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POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO (PDA) - COLOMBIA

Estados Unidos: ¿víctima o ganador en la globalización?

(Cuarta Parte)
Por Aurelio Suárez Montoya

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Rebanadas de Realidad - La Tarde, Bogotá, 05/02/08.- Cada vez está más en entredicho el “sueño americano” Las enormes carencias de millones de norteamericanos, incluyendo las de muchos de quienes emigraron hacia los Estados Unidos en busca de una mejor situación económica y social que en sus países de origen, son tan o más abrumadoras como en las de cualquier nación del Tercer Mundo.

El ex -candidato presidencial demócrata, John Edwards, a quien Paul Krugman reconoce haber puesto los “temas de la campaña”, habla de “dos Américas”, una, la de los ciudadanos del común y, otra, la de las grandes corporaciones. Cada vez la distancia entre ellas dos es más grande y sus intereses más contradictorios. Las transnacionales, por ejemplo, han disfrutado de la competitividad para el comercio exterior fruto de la devaluación del dólar frente a casi todas las monedas del mundo en los últimos tiempos; frente al euro de 1,1680 dólares en enero de 1999 ha pasado en 2008 a 1,48 dólares, casi un 32% más. Al contrario, esa medida ha reducido la capacidad adquisitiva de las clases medias y trabajadoras norteamericanas, a las cuales el salario mínimo por hora no se les ha ajustado en la misma proporción en la cual el dólar ha perdido valor. En diciembre de 2007 todos los salarios, tanto en servicios como en la industria, civiles y estatales, registraron una pérdida real de 0,7% en promedio luego de descontar la inflación, un hecho igual se había registrado en 2005 y 2004. Esa misma devaluación ha hecho que los precios de los bienes importados, en particular por el petróleo, hayan subido en 34% en términos reales desde 2002 hasta 2007.

La peor parte la han llevado los llamados trabajadores “mal pagados”. Mientras en la industria en promedio se pagaron 17 dólares por hora en 2007, a ellos se les pagó cerca de 9 a los hombres y de 8 a las mujeres. Esto debido a que en Estados Unidos no está prohibida la discriminación por género en el salario. En noviembre y diciembre se produjeron diversas huelgas por reivindicaciones laborales desde algunas reputadas como la de los libretistas de Hollywood o la de los técnicos de los espectáculos de Broadway hasta otras marginadas como las de las empresas de aseo del área de Washington y la de los recolectores de tomate de Florida. En el sector de “mal pagados” es abundante la mano de obra hispana, que es la segunda minoría, por encima de la negra, con casi 40 millones de personas y de las cuales mínimo 12 carecen de los documentos legales para trabajar, lo cual los hace presa fácil de la explotación patronal. Los trabajadores rurales en Florida, por ejemplo, viven en arriendo en casas-carro por las que pagan cerca de 400 dólares semanales hacinados en tres y cuatro familias por carro. Su movimiento reclama 77 centavos de dólar por caja recogida de 32 libras de tomate mientras se les paga a 45 centavos, apenas 5 más que en 1980.

John Edwards denunció que hay 37 millones de pobres y que es peor la desigualdad; el 40% del crecimiento del ingreso en las décadas del 80 y del 90 fue a parar a manos del 1% de la población más rica y añade que los 300.000 individuos millonarios superan en riqueza a los 150 millones más pobres como también que apenas el 30% de los ciudadanos creen que la próxima generación vivirá mejor. La desigualdad en el ingreso tiene su peor nivel desde 1928 y, así mismo, que si todos los americanos participaran en la misma proporción en la distribución de la riqueza que hace 30 años, las familias del 80% de menores ingresos podrían haber ganado 7.000 dólares más por año. En la realidad, para el 90% de los hogares el ingreso permanece estancado.

No solamente en términos de ingresos laborales están sufriendo las clases populares en Estados Unidos. También en términos de cobertura en salud se presentan allí unos de los peores estándares a escala global. Uno de cada 7 de los ciudadanos carece de servicios y uno de cada tres hispanos. Este tema y el de la iniquidad social y económica, el de los salarios y los ingresos, se han vuelto palpitantes en el debate interno tanto que en la actual campaña electoral por la Presidencia han desplazado al de la guerra de Irak que aparecía como el tema líder. Todos ellos están conectados además con la globalización en la cual -como Krugman también lo ha afirmado- los grandes perdedores han sido los sectores de bajos salarios y los ganadores los que perciben las más altas remuneraciones. Otro asunto que, acorde con los intereses prevalecientes, tampoco tiene fácil respuesta.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza del PDA-MOIR