifundios improductivos. Se protegerá la producción rural con la disminución de las rentas financieras e inmobiliarias, la transferencia tecnológica y la lucha por la eliminación de los subsidios agrícolas en los países desarrollados así como las barreras que utilizan para proteger su mercado mientras exigen la apertura total del nuestro. Se garantizará el acceso individual o colectivo de los campesinos a la tierra, y se les prestará el apoyo estatal necesario para una vida familiar digna. Serán respetados los derechos históricos y las costumbres ancestrales de las comunidades indígenas y afro-descendientes".

No sólo lo anterior. Líderes reconocidos del Polo, como el senador Jorge Enrique Robledo, han sido los adalides en el Congreso en el control político y la crítica sin ambigüedades de la gestión uribista en el campo; la cual, no está de más repetirlo, ha sido desastrosa. También el representante a la Cámara, Germán Reyes, se ha echado al hombro la discusión en esa Corporación de la iniciativa oficial, acorde con la división internacional del trabajo que quieren imponer los países del Norte, de convertir el campo de Colombia en un reservorio de agrocombustibles en detrimento de la producción de alimentos, ya bastante menguada y rematada en el TLC, y a favor de oligopolios que han concentrado ese negocio.

Personas que se han destacado por su labor de apoyo a las luchas de las comunidades rurales, encabezan listas y candidaturas, a nombre del Polo, a lo ancho y largo de Colombia. Gonzalo Arango, Eudoro Álvarez y Horacio Eslava, para las gobernaciones de Risaralda, Meta y Boyacá, dirigentes agropecuarios contienden por estar en asambleas departamentales para reforzar desde la brega política los esfuerzos del sector para subsistir en medio del crudo neoliberalismo impuesto; como Jorge Gómez en Antioquia, Luis Elber Vergara en el Cauca, Óscar Gutiérrez en Caldas, Alonso Orozco en Caquetá, Antonio Gutiérrez en el Quindío, Leonel Juvinao en Magdalena y Roberto Lema en Risaralda. Y, en cuanto a concejos municipales en diferentes capitales y poblaciones de clara incidencia en el sector rural, siendo muchísimos los casos destacables, vale mencionar a Alexander Espinosa, dedicado toda su vida al progreso de la zona rural de Ibagué, a Libardo Gómez en Neiva, donde ha liderado la defensa del arroz de manera valiente y arrojada, a Oliverio Castillo en Tunja, defensor de productores de géneros de clima templado. Conozco de persistentes líderes de campesinos, de agricultores y de indígenas que desde los cuatro puntos cardinales de Colombia como Quinchía, Santa Rosa de Cabal y Belén de Umbría, o Cotorra, Codazzi, Tausa o Chaparral y Rovira llevan la enseña del Polo a cafeteros, paneleros y productores de cereales y oleaginosas, de hortalizas y de leche.

Hasta en Bogotá, una ciudad con el 75% de su área en el sector rural, Samuel Moreno ha recibido el beneplácito de los grupos del campo vinculados a las hortalizas, la papa y la leche, que contribuyen a la seguridad alimentaria de la Capital y que están hoy seriamente amenazados por la expansión urbana abrupta que se está llevando a cabo para favorecer los intereses de empresas multinacionales. Cuenta la historia que los agricultores norteamericanos, cuando se iniciaron sus penurias en la segunda mitad del siglo XIX, se organizaron en un partido propio conocido como La Grange (La Granja). Años más tarde aquí el Polo Democrático Alternativo empieza a surgir como el partido que llena las aspiraciones de los pobladores rurales del país, quienes así van conformando el Polo rural.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza del PDA-MOIR
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